Any y Alejandra bajaron a la sala, encontrándose con Gonzalo.
Any y él habían estado hablando, pero les había resultado difícil coincidir para verse. Y justo en ese momento, se dio cuenta de que Alejandra tal vez le estaba hablando de Gonzalo, pues ella se mostró nerviosa, a pesar de quererlo ocultar. Y justo en ese momento, sonrió pensando en que podría tratarse de él, por las palabras de Alejandra... Comenzó a encajar que no era de su trabajo realmente, que era alguien diez años mayor que ellas y, que además, le preocupaba que Any pudiera enojarse. No podía ser otra persona más que él. Pero nada más lejos de la realidad, Alejandra estaba equivocada con esa idea de perder a Anahí.
Any: Oigan, Poncho debe estar al llegar -dijo mirando su reloj-. ¿Se quedan a comer con nosotros?
Gonzalo: Bueno, si no es molestia acepto encantado. Como siempre, traigo hambre –dijo riendo-.
Ale: Yo... Yo no puedo, Any. Le dije a mis papás que iba a almorzar con ellos.
Any: Pues llámalos y diles que vas a comer con nosotros. No se van a enojar, Alejandra.
Ale: No, de verdad. Otro día me quedo. Te lo prometo.
Poncho: ¡Qué sorpresa! -Dijo llegando y saludando a todos-. ¿Y Silvia?
Any: Está en su habitación. Gonzalo le regaló una Barbie y está jugando -dijo sonriendo y recibiendo un piquito de parte de él-.
Poncho: ¿Y ustedes? Qué sorpresa verlos por aquí. ¿Pasó algo con Julián o qué?
Ale: No. La única novedad que hay es que... Ya aceptó ir a rehabilitación.
Poncho: Pues... Qué bien, ¿no? -Dijo preocupado-. Oigan, se quedan a comer, ¿verdad?
Any: Pues Gonzalo aceptó, pero aquí tu amiga no quiere. Amor, ¿puedo hablar contigo un momento? -Poncho aceptó y fueron al jardín para platicar tranquilos-. Tienes que convencer a Alejandra para que se quede a comer.
Poncho: ¿Por qué? Mi amor, no quiere quedarse -Any le contó sobre lo que estaban hablando-. ¿Y quieres enredarlos o qué? -Dijo riendo-.
Any: Poncho... Nada me haría más feliz que el hecho de que estos dos comenzaran una relación. Hacen muy buena pareja.
Poncho: La verdad... Creo que Gonzalo también siente algo por Alejandra -dijo viéndolos-. Parecen tímidos -dijo volviendo a mirar a Any y rodeándola por la cintura-. La voy a convencer.
Any: No dudo de tus poderes -dijo riendo y lo besó-. ¿Vamos?
Poncho convenció a Alejandra para que se quedara y decidieron llamar al restaurante japonés para que les llevaran sushi. Era la comida favorita de Alejandra y, como Any sabía, también de Gonzalo.
Estuvieron comiendo en total armonía y sin mencionar a Julián, hasta que Silvia se retiró para irse a jugar.
Luego Any comenzó a retirar las cosas de la mesa con la ayuda de Gonzalo, pues Poncho quería hablar con Alejandra sobre él.
Gonzalo: Chaparrita... Tengo algo que decirte. Y no me aguanto más.
Any: ¿Qué cosa?
Gonzalo: Enana... Tú sabes lo que yo sentía por tu hermana, ¿verdad? -Any asintió sonriente mientras fregaba los vasos-. Sabes que aún la tengo aquí -dijo poniéndose la mano en el corazón mientras Any volteó su cabeza para mirarlo-, y que no la voy a olvidar nunca.
Any: Pero... Porque hay un pero, ¿verdad?
Gonzalo: Pero... Hay alguien que me gusta mucho. Y antes... Quería saber qué pensabas.
Any: Gonzalo -dijo volteándose para mirarlo a los ojos-, mi hermana no va a regresar. Ni para estar contigo, ni conmigo, ni con nadie. Mi hermana se fue para siempre. Y sé perfectamente lo que sentías por ella. Y sé que nunca la vas a olvidar. Pero ya te dije alguna vez que me encantaría que rehicieras tu vida. Esa página debes pasarla.
Gonzalo: Pero... No quiero que pienses mal de mí.
Any: Gonzalo, eres mi hermano; wey. Más que mi cuñado. Jamás pensaría mal de ti porque te enamoraras de otra persona.
Gonzalo: Tampoco corras. No te estoy hablando de amor.
Any: ¿Por qué no la invitas a cenar? -Preguntó sonriendo-. Nos costó que se quedara a almorzar, pero aceptó por fin.
Gonzalo: Espera, qué... ¿Por qué crees que te estoy hablando de Alejandra?
Any -se rio ante esa pregunta-: No quieras disimular conmigo, te ves patético cuando lo intentas -dijo riendo-. De lejos se nota que me estás hablando de ella.
Gonzalo: ¿Tan obvio me veo? -Preguntó preocupado bajo la carcajada de Anahí-.
Any: Ella igual no se ha dado cuenta. Pero... Para Poncho y para mí, sí. Te viste muy obvio. Los dos nos dimos cuenta -dijo sonriendo-.
Gonzalo: ¿Y te parece bien?
Any: ¿Por qué me preguntas eso? A mí no me tiene que parecer bien. Les tiene que parecer bien a ustedes.
Gonzalo: No sé... Era el novio de tu hermana y... Ahora me gusta tu mejor amiga. No quiero que me rechaces, o que tus papás piensen que estoy mal. Any, adoro a tus papás, pero... No me gustaría que se enojaran por esto.
Any: A ver Gonzalo... Ya te dije que mi hermana no va a regresar. Y no, no me parece bien que te enamores de mi mejor amiga. Me parece perfecto. Creo que tienen muchas cosas en común.
Gonzalo: ¿Hablas en serio?
Any: Gonzalo, te quiero mucho -dijo poniendo sus manos en los brazos de él-. Y a Alejandra la adoro con todo mi corazón. No podría querer mejores personas para cada uno más que ustedes. Y por mis papás no te preocupes. Para ellos, tú eres el hijo que nunca tuvieron y eso no va a cambiar. Gonzalo, aviéntate. Es hora de que cierres el libro de mi hermana y que comiences una nueva vida, una nueva historia. Al final de cuentas... No vas a dejar de ser mi cuñado -le dijo sonriendo-, así como Poncho no deja de ser el de ella. Somos como hermanas.
Gonzalo: ¿Y si me rechaza?
Any: No creo que lo haga.
Gonzalo: Pareces muy segura.
Any: Lo estoy. No te va a rechazar -dijo con una sonrisa de oreja a oreja-. ¿A poco quieres que te ayude o qué? Mira... Si algo aprendí de Poncho es precisamente que el miedo hay que dejarlo a un lado, y nunca abrirle la puerta. No tengas miedo por mí o por mis papás. Mis papás te aman, y aman a Alejandra. No les va a importar. Y ahora, como vas, papá... Órale, a pedirle que cene contigo -dijo guiñándole el ojo sin dejar de sonreír-. Y de paso le dices a Poncho que venga a echarme la mano, ¿no?
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Pasión y Amor van Unidos
RomanceNunca es fácil terminar con una pareja, mucho menos después de llevar muchos años juntos y saber que esa persona es tan peligrosa, que es capaz de hacer cualquier cosa. ¿Podrá Anahí dejar a su novio para vivir su vida al lado de Poncho, el hombre q...
