Silvia: ¿Por qué estás aquí en la casa?
Any: Me quedé aquí a dormir.
Silvia: ¿Dormiste con mi tío?
Any: No –rió tratando de engañar a la niña-... ¿Cómo crees?
Silvia: No te creo. Yo también duermo a veces con mi tío, no pasa nada por decirlo.
Any –ríe-: Bueno, sí, dormí con tu tío.
Silvia: ¿Le daba miedo la noche? Eso me dice a mí cuando duermo con él.
Any -ríe de nuevo-: Sí, le daba miedo la noche.
Silvia: ¿Y no te molestaron sus ronquidos?
Any: No, no lo oí, yo estaba dormida.
Silvia: Qué raro, porque ronca muy fuerte...
Cuando llevaron a Silvia a la escuela, Poncho acompañó a Any al hospital, donde le estuvieron haciendo algunas pruebas, hasta que dieron con lo que tenía Any. Y en efecto, era un embarazo...
Al salir del hospital ya nada era como estaba siendo desde el día anterior...
Poncho: ¿Quieres que te lleve a tu casa?
Any: No.
Poncho: ¿A la universidad?
Any: No.
Poncho: ¿Quieres ir a mi casa?
Any: Tampoco.
Poncho se dio cuenta que Any estaba muy rara, muy seria, muy pensativa, respondiendo muy desganada. Se puso enfrente de ella, quien estaba sentada en un banco que había fuera del hospital, mirando hacia un lado.
Poncho: Any, mírame.
Any estaba con los ojos llenos de lágrimas a punto de estallar, Poncho le agarró la barbilla con suavidad y le giró la cara despacio para que lo mirara, mientras le volvió a decir "mírame". Un segundo o dos de silencio y Poncho le hizo una pregunta a Any que hizo que sus lágrimas cayeran como gotas de agua de las nubes.
Poncho: Any, ¿no vas a abortar, verdad?
Any se abrazó a Poncho tan rápida como sus lágrimas salieron.
Any –llorando-: ¡¡No sé!! No sé, Poncho... Te juro que no sé qué hacer -decía entre sollozos- Estoy tan confundida...
Poncho: ¿Por qué? ¿Qué es lo que te confunde? –Acariciándole el pelo-.
Any: Poncho yo... Tengo que hacerte una pregunta -deja de abrazarlo y lo mira a los ojos-: y la respuesta seguro que me hará daño, pero... Lo nuestro ya está siendo demasiado, Poncho.
Poncho: ¿Qué quieres preguntarme?
Any: Poncho, necesito saber qué es lo que sientes por mí.
Poncho –pensando-: No puedo decirte la verdad pero, ¿qué hago? Tampoco quiero mentirte.
Any: Dime la verdad, Poncho, quiero saber qué sientes por mí.
Poncho –balbuceando-: Any, ¿eso qué importa? Lo único que importa ahorita es que tú estés bien.
Any: No, Poncho... No es lo único que importa. Para mí no.
Poncho –pensando-: Y qué importa lo que yo sienta por ti si no vas a dejar a tu novio...
Any: Lo único que importa es que me aclare con lo que quiero hacer...
Poncho: Pero yo ahí no puedo hacer nada. Dime, ¿qué quieres que te diga?
Any: ¡Quiero que me respondas a lo que te pregunté! ¿Tan difícil es?
Poncho: ¿Y de qué puedo yo ayudarte en tu decisión? Harás lo que tú y tu novio quieran.
Any: Está bien, Poncho... Ya te estoy entendiendo... El que calla otorga, ¿no?
Poncho: ¿Qué quieres decir?
Any: Nada. ¿Me llevas a mi casa? -Aún seguía llorando-. No quiero seguir contigo.
A Any le dolió en lo más profundo de su corazón haberle dicho eso, pero creía que Poncho no le decía que la amaba porque no lo sentía así. Creyó en ese momento que las palabras del día anterior de que se casaran, sólo era por Poncho estar más cerca de su bebé.
Poncho: ¿Por qué? ¿Qué te hice?
Any –pensando-: Enamorarme...
Any: Porque no está bien. Julián no se merece esto, y el tan solo tenerte cerca está mal. Por favor, llévame.
Poncho: Pero, Any... ¿No se merece, qué? ¿Que seamos amigos?
Any: Yo no quiero ser tu amiga... Y ya mejor... Ni me lleves... Me voy sola. Despídeme de Silvia.
Poncho: Any, creo que estás exagerando. No metas a mi sobrina en esto. Ella no tiene nada que ver en todo esto. ¿Te vas a alejar de ella también?
Any: No la meto en nada. Pero durante un tiempo no la veré... Dile que me fui de viaje, ¿sí? No quiero estar cerca de ti, y el estar con ella significa tenerte también cerca... Adiós, Poncho.
Any agarró su bolso y se fue, dejando a Poncho muy pensativo y con muchas ganas de llorar, aunque también enojado, pero eso no lo demostró hasta llegar a su casa.
Poncho: ¡¡¡Me lleva el diablo!!! -Tirando su americana al sofá-. ¡¡Maldito Julián!!
Poncho agarró una copa y una botella de Ginebra que tenía en su despacho.
Poncho –hablando solo- ¿Qué le hiciste a Anahí que tiene tanto miedo de dejarte? ¿Y tú, Poncho? –Bebiendo- , ¿qué demonios te hizo Anahí? ¡Se supone que aún debe afectarte lo de Domínica! ¡Estás, loco, wey! Te vienes a enamorar de una chava con novio... No escarmientas, Poncho... No escarmientas... Te prometiste no enamorarte más. ¡¡Malditas mujeres!! ¿Es que está escrito que todas hagan daño?
Poncho empezó a beber sin parar, sin pensar, sin dejar de llorar... Mil recuerdos le vinieron a la cabeza, y no sólo de Anahí o Domínica...
-FlashBack-
Casandra: Mi amor, vamos a dar un paseo, ¿sí? Me tienes siempre aquí metida y nunca vamos a pasear por la playa.
Poncho: Oye, siempre eres tú quien nunca quiere salir, ¿eh? Ya casi ni me acuerdo de la cara de mis amigos de Acapulco.
Casandra: Bueno, porque tú siempre quieres salir con ellos, pero yo quiero pasear contigo. Los dos solos. ¿Vamos?
Poncho: Ay mi vida... ¿Por qué no mejor vamos después de comer? En la tarde, ¿sí?
Casandra: No, por favor... Quiero pasar todo el día hoy sola contigo... Luego en dos horas llegan tu hermano y tu cuñada, y ya sabes que con ella... No me llevo...
Poncho: No te llevas porque no quieres, Casy, ella es muy buena onda, y se porta muy bien contigo, ¿o no?
Cansandra -no quiso responder esa pregunta-: Bueno, ¿nos vamos, o vamos a quedarnos otro día aquí encerrados? Si quieres esperamos que llegue tu hermano y la mujercita y nos metemos los cuatro a la cama, ¿te parece?
Poncho: Casandra, ¿qué te pasa? No me digas que estás enojada...
Casandra: Poncho, yo me voy a la playa, ¿ok? En un rato vuelvo...
Cuando pasó un rato y Poncho vio que Casandra no volvía, fue a buscarla, y se le acercó despacio, oyendo a Casandra hablando con su ex novio, quien ella aseguró odiarlo y jamás volverle a hablar.
Casandra -hablando por teléfono-: Ay Danny... Ya te dije mil veces, Poncho no le creyó al hermano, no te preocupes.... // Sí, ya te conté que Jorge nos vio y le fue con el chisme a Poncho, pero está tan ciego por mí, que decidió creerme... Jajajaja //Dannyel, sabes que no lo amo, que estoy con Poncho para casarme con él y quedarme con su dinero... // Ya falta muy poco, mi amor, dentro de muy poco tiempo estaremos juntos en Europa. // Bueno, Danny, ya me voy, Poncho me espera en la casa // Sí, está bien, llegando al DF yo te marco. Besos -cuelga, se guarda el celular en el bolsillo y se da la vuelta-. Poncho...
Poncho: Bravo, Casandra... Te felicito. Finges muy bien.
Casandra: No, mi amor, yo... Nada de lo que oíste es lo que parece.
Poncho: ¿Sabes qué? No quiero escucharte.
Casandra: Mi amor, pero -abrazando a Poncho-.
Poncho –soltándose de ella-: Suéltame. Lárgate, Casandra, lárgate de mi casa antes de que yo mismo te lleve al DF.
Casandra: Poncho...
Poncho: ¡Que te largues te digo! Sabes perfecto que te amo, Casandra... ¿Y tú tan solo queriendo mi dinero? Nunca me has amado... ¡¡Lárgate de mi vista!!
-Fin flashback-.
Justo en ese momento entendió que aquello no era amor. No podía comparar aquello que recordó con lo que estaba sintiendo por Anahí. Pero claro, en aquel momento sí creía estar enamorado de aquella mujer que le rompió el corazón en mil pedazos.
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Pasión y Amor van Unidos
RomanceNunca es fácil terminar con una pareja, mucho menos después de llevar muchos años juntos y saber que esa persona es tan peligrosa, que es capaz de hacer cualquier cosa. ¿Podrá Anahí dejar a su novio para vivir su vida al lado de Poncho, el hombre q...
