CAPITULO 194

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SIGUE NARRADOR

Kiara al escuchar a su padre se adelantó para recibirlo y llevarlo al jardín donde se encontraba Serena sentada en un banco de mármol. En el camino le pregunto

—Papá, veo que caminas muy bien ¿qué paso con tus dolores?

Su padre respondió con sutileza

—La inyección que me coloco el doctor dura mucho tiempo, aunque siento cierta molestia, pero, puedo aguantar

Su hija esbozo una linda sonrisa y antes de ingresar al jardín le dio un fuerte abrazo diciendo

—Te quiero papá. Serena te está esperando en la banca

Danko agradeció y comenzó a caminar hacia allá. Al llegar la encontró revisando el celular, como estaba detrás de ella tuvo acceso a ver lo que estaba revisando, ahí estaban algunas fotos de ella con Sebastián. Suspiro largo y dio vuelta a la banca para quedar frente a ella. Al notarlo que estaba parado ahí le brindo una hermosa sonrisa y saludo

—Danko, se te ve bien creí que... quizá estabas con molestias o dolores en tu cuerpo, por lo del accidente

Danko se sentó junto a ella para explicar todo lo sucedido ante la mirada atenta e intensa de Serena. Con toda naturalidad hablaba paso a paso haciendo gestos y casi al terminar bajo la mirada para decir con tono voz atribulado

—Serena no voy a dejar de pedirte perdón por lo que te hice. Tú siempre estuviste a mi lado, siempre presta a todo por mí, mientras yo... me porte como una persona inflexible y lejana

Ella desde que Él llegó sintió su poderosa presencia, los recuerdos regresaron a su mente. Sus besos, sus caricias, el primer momento en que se enamoró de Danko, sus ojos estaban clavados en Él, se le notó una sonrisa sutil y sin poder detenerse lo abrazo y se soltó en llanto. El ruso la abrazo con mucha fuerza y no pudo soportar escucharla llorar y la acompaño en su dolor ambos mojaban sus ropas con sus lágrimas y Danko balbuceaba suplicante

—Perdóname Serena. Por Dios, ¿qué he hecho? Te he lastimado demasiado. Perdóname

Por mucho tiempo quedaron ahí sentados y abrazados. Serena soltó palabras llenas de dolor, porque por más que quiso minimizar las cosas ya su mente y alma estaban destrozadas

—Yo... ¡snif! Siempre tenía esperanza de que te haría falta. Siempre esperándote, trasnochándome mientras veía nuestro lecho vacío. Sola deambulando por la habitación esperando tu regreso, o una mirada tuya, una sonrisa dirigida a mí. Sin embargo, solamente recibía soledad, una soledad dolorosa.

Se despegó de Danko para golpear su pecho con mucha fuerza gritando dolorosamente

—¡Me sentí como si fuese un miserable y maldito adorno desechable! Verte, escucharte como pensabas solamente en Alexander y cuando te oí decir que... que Él era lo único que te importaba. ¿te imaginas lo que sentí yo en ese momento?

Se levantó para seguir reclamando con furia contenida

—¡Una basura! Eso me sentí. ¡Sola, abandonada! Ni siquiera cuando vivía de recoger basura, mi corazón sufrió tanto. Te amé como no tienes idea, sin embargo, fuiste destruyendo ese amor puro que poseía por ti. Amarte a ti fue la más exquisita forma de autodestrucción

Danko balbuceo triste y lloroso, las palabras de ella dolían mucho

—¡Serena! Por favor, no... No me digas eso

Ella recalcó sacándolo ya todo de su corazón

—Me cansé de mover montañas por quien no mueve por mí ni una piedra. Hablar de amor es fácil cuando nunca te han usado. Prefiero vivir en una verdad dolorosa que en una triste mentira.

LOS FETICHES DE MI PADREHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora