Poncho -acercándose a ella muy serio-: Pues no sé, pero será mejor que le hagamos caso o voy a perder mi vuelo. ¿Bailas conmigo? -Le preguntó susurrándole al oído-.
Any –sintiendo su piel de gallina al sentir la respiración de Poncho tan cerca-: No nos queda más remedio...
Poncho rodeó la cintura de Any y ella rodeó su cuello con sus brazos, Silvia también le regaló unos zapatos de tacón y con ellos puestos, Any llegaba bien a la altura de Poncho, justo su cabeza quedaba a la altura del cuello de él. Alejandra y Diego comenzaron a cantar, y mientras los dos enamorados bailaban, Poncho comenzó a cantar la canción para sus adentros, puesto que él conocía todas las canciones de ese cantante, pero al llegar al estribillo, ambos cantaron juntos sin quererlo.
Poncho –cantando-: Que yo quiero ser tu ángel, ser tu alma, ser tu amante, ser tu amigo, la mitad de tu destino...
Any: Que en las tempestades te amaré, con la lluvia o con el sol, te seguiré hasta el fin donde vuelve a empezar el mundo... ¿Te sabes esta canción? –Le preguntó al oído-.
Poncho: Sé todas las canciones de Chayanne, esta es mi favorita.
Any: La mía también...
Poncho -la mira sin separarse mucho de ella-: Creo que aún tenemos mucho de qué hablar, ¿no crees? Aunque no nos queramos escuchar.
Any -le hizo callar poniéndole su dedo índice en la boca-: Sh... Ahora no, por favor. Vive el momento -se da cuenta de la mirada de María-: Creo que no le caigo bien.
Poncho: ¿A quién?
Any: A tu novia...
Poncho: Yo tampoco le caería bien a Julián, ¿o sí?
Any: No... ¿Sabe lo nuestro?
Poncho: No. Ni sabe lo nuestro ni sabe cómo te conocí verdaderamente. Le conté que te conozco porque eres amiga de Alejandra, nada más.
Any: Gracias -lo abraza sin dejar de bailar-.
Poncho: No me agradezcas... Nadie tiene por qué saber que nos conocemos de ese lugar.
Any: Bueno... Ya le contaste a mi papá.
Poncho: Ya te dije que yo no fui. ¿Por qué no me crees? ¿No sabes aún que soy incapaz de hacerte daño?
Any -se separó de él-: ¿Y entonces por qué estás con María?
Lo miró unos segundos y se fue corriendo, seguida de Poncho, llegando a un cuarto abandonado que usaban para guardar las cosas de la limpieza y las herramientas para arreglar cosas cuando se rompiera algo. María vio todo y quiso seguirlos, pero Aarón se lo impidió.
Aarón: Tienen que hablar.
María: ¿Más aún?
Aarón: Óyeme. Poncho está contigo, ¿no? No tengas miedo de perderlo, porque sólo así lo perderás. Además, ella es novia de mi amigo.
Alejandra siguió cantando pero no se dio cuenta de que Any ya no estaba, y que Poncho tampoco, así que se acercó a Aarón al terminar la canción.
Alejandra: ¿Y Any?
María -con mala cara-: Se fue con mi novio. Estarás contenta, ¿no? ¿Te crees Cupido?
Alejandra: Mira niña, contigo no tengo nada de qué hablar, ¿está bien? No te metas donde no te llaman. Y cuidado con la boca del lobo, que muerde.
María: Te quedaría mejor el papel de Celestina... Puta, vieja, bruja y al final del libro muere.
Alejandra: Aquí la vieja y bruja es otra creo... ¿No? Y eso de puta vas a ir a decírselo a tu abuela, ¿me oyes? -la empuja-.
María: Nunca más me pongas la mano encima, idiota -le devuelve el empujón-.
Aarón y Diego hicieron el intento de separarlas, pero fue imposible, puesto que ya se tenían agarradas de los pelos. Silvia fue corriendo a avisar a su tío de que Alejandra y María se estaban peleando, pero vio que estaban abrazados hablando y quiso dejarlos ahí.
Poncho: ¿Por qué te pusiste así?
Any –llorando-: No sé... Es que... Es que ya no sé lo que siento, Poncho... Te juro que a veces desearía no haberte conocido.
Poncho: ¿Por qué? ¿Te arrepientes de haberme conocido?
Any –llorando-: No, no es eso, caray... Es que antes de que tú llegaras yo era feliz, tenía mi novio y mi vida, podía pasarme días y días sin pensar en hombres, y ahora que tú llegas...
Poncho: ¿Qué? Ahora que yo llego, ¿qué? ¿No estás feliz con tu vida?
Any: ¿Quién fue? ¿Quién lo hizo, Poncho?
Poncho: ¿Qué cosa? -Preguntó agarrándola por la cintura-.
Any: ¿Quién empezó esto? Dime... ¿Por qué has llegado y todo es tan difícil? ¿Cuál fue el momento en el que me di cuenta que no pensar en ti era imposible?
Poncho: No fuimos nosotros, Anahí, fue el destino, el universo. El destino quiere que tú estés conmigo y que yo esté contigo.
Any: ¿Y entonces por qué estás con María? ¿De qué la conoces?
Poncho: Es la secretaria de mi papá. Estoy con ella por intentar olvidarte. Dicen que un clavo saca otro clavo, pero a ti es imposible sacarte. No puedo.
Any: A ella es a quien te mereces, no a mí... Una secretaria y no una...
Poncho -la corta-: ¡¿Una qué?! ¡Me enojas siempre con lo mismo! Entiende que no me enamoré de ti por tu lugar de trabajo. Me enamoraste tú, tu forma de ser, tu mirada, tu espíritu, la forma en la que se tratan tú y mi sobrina. Tus ojos, tu piel, todo de ti.
Any: No, Poncho... No te merezco...
Iba a salir corriendo, pero Poncho la agarró del brazo y la detuvo, pegándola a él.
Poncho: Otra vez no te voy a dejar ir.
Poncho le agarró la cintura con una mano mientras puso la otra en la mejilla de ella, y antes de que ella pudiera hablar ya tenía la lengua de Poncho dentro de su boca.
Silvia ya vio que la pelea estaba durando mucho y fue nuevamente a avisar a su tío.
Silvia –llegando-: ¡¡Papá!! ¡¡Any!! Vengan, ¡apúrense!
Any -separándose rápidamente de Poncho-: Mi amor, ¿qué tienes?
Silvia: ¡¡Alejandra y María se están peleando!! Vengan.
Poncho y Anahí salieron corriendo de allí a separarlas y fue Poncho quien agarró a María, que estaba tirada en el suelo encima de Alejandra. Any agarró a Alejandra, quien no dejó de moverse, al igual que María.
Poncho: ¡Ya basta! ¡Vámonos!
María: Esto no se queda así, Alejandra, te juro que no se queda así.
Alejandra: ¿Y crees que te tengo miedo, estúpida?
Any: ¡¡Alejandra, ya!! ¡Por Dios! -Al resto que estaba mirando-: ¿Qué miran? ¡¡Se acabó la fiesta!! Váyanse, por favor...
Una vez ya se fueron los invitados y Poncho, Jorge, Viviana, Silvia, María y Any recogían todo, los padres de Poncho se despidieron de Silvia y Any, al igual que María, quien solo le dijo "adiós" a Any. Poncho acompañó a María al coche con sus padres para que lo esperaran ahí mientras él se despedía de Silvia.
Silvia: Papá...
Poncho: ¿Qué hiciste ahora, Silvia?
Silvia: Es que... No los avisé antes de la pelea, porque cuando fui estaban abrazados y no quería interrumpirlos.
Poncho -cargándola en brazos-: Ya, mi amor, no importa. No quiero volver a oír hablar más del tema, ¿sí? Ahora prométeme que te vas a portar bien con Any mientras no estamos nosotros, ¿ok?
Silvia: Si, papá. Te lo prometo con una condición.
Poncho –riéndose-: Uy... A mí ya me dan miedo tus condiciones... ¿Cuál, a ver?
Silvia: Que me vas a llamar todos los días.
Poncho -la suelta-: Te lo prometo princesa... Ahora ve a ponerte el pijama, corre.
Any -mirando a Silvia con una sonrisa-: Gracias -dijo al mismo tiempo que le dijo Poncho, ambos rieron-. Gracias por dejar que me quede con ella, creo que la vamos a pasar muy bien.
Poncho: Gracias a ti por quedarte. Espero que la pasaras bien hoy a pesar del incidente... Por cierto, no te pregunté... ¿Cómo llevas... pues... ya sabes... el embarazo?
Any: Bien. Supongo... ¿Aún no sabes cuando vuelves?
Poncho: No. Pero en cuanto lo sepa te aviso. Any, ¿puedes prometerme algo?
Any: ¿Qué cosa?
Poncho: Piensa en nosotros, por favor... Piensa lo que vivimos hoy, piensa en todo lo que te hizo Julián, Any. Cuando vuelva de este viaje quiero que me des una respuesta... Porque yo no estoy enamorado de María, yo quiero compartir mi vida contigo.
Any: Poncho, pero...
Poncho: Por favor, Any.
De nuevo pasaba a ser Any. Total, ella no le volvió a reclamar que para él, sólo era Anahí.
Any: No te puedo prometer eso, Poncho. Yo decidí darle una nueva oportunidad a Julián, no puedo fallarle ahora...
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Pasión y Amor van Unidos
RomanceNunca es fácil terminar con una pareja, mucho menos después de llevar muchos años juntos y saber que esa persona es tan peligrosa, que es capaz de hacer cualquier cosa. ¿Podrá Anahí dejar a su novio para vivir su vida al lado de Poncho, el hombre q...
