Lo había pensado mucho, no era una decisión fácil.
Mientras tenia los papeles en las manos, dudó varias veces, buscó en su mente otras opciones, pero eran solo intentos egoístas. En un arranque de dolor quiso romper los papeles, triturarlos, quemarlos y olvidar que esa idea había cruzado por su mente, pero como si de una señal se tratara la pantalla de su móvil se iluminó dejando ver la imagen de una Amaia sonriente como fondo de la misma. En el centro, la notificación de una de las apps del móvil, mostraba un collage del carrete de galería.
Sin pensarlo presionó su dedos sobre aquel mensaje y delante de ella se desplegaron imágenes de Amaia a sus dos años, con su carita toda redonda, sus enormes ojos azules en forma de media luna a causa de la gigante sonrisa llena de dientes de leche, toda ella feliz y brillante. Deslizó un poco más y todo lo que encontró fue a esa misma pequeña, irradiando felicidad mientras crecía. Entre esas fotos empezaron a aparecer algunas no tan antiguas, como la que habían tomado en Francia, cuando Chris invitó a su pequeña a una cita padre hija, parecía una imagen sacada de un cuento de hadas. Más adelante algunas más recientes, como la pijamada en casa de Lisa, la fiesta de piscina con Carli, la tarde de galletas en la cafetería de sus padres, el festival escolar, los paseos, salidas y actividades que hicieron con Chris, donde parecían una familia feliz. Y entendió que era eso lo que su hija merecía.
Hacer lo que tenía pensado le partiría el corazón, pero cuidaría el de su hija.
Puede que en principio la odie, muy probablemente muchos la criticaran y la señalaran con el dedo, pero qué importancia tenía eso, ya no podrían hacerle daño, no podrían causarle más dolor, no comparado al que está sintiendo.
Y si ella debía sufrir para que Amaia fuera feliz, entonces valía completamente la pena.
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- Voy a cederte la custodia completa de Amaia, así como la patria potestad sobre ella, mi abogado se ha encargado de hacer todo el papeleo, solo debes firmarlo y quedará legalizado.
Chris parpadeo varias veces aún descolocado. No estaba seguro de lo que sucedía, es decir, no sabía si en verdad escuchó lo que escuchó o si solo lo imaginó todo.
En todo caso, lo único que logro hacer, fue articular un muy confundido - ¿Qué?
Becca simuló no notar el shock del rubio frente a ella y continuó su intervención esquivando los ojos contrarios.
- Sabes que mi oficina principal sigue estando en Milán y que antes de venir aquí empecé con la segunda colección de artículos de decoración en sociedad con Pietro y aunque él se ha encargado de todo en mi ausencia, ha llegado el momento en el que debo regresar - Chris empezaba a asentir lentamente como por acto reflecto, pero aún no entendiendo del todo y aunque intentaba disimularlo sus expresiones y movimientos lo delataban ante Becca que prosiguió - podría llevarme a Amaia ahora que está de vacaciones, pero la verdad es que no tendría tiempo para atenderla, voy netamente a trabajar, jornadas exhaustivas, viajes diarios con pocas comodidades y mucho ajetreo porque el tiempo no está a mi favor.. - la voz de Becca se quiebra un poco porque de todo lo que ha dicho esto último conlleva un peso enorme y tal vez de entre todas sus palabras estas sean la que más verdad contienen - sabes lo mucho que amo a Amaia y que ella y su bienestar siempre serán mi prioridad, por eso considero que lo mejor es que esté contigo, después de todo aquí está su familia, sus abuelos, sus tíos, sus primos, ya tiene amigos en la escuela y sé que todos serán una enorme red de apoyo para ella y aunque me cueste admitir, sé que tiene a Leslie también y junto a ti sabrán cuidarla bien, pasamos un gran susto y sé que estarás más atento y cuidarás bien de ella..
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Where we belong
NouvellesSinopsis Por un malentendido preferí escapar a luchar por decir la verdad, él no quería escucharme, en ese momento me odiaba, sin importarle cuánto le decía que la situación no era como él la veía, pero no me escuchó, así que sólo hice mis maletas y...
