Any: Poncho, te dije que no quería terminar.
Poncho: Y aún no terminaste –le susurró-.
Poncho volvió a bajar hasta su feminidad, acariciándole su clítoris esta vez con su dedo pulgar, mientras jugaba con su lengua dentro de ella, asegurándose de que quedaba completamente limpia. Volvió a subir y la miró a los ojos.
Poncho: Mírame –le pidió antes de volver a tocarla-. Déjame perderme en tu mirada, por favor. No quiero que cierres los ojos.... Esta noche no.
Any lo miró a los ojos y lo besó, agarrándose a su cuello con una mano, poniendo la otra en el miembro de él, pero él la detuvo.
Poncho: Any –le dijo poniéndole las manos por encima de su cabeza-. Sé perfectamente lo que quieres, lo que necesitas y lo que deseas.
Any se volvía loca cuando Poncho le agarraba las manos por encima de su cabeza. Era algo que la dejaba totalmente indefensa e inmóvil ante él. No podía hacer nada, y al mismo tiempo que eso la agobiaba, la volvía loca.
Poncho comenzó a besar el cuello de ella, haciendo que ella siguiera con la respiración muy agitada y dejando escapar leves gemidos. Mientras la besaba, comenzó a acercar su miembro a la abertura de ella, haciendo movimientos suaves por su clítoris.
Any: Poncho, me estás matando.
Poncho –la besó-: No digas nada, por favor.
Poncho introdujo sólo un poco su miembro dentro de ella, haciéndola sufrir, pues ella trataba de introducirlo entero con sus movimientos. Poncho quitó una de sus manos de las manos de ella para taparle la boca, cosa que también le encantaba.
Se estaba dando cuenta de cuánto ese hombre llegó a conocerla en tan poco tiempo en la cama. Cómo ese hombre la volvía tan loca... Se estaba dando cuenta de cómo, sin hablar, eran tan perfecta pareja sexual.
Después de que él le tapase la boca, de un solo movimiento introdujo toda su masculinidad en ella, llevándolos a los dos a soltar un gemido. Volvió a salir de ella, la miró a los ojos y le volvió a decir que lo mirara.
Poncho: Quiero perderme en tu mirada. Quiero ver la mirada que te provoca tenerme dentro de ti.
Any abrió los ojos, con la respiración muy agitada, con la boca aún tapada por la mano de Poncho, y él de nuevo se introdujo en ella de un solo movimiento.
Poncho: Me encanta lo húmeda que estás. Me vuelves loco, Anahí. Te amo –volvió a introducirse en ella y a salir-. No quiero que me olvides –y de nuevo, volvió a repetir el mismo movimiento-. No quiero olvidarte –lo volvió a hacer-. Y no quiero que esta sea nuestra última vez.
Volvió a bajar para volver a saborearla. Introdujo sus dedos en ella y le daba besos por la ingle y por encima de su clítoris.
Any –pudiéndose apartar de él-: Yo tampoco quiero. Pero no lo recuerdes más.
Any se puso de rodillas en la cama acercándose a él y, rodeándolo con sus brazos, lo besó. Lo pegó a ella, se dieron la vuelta y Poncho se tumbó en la cama.
Any: Poncho, te amo –le dijo acariciándolo y mirándolo a los ojos-.
Él la agarró por la cintura y la sentó encima, haciendo que su miembro quedara dentro de ella. Any comenzó a moverse suavemente, volviéndolo loco ahora a él, y comenzó a aumentar la velocidad, hasta que de un solo movimiento de Poncho, volvió a dejar salir un orgasmo.
Any: ¿Qué me haces, Poncho?
Poncho: Disfrutar. Es lo único que quiero.
Poncho le dio la vuelta y volvió a besar su feminidad, pero esta vez con pasión, introduciendo nuevamente sus dedos en ella, con movimientos rápidos, haciéndola llegar nuevamente.
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Pasión y Amor van Unidos
RomantizmNunca es fácil terminar con una pareja, mucho menos después de llevar muchos años juntos y saber que esa persona es tan peligrosa, que es capaz de hacer cualquier cosa. ¿Podrá Anahí dejar a su novio para vivir su vida al lado de Poncho, el hombre q...
