CAPITULO 191

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NARRA MIJAÍL

Ver a mi primo sufrir es lo que más me molesta. Nos libramos de dos malditos que hicieron mucho daño a su esposo y a su yerno. Sin embargo, han quedado secuelas. Salí en búsqueda de un amigo que es psiquiatra, es especializado en estos casos, usa el hipnotismo, ha tenido buenos logros en su campo. Ojalá estuviera en el país, porque alguien me informó que había salido, pero que no estaba muy seguro

Con gran esperanza llegué a su centro psiquiátrico. Al entrar, me encontré con su recepcionista, una bella mujer que alguna vez la tuve en mis brazos. Al verme me reconoció y no me dejo ni siquiera saludar cuando su cuerpo choco con el mío y su boca cuál sanguijuela se pegó a mis labios para comerme con un beso delicioso y yo que soy un hombre muy tranquilo (sarcasmo) la bese con locura. Lo bueno de todo esto es que en ese momento nadie se encontraba ahí

Terminé con el beso sin ganas de hacerlo; sin embargo, yo venía por mi primo y el problema con su esposo. La miré con una leve sonrisa, pícara y pregunté

—¿Está Dimitri?

Ella no me respondió nada, su mirada estaba fija en mí y su semblante, lleno de lujuria, resoplé un poco para volver a preguntar

—Nadia, ¿está Dimitri? Necesito hablar con Él. Es algo urgente

Una voz potente y profunda llenó la recepción

—¿Quién me busca?

Al volver la cabeza lo vi, un hombre alto, corpulento, cabello rubio, con su bata blanca impecable, hablé con emoción

—Dimitri

Sus ojos que estaban clavados observando un iPad dejó de hacerlo para levantar la mirada hacia mi persona y una sonrisa fue apareciendo para soltar

—Mijaíl, mi gran amigo Mijaíl

Dejó ese iPad en un escritorio y se acercó para darme un fuerte abrazo y exclamar

—Bienvenido a mi clínica Mijaíl, ¿a qué se debe tu visita? Acasooo ¿sigues loquito por mí?

Y qué suelta una gran carcajada que hizo que yo también me riera, no así su recepcionista, que lo observaba boca abierta de haberlo escuchado, decirme eso. Yo, en cambio, mencioné

—Dimitri, tengo un gran problema, es de mi primo Danko

Su rostro se ruborizó para decir

—Danko, oh, ese grandote primo tuyo, delicioso, el desgraciado

Le reprendí debido a que está esa mujer oyendo todo

—Dimitri, por favor, son cosas personales

Reacciono para hablar ya con seriedad

—Vamos a mi consultorio

El muy descarado me agarró de la mano para irnos juntos y noté la mirada divertida y oí la risilla camuflada de Nadia. Llegamos e ingresamos, cerro la puerta con seguro y me empujo contra el escritorio para besarme como loco, sus manos como pulpo, manoseando por todas partes y susurrando

—Te he extrañado mucho, te has alejado de mí.

Mi respuesta fue besarlo con más ganas. Dimitri era uno de mis amantes más fogosos y complacientes. Deje de visitarlo dándole excusas vagas, ya que estaba por casarme con los trillizos. Giorgio alguna vez me advirtió que su sexto sentido le anunciaba que yo tenía algo con Dimitri. Le aseguré que no, que eran simples suposiciones suyas. Giorgio es muy celoso y lo amo como amo a sus hermanas y no iba a perder a mi familia por un simple revolcón

Dimitri, en medio de su lujuria, me soltó

—Me enteré de que te casaste con unos trillizos

Lo miré alegre y le respondí afirmativamente, añadiendo triunfante

LOS FETICHES DE MI PADREHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora