Any: ¿Qué? -llevándose la mano a la boca-: ¿qué paso? ¿Estás bien?
Poncho -por detrás-: ¿Pasó algo?
Any le hizo un gesto para que esperase.
Julián: Any, mi papá...
Any: Julián, ¿qué? Ya dime de una vez, ¿qué pasó?
Julián: Mi papá tuvo un accidente y...
Any: Voy para allá, no te muevas de ahí, por favor.
Julián: ¡No! Cuando vengas no estaré.
Any –pensando que Julián se refería a cualquier locura-: ¿Qué estás diciendo?
Julián: Any, mi papá... Cuando llegues lo estaremos velando.
Any se quedó en estado de shock. No podía gesticular una sola palabra.
Any: Voy para el velorio entonces -colgó y se quedó mirando a Poncho-. Poncho... Me parece muy mal y muy feo de mi parte pedirte esto, pero... El papá de Julián acaba de fallecer...
Poncho: Entiendo... Que no te parezca mal, yo te llevo a donde haga falta -se quedó muy mal también-. Any... Debes ser fuerte ahora, tu novio te necesita... Si quieres llorar, es mejor que lo hagas ahorita, y que intentes no derrumbarte delante de él.
Any: Ya sé –tan sólo se le escaparon un par de lágrimas-, pero es mejor que nos vayamos... No lo conocía apenas, no creo que me derrumbe mucho...
Poncho: Como prefieras -haciéndola pasar delante de él, como un buen caballero-.
Any: Espérame. Les dejo a mis papás una nota, para que no se asusten cuando lleguen y no me vean acá. No sé si seré capaz de decirles por teléfono.
Poncho llegó al velorio con Any, ella se despidió de él dándole las gracias y se fue. Él tenía que hacer algunas cosas de la empresa, y no sería muy buena idea que Julián los viera juntos.
Cuando ella llegó a donde estaba Julián, él estaba abrazando a otra mujer, pero eso a Any no le importó... Estaba mal... Total, en cuanto Julián vio a Any soltó a Belén y se fue corriendo a abrazarla a ella.
Any: Julián... Lo siento mucho -realmente, la situación la estremecía-... Yo... No sé qué decirte...
Julián: No digas nada, sólo abrázame... Estoy solo, Any... Estoy solo -lloraba desconsoladamente-.
Any: No digas eso, Julián, me tienes a mí -dijo mirando a Belén-.
Julián: No. No eres para siempre, igual que mi papá... Igual que lo fue mi mamá.
Any: Julián, no digas eso...
Julián: Es verdad... Tú te irás, Any... Te irás de mi lado porque te cansarás de aguantarme y te irás con un hombre mejor, un hombre que si te sepa dar amor.
Any -se separa de él y mira de reojo a Belén-: Julián, ¿a qué viene eso? Tú me das todo el amor que necesito -le da un piquito-.
Julián: Sabes a lo que me refiero... Ya no te gusto.
Any: A ver... Ya deja de decir todas esas cosas, porque no estoy entendiendo nada... Lo estás diciendo porque estás mal, Julián. No me gustas, llevas razón, pero porque te amo -lo abraza-. Te amo.
Julián: Puedes... ¿puedes ir a por agua?
Any: Claro, enseguida vengo -se acerca a Belén y la amenaza-: Más te vale que cuando regrese, no lo estés tocando.
Anahí sabía muy bien o, más bien intuía que esas palabras no salían del corazón de Julián. Lo conocía perfectamente y, después de tantos años de relación, sabía que esas palabras las metió Belén en la cabeza de Julián. No entendía qué era lo que Belén pretendía conseguir. Aún no sabía si era nada más el odio que sentía hacia ella, o era porque tenía algún interés por Julián. Pero no se iba a dejar pisotear por ella.
Cuando regresó Anahí, Belén estaba abrazando nuevamente a Julián, pero se despegó de él antes de que Any se diera cuenta. Belén era la típica persona que se cree peligrosa e intenta asustar a los demás, pero en el fondo le temía a Any, al mismo tiempo que no la soportaba.
Los días pasaron y Any no estuvo yendo a trabajar por no dejar a Julián tan solo, ya que únicamente contaba con el apoyo de ella. Tampoco estuvo sabiendo nada de Poncho y, aunque a ratos no lo pensaba, la mayor parte del tiempo se quedaba aislada, pensando en él.
Fueron unas semanas de duro trabajo para Poncho... Tuvo que viajar a países vecinos varias veces en la misma semana, sin apenas descansar... Y no tuvo tiempo de localizar a Any, pero sí todo el tiempo del mundo para pensarla. La pensaba en los aviones, en los aeropuertos, en las reuniones... Todo el tiempo tuvo a esa mujer en su cabeza, su cuerpo, su rostro, incluso pensaba en su pelo. En toda ella.
Any supuso que no la llamaba porque ya arregló la situación con su novia y porque al fin, ya se casaron.
Un día estaban Anahí y Julián en el centro comercial y éste tuvo que irse, así que la dejó sola toda la tarde.
Julián: Mi amor... ¿Te importa quedarte sola para comprar todo lo que necesites?
Any: ¿Por qué lo preguntas? -sin entender la pregunta de su novio-.
Julián: Me hablaron del banco... Tengo que ir a arreglar unos papeles... Vengo en unas horas por ti, ¿sí?
Any: ¿Pero te vas a tardar horas en el banco?
Julián: Claro que no, pero no tengo ganas de estar de compras... Es que te olvidas de mí cuando estás en tiendas -haciéndole pucheros-. Además no me apetece estar fuera de casa.
Any: Ay, mi amor. Es que eso es algo que nos pasa a las mujeres -y se rió-. El Shopping es sagrado para nosotras -le da un abrazo y creyó haber visto a Poncho, quien ya la vio un rato antes-. No te preocupes, vete tranquilo. No me pasará nada.
Julián: Bueno, mi vida, que no quiero llegar tarde -le sonríe-, y quiero descansar también un poco... Te marco antes de venir, ¿sí?
Julián le dio un beso tierno, se fue y Any se quedó por las tiendas.
Cuando estaba en el probador de una tienda de lencería, Poncho de forma descarada corrió la cortina, entró con ella y ni siquiera se saludaron. Comenzaron a besarse con pasión... al caso, entre ellos, lo que siempre sobraba eran las palabras.
Poncho la cargó, quedando ella rodeándolo con sus piernas, besándolo cada vez con más pasión y más ganas. Él introdujo su mano por debajo de la blusa de ella, acariciándole la espalda. Ella se bajó de encima de él, empujándolo contra la pared, desabrochándole la camisa con ansias, como si fuera a ser el último día que pudiera verlo, como si nunca más pudiera besarlo, acariciarlo, abrazarlo, hacerle el amor como lo había estado haciendo antes del tiempo de desaparición mutua. Poncho la besaba intensamente, subiendo cada vez más y más esa intensidad, mientras ella, después de quitarle la camisa, se atrevió a cortar el beso y bajó por todo el torso desnudo de Poncho, hasta llegar al comienzo de su pantalón.
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Pasión y Amor van Unidos
RomanceNunca es fácil terminar con una pareja, mucho menos después de llevar muchos años juntos y saber que esa persona es tan peligrosa, que es capaz de hacer cualquier cosa. ¿Podrá Anahí dejar a su novio para vivir su vida al lado de Poncho, el hombre q...
