CAPITULO 195

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SIGUE NARRADOR

En la casa de Sebastián sus perros labradores correteaban por doquier felices con su amo amoroso. Los llamo a la cocina para darles sus alimentos, los dejo comiendo y subió a su habitación para alistarse, pues iba a visitar al exesposo de su amor. Dio un último vistazo al espejo que reflejaba su semblante, su atractivo. Levanto ambos pulgares y soltó un "listo".

Salió de la habitación muy alegre, bajo las escaleras y salió dejando su casa muy segura, porque sus canes estaban entrenados, quien quisiera entrar se llevaría una dolorosa sorpresa, pies sus perros eran muy silenciosos y te dabas cuenta muy tarde que había perros en casa. Subió en su auto, lo encendió y comenzó a manejar, iba disfrutando el paisaje, puesto que la dirección que le había proporcionado Serena era en un sitio muy lujoso y muy lejos.

Casi una hora demoro en llegar, al llegar a los portones atisbaba con admiración la inmensa mansión de Danko. Fue recibido por los guardias, Carl pregunto el motivo de su visita y Sebastián le informo que fue invitado por el dueño de la casa. El guardia llamó por su celular y le contestaron afirmativamente y lo escolto hasta la entrada.

Carl abrió la puerta, entro primero y le cedió el paso al visitante. Le indico donde lo esperaban. Sebastián agradeció y camino muy despacio mientras sus ojos curiosos recorrían el hermoso decorado, el buen gusto en todo, la elegancia, el lujo de la casa, los bellos candelabros, la escalera de mármol. Atisbo una luz que salía por la puerta de una habitación y se dirigió hacia ella

Ya en el umbral vio hacia adentro y lo primero que vio fue a Serena que iba hacia Él con una bella sonrisa, lo abrazo con amor mientras decía

—¡Sebastián! Mi amor, llegaste

Le dio un gran beso para después tomar de su mano y entrar. Serena lo soltó para mirar a Danko y Serena para decir alegre

—Él es Sebastián

Kiara fue la primera en hablar saludando con efusividad

—Buenas noches, doctor Miller. Bienvenido

El ginecólogo le respondió con una gran sonrisa

—Buenas noches, señora Kiara

Serena con alegría miro a Danko para presentarlo

—Danko, creo que ya lo conoces, es mi ginecólogo, aunque ahora es... mi novio

El rostro de Danko estaba con una expresión rara, como si estuviese mirando a un enemigo. Kiara lo miro y en voz baja le indago

—Papá ¿qué pasa? ¿Por qué estás así?

Serena se asustó al verlo de esa manera y menciono con voz temblorosa

—¡Danko!

De improviso Danko dio dos pasos agigantados por lo alto que es y se situó frente a Sebastián que lo observaba atónito debido a su semblante e imponente postura. Las manos del ruso tomaron por las solapas al doctor empujándolo contra la pared y rugiendo furioso

—Así que este es el doctorcito que me robo a mi esposa. 

Ambas gritaron de la sorpresa

—¿Quéeee?

Kiara reclamó atolondrada de semejante acción de su padre

—¡Papá! ¿qué estás haciendo? ¡Para, por favor

Serena estaba atónita, con sus ojos bien abiertos comenzó a pedir

—No le hagas daño, por favor

Sebastián lo miraba aterrado, pues el rictus de furia de Danko generaba miedo, Él no tenía comparación con el físico del ruso que destilaba fuego por los ojos. Kiara al principio creyó que era una broma de su padre, sin embargo, ahora todo parecía muy real debido a la actitud vengativa de su padre

LOS FETICHES DE MI PADREHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora