CAPITULO 180

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NARRA ALEXANDER

Estaba asomado en el ventanal de la clínica cuando de repente escuché una conmoción afuera, me pareció que era en la sala de espera. Me parece raro, ya que no escuche la sirena de la ambulancia, me fui hasta la puerta para mirar por pura curiosidad y vi a las mismas personas que entraron en esta misma habitación, sin embargo, se les notaba con mucha preocupación.

Una camilla asomó girando hacia donde yo estaba, pero se detuvo dos puertas antes e ingreso a toda prisa llevada por dos enfermeros. No alcance a ver al ocupante de esa camilla, solamente me imagine que quizá esa misma persona era el causante de la conmoción en las personas que estaban afuera.

Me quedé con la intriga de saber lo que pasó, pero, nadie venia a mi habitación para poder preguntarle. Opté por regresar a la cama cuando escuché una voz que me pareció conocida. Volví a asomarme y distinguí a un hombre de aspecto recio que hablaba con la esposa del hombre que me dice ser mi hijo. Ella lo abrazaba con mucha cordialidad como si lo conociera por mucho tiempo

Se sentaron juntos a conversar y yo al ver que hablaban mucho entre ellos decidí mejor entrar y descansar en la cama. Cerré mis ojos para que mi mente trabaje un poco y que recordara algo de mi pasado. Estoy harto de no reconocer a nadie. Un rostro burlón asomo de repente y me asusté casi grito y abrí mis ojos, respiraba con dificultad, mi corazón galopaba. Inhale profundo y exhale para poder tranquilizarme. Me senté unos momentos para cavilar en mis pensamientos «¿de quién era ese rostro? ¿por qué me asusté? ¿qué me paso? Sentí que era alguien que me haría daño o que quizá ya me lo hizo».

Me agarre la cabeza con ansiedad y hable en voz baja

—Ese hombre me causo miedo. Sentí terror cuando lo vi

Me levanté de la cama para decir con impotencia

—¡Maldita sea! Esta cabeza que no me sirve

La voz del médico se escuchó en el pasillo hablando con alguien, la curiosidad me pudo y volví a atisbar tratando de que no me vieran. Dio órdenes a alguien y salió a la parte de afuera, lo seguí a prudente distancia y vi que fue hasta donde estaban esas personas, a escondidas oía todo y el nombre de ese hombre salió a la luz. Me dije a mí mismo «Dijo ¿Danko? Pero si se fue de aquí y ¿cómo dice que cuando esté en su habitación podrán visitarlo?».

Al notar que el doctor regresaría me volví a escabullir en mi habitación, sin embargo, sus pasos se detuvieron y una camilla llevada por los enfermeros salió de donde vi que la llevaron y paso frente a mí que tenía la puerta semiabierta, apenas alcance a ver un cuerpo. Espere un poco para mirar que los enfermeros salieron y fueron hasta la sala de estar. La curiosidad me estaba matando y como sombra salí observando a todos lados para ir a la habitación, y ver quién era el de la camilla.

Caminé muy despacio hasta llegar a la puerta y la abrí con sumo cuidado de hacer ruido. Estaba alguien acostado en una cama, a cada momento miraba hacia atrás para que no me sorprendieran. De a poco me acercaba a esa cama y esa persona tenía un suero y parece que es hemoglobina que le están proporcionando. Achicaba mis ojos para tratar de ver bien quién era, porque una luz estaba muy fuerte y enceguecedora

Al estar ahí parado al lado de esa cama ya pude ver muy bien el rostro del ocupante y me sorprendí mucho. Lo que descubrí no me lo esperaba, era ese hombre que eché de mi habitación, ese hombre que me beso a la fuerza, ese hombre que al irse me dijo "te amo".

Era ese hombre llamado Danko, no se por qué me sentí mal de verlo en ese estado, se veía que algo malo le había sucedido, tenía muchos moretones en su cuerpo, una venda cruzaba su torso, su respiración era muy lenta. Con mi mirada recorrí su cuerpo, era muy fornido, musculoso, al ver su rostro sentí algo que no sé cómo explicar, fue tan fuerte mi sentimiento que alce mi mano para acercarla a su cabello y acariciarlo.

Me sorprendí al sentir cómo un corrientazo cruzó mi cuerpo, retiré de inmediato mi mano de ese sitio, sin embargo, no me molesto en absoluto, por lo contrario, más parecía que mi cuerpo deseaba sentirlo, tocarlo. No quería irme de ahí, la verdad es que no quería dejarlo solo, quería protegerlo. Mi mente estaba en blanco, sin embargo, mi cuerpo reaccionaba a su cercanía, no como antes que me dio repulsión. No, esta vez es diferente.

Volví a mirar su rostro, a pesar de estar un poco tapado por esa mascarilla de oxígeno, se lo veía atractivo. Di un paso hacia atrás para murmurar

—Pero, ¿qué estoy pensando? ¿a... tractivo? Yo... yo soy un hombre y... un hombre no puede ver a otro atractivo. ¿qué me pasa? ¿me estaré volviendo loco?

De improviso lo oí murmurar algo, me acerqué para entender mejor lo que habló. Otra vez dijo algo, acerque mi oído un poco, me agache para hacerlo y volvió a murmurar algo, sin embargo, lo entendí, Dijo "Alexander". Esta vez esa simple palabra dicha con su voz hizo que mi corazón galopara como nunca. Solté unas palabras por la emoción

—¡Maldición! ¿qué es esto? (con mis manos agarre mi cabeza para decir con enojo) ¡Por favor, recuerda! Esto debe ser una señal. Me nombró estando inconsciente. ¿Será cierto que... es mi esposo? ¿Será cierto lo que me dijeron?

Di algunos pasos, retrocediendo y adelantándome, cavilando, reclamándole a mi mente que ya me de pistas o que me haga recordar

—¡Dios mío! ¿Qué es este sentimiento?

Estaba tan furioso que sin pensarlo lancé un estridente grito

—¡Necesito recordar, por favor!

Fue como si hubiese abierto el grifo y el agua saliera a borbotones y con mucha fuerza. Comencé a ver cosas, pasajes de mi vida, primero vi a la mujer que decía ser mi esposa sonriendo y yo después besándola. Después estaba en una iglesia y no estaba solo, había dos parejas más y ahí reconocí al joven que dijo que era mi hijo junto a la chica que es su esposa, a un chico parecido al hombre que está aquí acostado junto a otro hombre y al voltear mi mirada, vi a este hombre que me miraba con mucho amor y me susurraba "te amo"

Estaba en una ceremonia de matrimonio, el sacerdote hablaba y al bajar mi mirada vi que estábamos estrechando nuestras manos y al verlo, estaba sonriente. Y el sacerdote dijo con voz suave mirando fijamente a quien estaba a mi lado

—Danko, ¿aceptas a Alexander como tu legítimo esposo para amarlo, cuidarlo, en las buenas y en las malas?

Su respuesta fue: "sí, acepto". Lo mismo me preguntó a mí llamándome Alexander y yo conteste de inmediato mirándolo como si fuese un tesoro, "sí, acepto" y nos besamos. Entonces toda la imagen desapareció, mi cabeza me comenzó a doler, me recosté en la cama sosteniéndome con mis manos y agachada mi cabeza. Tenía cerrados mis ojos y respiraba con ansiedad.

Algo estaba pasando en mi mente hasta que al abrir los ojos, pareció que todo explotó y recordé todo. Miré a la cama y contemple a Danko ahí, con sus ojos cerrados y con sueros en su cuerpo, casi grito de dolor al verlo todo amoratado y una venda en su pecho. No resistí y saque esa mascarilla de su rostro para besarlo con delicadeza y unas lágrimas rodaron por mis mejillas y cayendo en su mentón.

Acaricie su cabello y exclame triste

—Mi amor, ¿qué te paso?

De pronto me fijé en mi ropa y era un atuendo de paciente, Danko también estaba como yo, nada más que usaba solo pantalón. Volví a ponerle la mascarilla y quería sacarme la duda de por qué yo estaba vestido de esa manera y Danko también. Me di la vuelta, decidido a preguntarle a quién este afuera. Pero, ni bien me vire, observe que en el umbral de la puerta estaba Alessa, Kiara, con lágrimas en los ojos, Alessandro, Robert y para mi asombro estaba alguien a quien no espetaba ver de nuevo

Hasta que sucedió el milagro que todos esperaban. Alexander recobró la memoria, sin embargo, a qué costo. Ahora deben esperar que Danko despierte.

LOS FETICHES DE MI PADREHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora