NARRA SERENA
El silencio reinaba al otro lado de mi llamada a Sebastián, se tardaba mucho en responderme, solamente escuchaba su tenue respiración, tuve que volver a hablar.
Sebastián, amor, ¿me escuchaste?
Oh, yo... sí te escuché.
Es que... no sé, esa familia es muy rara.
Lo sé, cuando los conocí.
Al principio me sorprendí, sin embargo,
Con el tiempo aprendí a conocerlos.
Son buenas personas.
Sabes, Sebastián, creo que.
debería darte más tiempo.
para que lo pienses.
N... no, espera, yo te amo y.
Aceptaré cualquier cosa que me pidas.
Gracias por comprenderme, amor.
Serena, quisiera estar ahora a tu lado.
Para besarte, amarte, tocarte.
Mañana te espero amor para almorzar juntos.
Bien amor, cuídate, duerme.
Dormiré y soñaré que estoy junto a ti.
Cerré la llamada y me quedé ahí sentada en la mesa con mi cena servida, en ese momento estaba sola en casa de Kiara, habían salido los dos, los niños estaban en la parte de arriba jugando. Nicolás vino a ayudar, tiene un don para entretener a los niños, el hijo de Danko es dulce con ellos, sin embargo, en nada se parece a Nicolás.
Termine de cenar y subí a mi habitación, en el camino me encontré con el hijo de Danko que me dijo que no me preocupara por los niños que ellos los harían dormir. Me di un duchazo, ahí dentro al sentir la lluvia del agua cerré mis ojos y vi la sonrisa de Danko, abrí los ojos de inmediato y medité el porqué vi esto. Trate de olvidar eso y seguir bañándome. Cuando termine me seque para después ponerme mi pijama.
Cuando estuve lista salí para despedirme de mis hijos, sin embargo, al abrir un poco la puerta, observé como con tanto amor y delicadeza, los esposos dejaban en cada frentecita un beso de buenas noches a todos los niños. Sonreí y me acerqué para despedirme de mis hijos que no dudaron en abrazarme, después fui con los demás niños a despedirme. Los adultos salimos para cerrar la puerta y dejar que los niños durmieran.
Nos despedimos los chicos y yo, al entrar a la habitación recibí una llamada de Kiara que me dijo que no los espere despierta, que quizá regresarían mañana, les pregunte donde estaban y solamente me dijo que era algo que tuvieron que hacer, que no me preocupara. Al cerrar la llamada me quedo un dejo de duda su respuesta, porque ella no es así. Kiara es muy directa en sus respuestas, pero esta vez la escuché muy rara, como si quisiera ocultarme algo.
Me acosté para dormir, Morfeo se encargó de hacerme dormir de inmediato. Tuve un sueño hermoso, me veía sentada al pie de un árbol mirando a Sebastián que corría y detrás de Él iban mis hijos y otros niños que no reconocía hasta que voltearon a mirarme y eran niñas, entonces las reconocí, eran mis hijas.
Los pedido de ayuda de Sebastián se escuchaban al igual que sus carcajadas y las voces de mis hijos.
—¡Auxiliooo! Me persigue la dulzuraaaa, jajajaja.
—Espera, papi, Sebastián, esperaaa.
—Papi Sebastián, no corras tanto.
—Ya estamos cerca papi Sebastián.
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LOS FETICHES DE MI PADRE
RomanceKiara promete a su padre cumplirle los caprichos más banales que se le ocurran, lo que no imaginaba era que le iba a pedir toda clase de juguetes sexuales, personajes para cumplir sus raros fetiches sexuales y todo por pendeja y abrir su bocota
