Él se agachó e introdujo su lengua en ella sin previo aviso, sin previo contacto con su clítoris, el cual comenzó a tocar con una de sus manos, mientras que con la otra tapaba la boca de esa mujer; su mujer.
Any enredó sus dedos en el pelo de Poncho y comenzó a hacer movimientos con sus caderas, pidiéndole más.
Poncho pasó a besar su clítoris haciendo movimientos dentro de ella con tres de sus dedos. Movía sus dedos dentro de ella al mismo ritmo que movía su lengua por fuera, hasta que Any; en muy pocos segundos, comenzó a no poder respirar con normalidad y a temblar, sin poder contenerse. Entonces él le dio un leve bocadito en el clítoris, haciéndola estallar de placer.
Cuando ella llegó al orgasmo, él volvió a introducir su lengua dentro de ella para saborearla de nuevo y limpiarla; se volvió a levantar, la ayudó a ella a levantarse, la puso de espaldas y le apoyó las manos sobre la mesa, tomándole la cara para poderla besar.
Poncho: Déjame soñar despierto contigo. Déjame hacerte mía.
Any: No puedo ser de otra persona desde que te conozco.
Poncho: Ábrete para mí –dijo con uno de sus dedos dentro de ella de nuevo-.
Any casi no se podía mover del placer que ese día Poncho le estaba haciendo sentir, pero abrió sus piernas para él todo lo que pudo. Él por su parte introdujo su miembro en ella despacio, poco a poco, sintiendo que ella no sólo estaba húmeda, sino que además seguía temblando y muy mojada.
Poncho: Me encantas, Anahí –dijo mientras entraba y salía de ella lentamente, comenzando a temblar él también-. Me encanta cuando estás tan mojada –le dijo tirándole nuevamente del pelo para pasar su lengua por el cuello y la oreja de ella; succionándole el lóbulo-.
Poncho comenzó a moverse más rápido, abrazando a Any por la cintura, posando su tórax en la espalda de ella.
Cuando ella sintió que él estaba a punto de estallar, hizo un movimiento dejando el miembro de Poncho fuera de ella, se giró y él se separó, viéndola sentarse en la mesa y cruzando sus piernas.
Any: Quiero verte.
Poncho: ¿Quieres verme, qué?
Any: Quiero verte terminar.
Poncho: ¿Quieres que termine solo?
Any: Sí... Quiero que termines mirándome, que termines por mí, conmigo aquí. Quiero ver cómo te masturbas viéndome e imaginándome completamente desnuda ante ti. Quiero ver cómo disfrutas solo.
Poncho dio un paso atrás, pero ella lo agarró del cuello de su camisa, tiró de él, lo besó y lo soltó.
Any: Hazlo, Poncho. Quiero verte disfrutar y no quiero que apartes tu mirada de mí.
Poncho comenzó a tocarse como ella le pidió. Era la primera vez que una mujer le pedía que hiciera eso y no sólo le pareció extraño, sino que además, lo excitaba mucho.
Any descruzó sus piernas, las abrió, se subió la falda y comenzó a tocarse ella también, haciendo a Poncho querer estallar en cualquier momento, excitándolo como nunca.
Poncho cerró los ojos un instante para terminar, pero sintió la lengua de Any en él, en su miembro; jugueteando por toda la zona mientras hacía movimientos con su cabeza, mientras lo succionaba. Ella lo miró y se sacó la masculinidad de Poncho de la boca para sonreírle.
Poncho sólo pudo poner sus manos en la cabeza de Any, haciendo que ella sólo tuviera opción a tenerlo nuevamente dentro de su boca. Y justo cuando volvió a introducirlo, explotó sin más, en la boca de su mujer.
Any –levantándose-: Te extraño –dijo para darle después un beso-.
Poncho –volviendo en sí-: ¿Por qué lo has hecho? Querías otra cosa.
Any: No estamos en el lugar adecuado para que lo hicieras.
Poncho: ¿Y ahora tú?
Any: ¿Yo qué?
Poncho: Necesito escucharte gemir de nuevo. Necesito que me regales tu orgasmo por segunda vez.
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Pasión y Amor van Unidos
RomantizmNunca es fácil terminar con una pareja, mucho menos después de llevar muchos años juntos y saber que esa persona es tan peligrosa, que es capaz de hacer cualquier cosa. ¿Podrá Anahí dejar a su novio para vivir su vida al lado de Poncho, el hombre q...
