Julián: A ver Any, ¿qué pasa?
Any: No me pagó -dijo por decir algo y poder huir de su nerviosismo-.
Julián: ¿Qué? ¿Cómo que no te pagó, Anahí?
Julián comenzaba a ponerse como un energúmeno, y Anahí sabía perfectamente, que en esos momentos, era mejor estar ocultos del mundo, así que se metió al cuarto.
Any: No me pagó, se fue... No me di cuenta. Ya está.
Julián -entrando tras ella-: ¿Cómo que no te diste cuenta?
Any: ¡¡Tenía la cabeza en otro sitio!! ¡Estaba pensando!
Julián: ¿Qué tienes que pensar aquí?
Any -le mintió-: Estaba pensando en ti. En la discusión que tuvimos el otro día por culpa de Belén, como siempre.
Julián: ¿Pensando en mí? -le preguntó calmándose- ¿En serio, mi amor? -le preguntó acercándose a ella mucho-.
Any -afirma con la cabeza-: En quién más -y le da una sonrisa falsa-.
Julián: Eres la mejor, caray. Por eso estás conmigo.
Julián después de sonreírle de oreja a oreja, la empezó a besar con mucha pasión, y dejándola caer en la cama comenzó a quitarse la ropa y a ella también.
Any -apartándose-: No, Julián, espérate.
Julián: ¿Qué pasa?
Any: Es que estaba pensando en esto también...
Julián: ¿En acostarte conmigo?
Any: No... En hacer el amor contigo. ¿Recuerdas el otro día que me dijiste que contigo no gritaba? -las palabras le estaban viniendo solas-. Julián, hace tiempo que la magia de nuestro amor se fue. Ya nunca hacemos el amor... Tú siempre quieres pasarla bien y ya, y no piensas en lo que yo quiero, en lo que yo necesito.
Julián: Pero Any...
Any: Escúchame Julián... Yo sé que a ti te gusta lo loco, lo apasionado, lo brusco y así, pero a mí no. Y hay veces, y perdóname que te diga, pero... Hay veces que me siento mejor con cualquier tipo que me manda tu querida camarera que contigo.
Julián: Any...
Any -cortándolo-: No, Julián, no me digas nada... Solo te digo una cosa: en una pareja cuentan los dos, no sólo tú -empieza a recoger sus cosas-.
Julián: ¿A dónde vas?
Any: Págame menos si quieres, pero hoy no me encuentro bien. No tengo ánimos para seguir aquí.
Julián: No puedes irte sola.
Any: La otra noche me fui sola en taxi. ¿Te lo tengo que recordar?
Julián: Pero... Al menos déjame llevarte.
Any: ¿Y dejas esto a cargo ninguno?
Pero Julián recurrió a Belén para que se quedara a cargo de todo mientras llevaba a Any a su casa. Sí, a la otra ciudad. Any iba todo el tiempo callada, mirando por la ventana, pensando en Poncho y sus palabras. Estaba comenzando a odiar el hecho de no poderse sacar a ese hombre de su cabeza. No entendía por qué su interés en que ella saliera de aquel lugar en el que trabajaba. No entendía el por qué de la obsesión de Poncho en buscarla. No entendía por qué se sinceró de aquella manera con Julián. No entendía el por qué haberse acostado de nuevo con Poncho, le hizo decirle todo aquello a su novio. ¿Por qué comparó el sexo de uno con el otro? ¿Por qué le dijo a Julián que se sentía mejor con algunos clientes que con él?
Any -pensando-: ¿a qué se refirió cuando dijo que nos veríamos mañana?
En verdad a Any le asustaba la idea de ver nuevamente a Poncho. Y mucho más sin saber por qué él le dijo que se verían sin trabajar ella en el club. Pero no era lo único que la asustaba. La idea de volverse adicta al sexo que tenía con Poncho la asustaba, la horrorizaba, la mataba de miedo.
Any estaba muy molesta con Julián por su actitud con ella en la noche anterior, pero en su tercer día de la semana libre, no se iba a preocupar por él. Se preocuparía de estudiar, nada más.
Edurne: Hija, tu padre y yo vamos a salir, no sé a qué hora regresemos, ¿sí?
Any: Sí, mami, no te preocupes -desde su dormitorio-.
Iban saliendo de la casa cuando...
X: Hola -sonríe-.
Enrique: ¿Pedo ayudarlo a algo?
X: Este... Vine a ver a Any, ¿se encuentra en casa?
Edurne -devolviendo la sonrisa-: ¿Quién la busca?
X: Mi nombre es Poncho. Pero no le diga. Mejor dígale que soy un compañero de la universidad. Estoy aquí para darle una sorpresa.
Edurne: ¿Sólo eso? Ok -Va al cuarto de Any-: Cariño, tienes visita.
Any: ¿Yo? ¿Quién?
Edurne: Un compañerito de la universidad. ¿Lo hago pasar?
Any -creía que se trataría del que todo aprueba y nunca falta a clase-: ¡¡Edgar!! -Pensó-. ¡Claro, hazlo pasar!
Edgar era un chico al que Any adoraba. Eran muy buenos amigos, mejores amigos. Desde pequeños estuvieron siempre juntos, aunque no pertenecían al mismo grupo de amigos. Pero Anahí de pequeña tenía muchas amistades. Todo el mundo la adoraba y todo el mundo quería estar con ella. Pero Edgar siempre fue especial. Tuvo una infancia muy difícil y ella siempre estuvo a su lado, defendiéndolo de toda persona que se burlara de él en la escuela. Por eso le alegraba tanto que él pudiera ir a visitarla.
Edurne -baja-: Sube, hijo. Está en su cuarto. La puerta que está a la izquierda de las escaleras. Bye.
Poncho: Gracias
Poncho subió las escaleras despacio, como si Any no estuviera avisada de que alguien fue a verla. Y sólo tocó la puerta, que estaba encajada, sin decir nada.
Any: Pasa, Edgar.
Poncho: No soy Edgar -entra y cierra la puerta-.
Any -mirando quién era-: Tú.
Poncho: Te dije que nos veríamos hoy -le dijo sonriendo-.
Any se levantó de la silla y se quedó mirándolo unos segundos. Tras esos segundos, ambos se acercaron mucho.
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Pasión y Amor van Unidos
RomanceNunca es fácil terminar con una pareja, mucho menos después de llevar muchos años juntos y saber que esa persona es tan peligrosa, que es capaz de hacer cualquier cosa. ¿Podrá Anahí dejar a su novio para vivir su vida al lado de Poncho, el hombre q...
