CAPITULO 182

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Un reencuentro maravilloso se suscitó en la sala de espera. Cuando ya soltaron al recién llegado Mijaíl se acercó para abrazarlo y decir

— Se te ve muy bien, te ha caído genial el matrimonio. Estás muy cambiado

El visitante le respondió muy alegre mientras abrazaba a su esposo

—Claro que he cambiado, ahora tengo a mi lado, al amor de mi vida. Al hombre que amo y me ama. No me arrepiento de haber tomado la decisión de alejarme de este país

Mijaíl estaba por decir algo más cuando una voz conocida se escuchó

—¿Eres tú? Pero ¿cómo es que regresaste de nuevo?

Al mirar de donde se oyó esa voz, se encontró con Alexander que lo observaba con curiosidad y se acercó para darle la mano y decir

—Hola, Alexander, vine porque Kiara me informo lo que te había pasado a ti y que quería que ayudara a Danko a superar lo sucedido

Alexander lo miró como si oír lo que dijo fuera algo raro, porque le pregunto

—Yo no sé de qué hablan cuando dicen "lo que me sucedió".

Alessa intervino para hablar

—Querido, es que mejor queremos contarte todo después con más tranquilidad en casa. Por ahora nos interesa la salud de Danko

Alessandro se acercó para invitar a su padre a tomar un café, este le aceptó y se fue con su hijo y esposa. Mijaíl se levantó para entrar a la habitación de Danko. Lo vio ahí dormido, al verlo ya más de cerca observo que estaba con su semblante tranquilo, respiraba normal. Se sentó un momento para hablar en voz baja

—Danko, no debiste dejarte llevar de la decepción o de la desesperación. Debiste darle tiempo al tiempo. Ya ves lo que sucedió, casi pierdes la vida. Veo los golpes que te causaste, aunque ahora que tu esposo ya recordó todo, aquí ha estado cuidándote.

Le acaricio los cabellos a su primo para seguir hablando

—Cuando despiertes vas a encontrarte con una gran sorpresa. Alguien ha venido a visitarte, te va a gustar. Lo único que deseo para ti es que seas feliz

Tocaron levemente la puerta y Mijaíl al mirar se fijó en quién estaba ahí, sonrió y se levantó para salir y simplemente abrazo a la persona que estaba parada en el umbral de la puerta. Se fue cerrando la puerta tras de sí. La persona caminó hasta la cama, jalo la silla para sentarse, después tomo una de las manos de Danko y hablar con su acento alemán

—Hola, her Danko, ya estoy aquí contigo, como aquella vez cuando te quedaste viudo. Aunque tu esposo ya recobró la memoria. Él ha estado aquí contigo, cuidándote.

Un leve gemido se escuchó y Danko se movió un poco, esto hizo que el hombre se alegrara, eso indicaba que el paciente estaba reaccionando bien. Sintió un apretón en su mano y sonrió un poco, siguió hablando

—Creo que esta vez cuando vuelvas a ver a tu esposo será de una manera agradable, ya no como paso anteriormente. Sabes, yo, no te he olvidado, tampoco he olvidado como me hacías el amor, la verdad es que eso lo extraño mucho. Mi esposo es muy activo conmigo, me demuestra su amor incondicional cada vez que puede. Lo que pasa es que nosotros tuvimos por muchos años una conexión y la verdad para mí es muy difícil olvidarlo.

Resoplo un poco antes de seguir hablando

—¡Puf! Sé que lo que siento por ti no está bien. Ya que ahora estoy casado con el amor de mi vida. Solamente que se me hace difícil olvidarte. He tratado por todos los medios de dejar a un lado este sentimiento por ti, sin embargo, no puedo. Si tú me pidieras que quieres poseerme, estoy seguro de que no me negaría

LOS FETICHES DE MI PADREHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora