Any: No te preocupes por mí, mamá. Voy a estar bien. Si de algo me sirvió conocer a Poncho fue para tener valor de darme a respetar y darme mi lugar. Puedes estar tranquila. Por si acaso, te quiero pedir que mi papá nunca lo atienda en casa, ni si quiera por trabajo, ¿sí?
Edurne: Está bien. Luego se lo pido a tu padre. Oye, pero cambiando de tema... ¿Has pensado en cómo lo vas a hacer con Silvia?
Any –abrió los ojos como plato-: ¡Mamá! ¡Silvia!
Edurne: ¿Qué te pasa?
Any: Mañana es el día de la madre y le prometí que iría con ella a la escuela.
Edurne: ¿Y dónde está el problema?
Any: Que si voy y es Poncho quien la lleva... No sé qué pueda pasar.
Edurne: Espérame, llamo a tu papá y le digo, ¿no?
Any: No, no. Digo... No lo vamos a molestar en su segundo día de trabajo, ¿no? Además... No me fío de los teléfonos con todo esto y el nuevo Julián...
Edurne: No te estoy entendiendo.
Any: Es que una de las cosas que más rara me parece de todo lo de ayer, fue que Julián no quisiera que yo usara mi número de siempre. Llámame loca, pero sospecho de cada acción y de cada palabra de Julián. Ya vamos a ver la manera de poder decirle a Jorge que la lleve él. No sé cómo.
Al cruzar la calle y llegar al banco, se encontraron con Alejandra, quien también estaba en el banco.
Any: ¡Ay, amiga! Me caíste como del cielo, te lo juro.
Ale: ¿Por qué? ¿Qué te pasa?
Any: Te necesito con urgencia. ¿Tienes un ratito después de terminar aquí?
Ale: Sí, claro, pero ¿cuál es la urgencia? ¿Qué pasó?
Al terminar las tres sus trámites se fueron a una cafetería y ahí Any le contó resumidamente a Alejandra todo lo que tenía pendiente contarle.
Ale: Sabes lo que opino de Julián y Aarón, ¿verdad?
Any: Sí, no hace falta que me lo digas.
Ale: Sabes que puedes contar conmigo para lo que necesites, ¿verdad?
Any: También lo sé.
Ale: Entonces, ten –le da su celular-. Habla con Poncho y dile.
Any: No, Ale... No me entendiste. Necesito que vayas a su oficina y hables tú con él.
Ale: Pero... Si voy yo y alguien me ve, pueden sospechar, ¿no? Y si voy a su casa igual.
Any: Es cierto.
Edurne: ¿Y si lo llamas para decirle que tienes algo que decirle?
Any: Sí, mamá, pero ¿qué?
Edurne: No sé... ¿Algo de tu hermana? -Preguntó a Ale-.
Ale: No sé si me creería o si querría hablar conmigo de mi hermana después de lo que pasó entre ellos.
Any: Podrías intentarlo, ¿no?
Ale: Está bien, lo voy a intentar. Dame un segundo –empieza a llamarlo y se aleja un poco de la mesa-.
Poncho –respondiendo el celular-: Alejandra, ¿pasó algo?
Ale: Hola, Poncho. No, no pasó nada, ¿por qué esa pregunta?
Poncho: Me extrañó tu llamada a esta hora. ¿Qué te pasa?
Ale: A mí nada.
Poncho: ¿Le pasó algo a Any?
Ale: Tampoco a ella. Es que... Te llamaba para ver si nos podíamos ver hoy. Tengo que hablar contigo.
Poncho: Pues es que hoy me es complicado, Ale. Pero dime, ¿de qué quieres hablar?
Ale –dudando-: Es de mi hermana, Poncho.
Poncho: Alejandra, ¿es en serio? No me interesa nada de lo que me tengas que decir de tu hermana.
Ale: Te aseguro que lo que tengo que decirte, te interesa.
Poncho: Ni que estuviera embarazada y fuera mío, Alejandra, por Dios. No tengo nada que hablar de ella.
Ale: Poncho, te espero a las siete en mi casa. Es importante.
Poncho: Ale, no voy a ir a tu casa.
Ale: Te digo que sí... A las siete en mi casa. Si quieres nos vamos a un bar o a donde quieras, pero a las siete te veo. Y no acepto un no como respuesta.
Poncho: Bueno, está bien, pero... Tengo que ir con Silvia porque mi mamá no puede pasar por ella hoy.
Ale: No te preocupes, sabes que adoro a tu sobrina. Oye, te tengo que colgar. Te veo luego. Bye.
Any: ¿Y? –Le preguntó a Ale cuando llegó-.
Ale: Esta tarde lo voy a ver.
Any: ¿Dónde se van a ver?
Ale: No te lo voy a decir.
Any: ¿Por qué no?
Ale: Porque yo tampoco me fio de Julián, ni de Aarón, ni de nadie. Así que tú esta tarde, te quedas en tu casa.
Se despidieron y esa mañana Any estuvo ayudando a su madre a hacer las tareas del hogar para después ponerse a estudiar.
Adrián fue a la oficina de Poncho un poco más tarde.
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Pasión y Amor van Unidos
RomanceNunca es fácil terminar con una pareja, mucho menos después de llevar muchos años juntos y saber que esa persona es tan peligrosa, que es capaz de hacer cualquier cosa. ¿Podrá Anahí dejar a su novio para vivir su vida al lado de Poncho, el hombre q...
