Se besaron con demasiada intensidad, pero Any paró el beso, se sentó encima de Poncho y le desabrochó el pantalón. Le quitó la camisa que se había puesto, pues aún no se cambiaron.
Any: Espérame un segundo -se levanta-.
Poncho: ¿A dónde vas?
Any: Espérame, no seas impaciente.
Any fue a la cocina y cuando volvió al dormitorio no veía a Poncho, así que soltó las cosas en la mesita, se desnudó, se metió en la cama y después de unos segundos apareció Poncho que salía del baño.
Any: Ponchito... Ven -sonriéndole y haciéndole indicaciones con el dedo índice-.
Poncho -llegando a ella gateando por encima-: ¿A dónde fuiste?
Any -pasándose la lengua por los labios-: Fui a la cocina... Pero no te equivoques... Aquí hoy empiezo yo.
Any le dio la vuelta a Poncho y se puso encima de él, agarrándole las manos por encima de su cabeza, pasando su lengua primero por una oreja, luego por la otra y después por los labios, sin llegar a besarse.
Poncho: Anahí -se muerde los labios- me estás volviendo loco -le mordió a ella el labio-.
Any: ¿Ah, sí? ¿Y crees que pueda volverte más loco?
Any le mordió la oreja mientras con su mano alcanzaba una fresa del plato que subió.
Poncho: ¿Qué signific...
Any: Cállate -le tapó la boca con la mano- y disfruta...
Poncho: Disfruta tú más.
Poncho agarró de la cintura a Any y la giró, poniéndose él encima de ella alcanzando la nata, mirándola a los ojos mientras le sonreía pícaramente.
Poncho: Así que hoy estás traviesa, ¿no?
Any: ¡¡No!! Alfonso, ni se te ocurra -aguantándose la risa-.
Poncho: Lo trajiste pa' algo, ¿no? -Amenazándola con el bote de nata-.
Any: ¡¡No!!
Any intentaba quitarle el bote de nata a Poncho, pero él le quitaba las manos, mientras los dos reían... Los nervios de Anahí hacían acto de presencia.
Any –riendo-: No, ¡en serio! Poncho, me bañé esta mañana, no me vayas a manchar.
Poncho: ¿Cuál es el problema? Luego te baño yo y listo.
Any: ¿Qué? ¡Ay no, no, no...!
Ya era tarde para que Anahí pudiera defenderse, Poncho le puso nata entre las bubis y de una sola pasada, lenta y apasionadamente se la retiró, mientras Anahí entrelazó sus dedos en el cabello de él, cerrando los ojos y dejando salir un pequeño gemido. Poncho pudo notar que también era la primera vez que Anahí sentía eso, al igual que él, puesto que sus otras novias decían que era algo demasiado cochino para ellas y no quisieron nunca probarlo, pero con ella era diferente, todo es diferente con Anahí. Después de quitarle la nata de entre los senos, puso un poco en cada pezón, bajó un poco besándola, dejando un poco de nata en cada zona que iba besando, hasta llegar a su feminidad.
Any: Deja que yo lo haga.
Poncho: ¿Qué cosa?
Any le quitó la nata a Poncho, se puso en sus partes íntimas, tomó la cabeza de Poncho entre sus manos y acercó sus pechos a la boca de él para que le retirara la nata que quedaba en sus pezones, mientras se le escapaban gemidos por el placer que aquello le estaba haciendo sentir. Luego pasó Poncho al otro pezón, Any lo besó, bajó por el vientre de ella y lo volvió a detener antes de que pudiera hacer algo en su abertura.
Any: No seas impaciente y avaricioso, déjame que te ayude...
Tomó una mano de Poncho, se llevó un dedo a la boca, succionando, haciendo que a Poncho también se le salieran algunos gemidos. Pasó la mano de Poncho por su feminidad, retirándose la nata que ella misma se puso y, luego se volvió a llevar la mano de él a su boca, mirándolo a los ojos. Ambos estaban llenos de pasión, de amor, de deseos, ambos deseaban ya la penetración, deseaban besarse, estar así para siempre. Después de que Any ya se pasó todos los dedos de Poncho por su boca, él bajó para asegurarse de que no quedaran restos ningunos de la nata...
Luego Anahí agarró el bote de nata, poniéndole en la boca a Poncho para retirarla con su lengua. Los gemidos y las ganas de que hubiera penetración eran de notarse, pero aún querían seguir jugando. Después de que pusiera la nata en la boca, se la puso en su tórax, todo lleno de músculos; agarró una fresa, la pasó por la nata y la mordió, pasando después su lengua por los restos de nata que quedaron. Luego puso nata un poco más abajo, retirándola con otra fresa y dejando que esta vez Poncho la mordiera. Volvió a poner un poco más de nata, esta vez en el miembro de Poncho, el cual ya tenía un tamaño enorme, pero esta vez no quiso fresa ninguna, solo se valió de sus manos y su boca. Los gemidos de Poncho no eran nada silenciosos, y cada segundo que pasaba Anahí lo ponía peor, más enfermo, con más ganas de ella. Any seguía abajo, masajeando su miembro con más intensidad y con más ganas que nunca, haciendo esos movimientos circulares por la punta.
Poncho sentía que esa noche llegaría pronto al clímax, así que retiró con trabajo a Anahí de su miembro, la agarró de la cintura, la colocó boca arriba y él se puso encima, le tapó la boca con un beso y de un sólo golpe la penetró. Anahí sin quererlo estaba gritando, clavándole las uñas en la espalda a Poncho, cosa que lo volvió más loco, haciendo movimientos más rápidos e intensos que mataban de placer a Anahí, que no podía dejar de gritar. Poncho le tapó la boca con su mano, pero eso a ella también le volvía aún más loca, le encantaba que él le hiciera eso, sólo él...
Siguieron así varios minutos más, hasta que después de que los dos tocaran las estrellas, el celular de Poncho les hizo dar un salto del susto, pues, ¿quién podía llamar a esas horas? Se levantó de la cama y fue a por su celular.
Poncho -con la respiración agitada-: Tengo que responder... Pueden ser mis papás –Any asintió-. ¿Bueno?
Any –pensando-: De seguro es María...
Any se levantó de la cama, se tapó con la sábana, con su carita triste, pero la detuvo el nombre de la persona que llamaba y la preocupación de Poncho.
Poncho: Alejandra, ¿qué te pasa?
Any: ¿Alejandra? ¿Qué le pasa, Poncho?
Poncho le hizo un gesto para que se esperara, notó que Alejandra estaba demasiado mal y le dijo que pasaba a recogerla a donde estuviera. Le pidió a Any que no lo acompañara, no podían dejar sola a Silvia... Y así fue, Any se quedó en la casa mientras Poncho iba a por Alejandra, aprovechando para recoger el dormitorio ya que no podía estar quieta sin saber lo que podía pasarle a su amiga.
Por el camino para llegar a la casa de Poncho, Alejandra le contó a Poncho lo que le pasó, y al llegar a la casa, Any corrió a los brazos su amiga, quien tenía una cara de haber estado llorando durante horas.
Any -sentándose en el sofá con ella-: Alejandra, dime qué tienes, por favor. No me puedes dejar así, dímelo.
Poncho: Yo mejor las dejo solas... Creo que tienen mucho de qué hablar -se retiró-.
Any: Alejandra, por favor, ¡¡ya dime qué te pasa!!
Alejandra –pensando mientras la miraba-: No... No me atrevo a decirte la verdad... Perdóname...
Alejandra: Diego... Creo que me está engañando.
Any -quedándose de piedra-: ¿Qué? ¿Qué le pasa a ese wey? –enojándose-. Ahora mismo me va a escuchar.
Alejandra: ¡¡No!! -La agarra del brazo-. No hagas nada, Anahí, por favor... No estoy segura si era él.
Any: Pero y entonces, ¿por qué estás así? Alejandra, ¿qué me estás ocultando? ¿Se pelearon?
Alejandra: No.
Any: A ver... Es que no entiendo nada... Alejandra... ¿Lloras sin saber si viste a tu novio o a otro chavo?
Alejandra: No es mi novio aún.
Any: Ah, bueno, perdón, ¿eh? Entonces yo creo que voy a llorar porque Edgar sea novio de Lorena o porque Aarón salga con alguna mujer.
Alejandra: ¡¡Cállate!!
Alejandra le iba a decir algo más que un simple "cállate", pero no pudo... El que de los labios de Anahí saliera el nombre de ese hombre fue mucho más superior que su intento de fingir que estaba mal por Diego. No era por él, pretendía engañar a Any para no contarle la verdad, y lo logró...
Después de hablar casi una hora para conseguir que Alejandra se tranquilizara, la convenció para que esa noche ya no se fuera a su casa, que durmiera allí. Cuando Any se fue al cuarto de Poncho, él estaba tumbado en la cama, esperando a Any y, al verla llegar se incorporó y apoyó la espalda en la cabecera de la cama.
Poncho:¿Y? ¿Ya te contó lo que le pasa?
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Uuuh... ¿Qué le habrá pasado a Alejandra para estar así? Espero que disfruten con este capítulo tan hot jajaja
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Pasión y Amor van Unidos
RomanceNunca es fácil terminar con una pareja, mucho menos después de llevar muchos años juntos y saber que esa persona es tan peligrosa, que es capaz de hacer cualquier cosa. ¿Podrá Anahí dejar a su novio para vivir su vida al lado de Poncho, el hombre q...
