CAPITULO 196

153 2 0
                                        


SIGUE NARRADOR

Kiara y Serena salieron de la habitación dejando a ambos hombres ahí dentro. Sebastián fue el primero en hablar mientras caminaba de un lado a otro

—¿Alguna vez ha pensado en lo que siente la otra persona? O ¿solamente le interesa lo que usted siente?

Danko simplemente lo observaba y escuchaba sin demostrar reacción alguna. Sebastián continuo hablando con voz fuerte

—Cuando vi cómo dejaba a Serena abandonada en mi consultorio sin decirle el porqué se iba, al principio me extrañó un poco, pero después comencé a notar lo que realmente estaba pasando. (miro a Danko a los ojos) ¡Ella no le importaba! ¡Ella no existía para usted!

El médico alzo las manos hacia arriba para recalcar

—Ver su rostro de decepción, de dolor, ver cómo sus lágrimas rodaban por sus mejillas. Todo eso me estaba molestando, usted estaba destrozando el corazón de una mujer enamorada ¡Maldición! Daba golpes de indiferencia a diestra y siniestra precisamente a la mujer que lo amaba sin condiciones, sin presiones

El ginecólogo se situó frente a Danko para proseguir

—Al principio quise ayudarla para que se tranquilizara por las bebés, sin embargo, escucharla llorar y hablar de lo que siente su abandono hizo que mi corazón comenzara a fijarse en ella. De a poco me fui enamorando de Serena. No quería intervenir en un matrimonio, pero... (alzo la voz reclamando) ¡Usted mismo la alejó de usted! usted mismo dio tantos golpes certeros de dolor e indiferencia hasta que rompió su frágil y enamorado corazón

Danko ahí sentado al filo de la cama, solamente oía, tenía agachada la cabeza de la vergüenza y culpa. Sin embargo, Sebastián continuo

—Yo le hablaba para que se calmara, pero, fue un instante en que sentí el flechazo en mi corazón, me di cuenta de que no era solo afecto lo que sentía por ella, era amor. Y ella dejó de llorar de repente y me miro, fue entonces que nos conectamos y... nos dimos nuestro primer beso

Danko alzo su cabeza para mirarlo y hablo consternado

—Yo... debí hablar seriamente con Serena y afrontar mis sentimientos por Alexander. No le dije nada, la di por sentado que ella me entendería. Me siento muy culpable, ella llegó pura a mis manos, una chica inocente que me amaba incondicionalmente y yo... Yo la traicione, la abandone. ¡Hasta me aceptó mis fetiches!

Sebastián se acercó mucho para soltar

—Aquí estoy que no sé como me estoy aguantando en no golpearlo por ser tan estúpido. Pero, bueno, como ya se dieron las cosas y Serena me contó como se vive en esta casa y que no quiere alejar a los niños de su padre, además de que... ehm, quiere que me integre a su familia. (miro a Danko para decir ofuscado) Pero, es que lo veo y me dan ganas de ¡romperle un tronco en esa cabezota!

Danko soltó una carcajada al escucharlo decir eso, Sebastián lo observaba como si no entendiera esa reacción, hasta que el ruso menciono

—Doctor, usted ni se imagina como somos en esta familia, a pesar de las dificultades entre nosotros, siempre nos apoyamos, somos muy unidos y en lo que respecta a mí, pues, yo tengo mis gustos y quien me los haga efectivo.

Danko ya no sentía dolor alguno y se levantó de la cama para darle la mano a Sebastián y decir alegre

—Bienvenido a la familia doctor y futuro esposo de Serena. Solamente quisiera pedirle algo: No la desampare, ámela como yo no pude hacerlo, ella es una gran mujer, admirable, afable y leal como nadie. Solamente le advierto algo: Aquí nada es imposible, nada es normal, yo tengo mi propio harén y quienes me cumplen mis fetiches.

LOS FETICHES DE MI PADREHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora