Chris tenía una extraña sensación, una mezcla de sentimientos. Por un lado sentía una emoción desbordante por la "oportunidad" que Becca le estaba dando, era un voto de confianza gigantesco, aquello pintaba como un primer gran paso para reparar lo que años atrás él había roto.
Si todo salía bien, podría verse incluso como el inicio de una nueva historia, una nueva etapa en la que pudieran instaurarse como una familia. Chris ya podía visualizarlo, al fin cumplirían sus sueños de juventud, Becca podría decorar esa casa con la que soñó desde niña, Chris no escatimaría en nada, le conseguiría todo lo que pidiese, en el jardín por supuesto armaría una casita del árbol para Amaia y adoptaría un perrito, ese que tanto le ha pedido desde la partida de East, para que sea su compañero de juegos. Serían una preciosa familia de cuatro y quizás con el tiempo, cuando ya todo entre ellos esté restaurado, podrían agrandar la familia, amaría llenar esa enorme casa con niños, para mirarlos jugar y crecer mientras él y Becca se mesen en el columpio de madera que instalaría en el porche trasero de la casa. La sensación en su corazón era cálida con solo imaginarlo, sin embargo también había algo más, sentía nervios e incluso aunque no quisiera admitirlo, sentía miedo.
No sabía cómo explicarlo, pero había algo que no le permitía sentirse del todo cómodo, como si todo fuera muy bueno como para ser verdad.
Tal vez se estaba volviendo demasiado paranoico, pero ¿quién podría culparlo? Todas estas últimas veces que parecía por fin alcanzar la felicidad, algo malo sucedía y empañaba todo. Entonces ¿cómo poder confiar que esta vez sería diferente?
Sus pensamientos son interrumpidos cuando Amaia reconoce el auto y a él en el interior del mismo.
- ¡papi! - es inevitable que una sonrisa se dibuje en su rostro, no había forma de explicar todas las sensaciones que desataban en el, al oír a su hija llamarlo.
Chris se apresura a bajar del auto para darle encuentro a la pequeña que viene corriendo con los brazos abiertos, mientras Lisa los observa desde la puerta del jardín.
- ¡Mi pequeña! - Amaia vuela por los aires, cuando después de tomarla en brazos, Chris le avienta al cielo, en ese tan acostumbrado juego entre ellos. Las risas de la rubiecita calientan el alma de todos quienes les observan. Con su hija en brazos, avanza hasta dónde está su madre, le besa la cabeza como saludo, la abraza de lado y juntos caminan hacia el jardín trasero donde los demás integrantes de la familia se encuentran, cada quien haciendo una actividad diferente - ¿Te divertiste hoy en el vacacional? - pregunta después de sentarse con Amaia en su regazo.
- ¡Sí!, hoy tía Carli dirigió una de las actividades, competimos por ver quién conseguía más neumáticos, mi equipo estaba empatado con el de unos niños más grandes y ¡solo quedaba un neumático! - Amaia levanta uno de sus dedos para enfatizar su relato, sus primos corriendo no muy lejos de donde ellos se encontraban, absteniéndose de intervenir - Stella y yo fuimos a por todo y nos metimos dentro del neumático para correr hacia nuestra base, pero los niños del otro equipo se lanzaron sobre nosotros y nos tumbaron en el césped, yo me aferré al neumático con mis brazos mientras los otros niños tiraban de él, en el jaloneo, muchos niños se cayeron ¡sobre nosotros! - Amaia alza su voz exasperada y levanta sus manos por encima de su cabeza - mi prima y yo estábamos debajo de todos y luego Ethan y Miles, encontraron nuestros pies y nos arrastraron fuera del montón, me raspé los codos con las hierbas - muestra orgullosa sus raspones y sus ojos se hacen más grandes - pero ¡jamás solté el neumático y ganamos!
Chris no puede evitar carcajear, Amaia era tan apasionada como el y Becca cuando de las competencias se trataba.
- ¡Felicidades mi campeona! - Chris le da un sonoro beso en la mejilla a su hija - ¿Debería llevarte a por un helado para celebrar?
ESTÁS LEYENDO
Where we belong
Storie breviSinopsis Por un malentendido preferí escapar a luchar por decir la verdad, él no quería escucharme, en ese momento me odiaba, sin importarle cuánto le decía que la situación no era como él la veía, pero no me escuchó, así que sólo hice mis maletas y...
