Viviana: Lo que pasa es que no me he portado contigo de la mejor manera. Perdóname, en serio; pero al ver a Poncho tan ilusionado contigo, tenía miedo de que otra vez una mujer se estuviera interesando en él por su dinero y nada más quería protegerlo.
Any: ¿Y ahora no tiene ese miedo?
Viviana: No. Me equivoqué contigo, sí; por eso es que te estoy ofreciendo una disculpa. Pero es que, como bien sabrás, no hubieras sido la primera mujer que lo busca por interés.
Any: Pues sí, estaba equivocada –dijo molesta-. No todas las pobres somos unas busconas o unas interesadas.
Viviana: Sí, ya lo sé, Anahí. Por eso mismo estoy aquí. Estoy muy apenada contigo... Anoche te escuché hablando con mi nieta y me di cuenta que tus sentimientos son reales.
Any: Viviana, discúlpeme; pero tengo que ir a la matrona.
Viviana: Deja que te lleve; así podremos seguir hablando. Tengo una cosa que decirte y es importante. O eso creo.
Any: Mi mamá me va a acompañar.
Viviana: Por favor, Anahí.
Any accedió, pues suponía que si Viviana estaba allí pidiéndole perdón y, además, quería seguir hablando, sería algo importante; así que avisó a su madre, quien decidió manejar el coche de Any e irse con Silvia, para que Viviana y Any pudieran seguir hablando.
Any: Bueno, dígame, ¿qué es eso tan importante que quiere decirme y con tanta urgencia?
Viviana: Anahí, mi hijo nos contó todo lo de ustedes el otro día, cuando llegó de pasar la noche contigo.
Any: ¿Qué les contó? –Temiendo que Poncho le hubiera contado a sus papás a lo que se había estado dedicando-.
Viviana: Todo. Bueno, casi todo. Verás; cuando él llegó, yo estaba muy enojada porque no nos avisó de que iba a pasar la noche fuera. Pasamos toda la noche en vela Jorge y yo porque Silvia no paraba de llorar y no nos decía lo que le pasaba. Poncho tenía el celular desconectado y aparte, tampoco sabíamos dónde poderlo localizar. Estábamos muy preocupados, tanto por él como por Silvia y, cuando llegó nos dijo que venía de pasar la noche contigo. Entonces me enojé aún más, porque... Bueno... Hacía tiempo que mi esposo y yo sabíamos lo tuyo.
Any: ¿Qué es lo mío, Viviana?
Viviana: Lo de tu profesión –dijo sin querer dañar a Any-.
Any: ¿Que era prostituta? Puede decirlo tranquila. Pero no se preocupe, su hijo está bien. No le contagié nada. ¿Quiere hablar conmigo para hundirme? ¿Para hacerme sentir mal?
Viviana: No, Anahí, claro que no. Ya te pedí disculpas... Nosotros sabíamos eso porque un día recibimos un mensaje y también un DVD de, bueno... Un DVD con más de una grabación.
Any: ¿Qué? –Dijo sin poder creer lo que estaba oyendo-.
Viviana: Sí, Anahí. Como lo oyes... No teníamos idea de quién nos lo envió, ahora lo sabemos y es a lo que quiero llegar. Pero antes te quiero decir que, cuando el otro día llegó Poncho a la casa, fue cuando le dijimos a él que tú eras... Eso... Creíamos que él no lo sabía y me enojé muchísimo más cuando supe que por estar contigo había dejado a Silvia sola. Pero cuando escuché a mi hijo hablando de ti entendí que realmente te ama, que no eres un capricho. Y anoche cuando te oí hablando con Silvia, entendí que tu cariño hacia ella es real. Y sólo podías querer tanto a Silvia por amar a mi hijo.
Any: Viviana, ¿a dónde quiere llegar con todo esto? Porque no le estoy entendiendo nada.
Viviana: Anahí, quiero llegar a decirte que estoy con ustedes; quiero que puedas ser feliz con mi hijo y que él lo sea contigo. Quiero que cuentes conmigo para todo lo que necesites. Lo que sea, de verdad. Me porté tan mal contigo que me siento en deuda.
Any: No tiene ninguna deuda conmigo. Y por favor, si de verdad quiere que cuente con usted para cualquier cosa, le pido de favor que hable con su hijo para que saque a Silvia de esa escuela. Es lo único que le pido. Y que le busquen ayuda externa... No sé; un psicólogo o algún otro profesional que pueda ayudarla. Silvia está sufriendo mucho y seguirá siendo así mientras siga estando ahí.
Viviana: Por eso no te preocupes, es algo que tengo pendiente hablar con mi hijo. Esta mañana estábamos hablando, pero se le hizo tarde y tuvimos que dejar la conversación para luego. Pero... ¿Te puedo pedir yo algo?
Any: Sorpréndame.
Viviana: Quiero que sigas acompañando a mi nieta siempre. Que nunca te alejes de ella, por favor. Si no puedes estar con Poncho por tu novio, haz que ese tipo no te separe de Silvia.
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Pasión y Amor van Unidos
RomanceNunca es fácil terminar con una pareja, mucho menos después de llevar muchos años juntos y saber que esa persona es tan peligrosa, que es capaz de hacer cualquier cosa. ¿Podrá Anahí dejar a su novio para vivir su vida al lado de Poncho, el hombre q...
