Pasaron unas semanas en las que Any como pudo, estuvo visitando a Julián casi a diario, dándose también tiempo para estar con Poncho y Silvia, estudiar y presentarse a su último examen, saliendo con sus amigos, viéndose con Gonzalo y con Teresa, a quien le había dado las gracias infinidad de veces por escucharla sin apenas conocerla.
Any estuvo tan ocupada y tan rodeada de la gente que la querían, que apenas se dio cuenta del tiempo que había pasado.
Llegó el día de la ecografía de las 20 semanas, el día en el que ya puede saberse el sexo del bebé. Y tan ocupada estuvo, que ni se acordó de avisar a Poncho. Pero cuando llegó a la clínica donde tenía la cita, ahí estaba él, esperándola en la puerta. Y le pareció más guapo que nunca. Iba con un pantalón vaquero y una playera azul eléctrico que a decir verdad, parecía nueva. No iba vestido de manera especial, pero el brillo que Any vio en su mirada, hizo que ella lo viera más hermoso y apuesto de lo que nunca lo había visto.
Any: ¿Qué haces aquí? -Le preguntó en un abrazo-.
Poncho: Tu papá me dijo ayer que hoy tenías que venir. Y aquí estoy.
Any: Perdóname por no haberte dicho, pero se me olvidó. Tengo muchas cosas en la cabeza.
Poncho: No te preocupes por eso, aquí estoy -dijo apretando su nariz-. ¿Ya es la hora de entrar?
Any: Aún quedan quince minutos para mi cita, pero me gusta ir con suficiente tiempo a todas partes.
Poncho: ¿Esperamos dentro? -Ella asintió con una sonrisa-. ¿Qué te gustaría que sea? -Le preguntó al sentarse junto a ella en la sala de espera de la consulta-.
Any -se encogió de hombros-: No lo sé, no me lo había planteado. Lo único que quiero es que nazca sano, o sana. Sea lo que sea.
Poncho: Pues... Yo también, pero... Ya sé lo que es tener una hija. Y me gustaría que hoy nos dijeran que me vas a hacer papá de un varón.
Any: La verdad es que a mí también me gustaría tener un niño. Pero... Con mis ojos.
Poncho: ¿No te gustan los míos? -Preguntó parpadeando muy seguido haciendo que Any riera-.
Any: Claro que me gustan, tonto. Pero prefiero que de ti tenga todo lo demás. Tu pelo, tu nariz, tus labios -dijo mirándole la boca y siendo interrumpida por él-.
Poncho: Yo quiero que tenga tu corazón, tu paciencia, tu entrega en cada cosa que quiera hacer –Any sonrió y lo interrumpió-.
Any: Realmente quiero que sea como tú.
Poncho: Pero con tus ojos -dijo riendo los dos-. ¿Ya lo sentiste?
Any: Aún no. Y es algo que me tiene muy preocupada. Yo creo que ya debería sentirlo moverse, ¿no? Eso sí... Lo único que siento es el hambre que tiene -dijo cuando sus tripas rugieron, haciéndolos reír nuevamente a los dos-.
Poncho: ¿El bebé o tú? -dijo riendo y abrazándola-. Anda, luego te a invito a desayunar. Donde tú quieras.
Any: Poncho -dijo casi en un susurro-...
Poncho: Dime.
Any: Gracias por no dejarme -dijo abrazándose a él, enterrando su cabeza en el cuello de Poncho-.
Poncho sonrió, le dio un beso en la frente y la abrazó. Luego siguieron hablando hasta que la doctora los llamó. Hablaron un poco con la doctora, quien le hizo a Anahí varias preguntas para ver cómo se estaba sintiendo. Luego se tumbó en la camilla y Poncho se quedó en la silla de la consulta.
Any: Poncho -dijo mientras la doctora ponía el gel en el abdomen de Any-, acércate, mi amor.
Doctora: Ahora vamos a ver a tu bebé, Anahí.
Poncho -acercándose y tomando la mano de Anahí nervioso-: Nuestro bebé, doctora -la doctora rio-.
La doctora pasó el ecógrafo por el vientre de Anahí y estuvo revisando al bebé.
Poncho: ¿Eso es nuestro hijo? -Preguntó mirando la pantalla con unas lágrimas de emoción-.
Doctora -sonriendo-: Sí. Esta cosita es la cabecita de su bebé –dijo señalando la pantalla-.
Any miró a Poncho y dejó escapar un par de lágrimas al verlo tan emocionado. Él por su parte acercó su frente a la de ella después de dejar un tierno beso en la mejilla de Anahí.
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Pasión y Amor van Unidos
Roman d'amourNunca es fácil terminar con una pareja, mucho menos después de llevar muchos años juntos y saber que esa persona es tan peligrosa, que es capaz de hacer cualquier cosa. ¿Podrá Anahí dejar a su novio para vivir su vida al lado de Poncho, el hombre q...
