- ¡Anto! - la puerta del departamento de Becca era golpeada con fuerza, como si la quisieran tumbar a patadas, mientras la voz masculina repetía con desesperación - ¡Antooo!
La británica que se encontraba en su habitación, atendiendo su móvil, se apresuró a la sala.
- Voy... - vociferó.
- ¿sucede algo? - preguntaron del otro lado de la línea.
- Creo que olvidaron algo, no me cuelgues.. - Anto tomó el pomo de la puerta con su mano libre para abrirla y regañar al impaciente bestia que pretendía tumbarla, pero en cuanto abrió, la desesperación le invadió - ¡Válgame Dios!, ¿qué pasó?
Anto se hizo aun lado, para que Henry entrara cargando en sus brazos a una Becca inconsciente.
- ¿Anto? ¿Qué ocurre? - la preocupación de la voz proveniente del móvil los puso en alerta.
- Pietro, debo colgar, te llamo luego - no dejó que el otro dijera nada más, finalizó la llamada y se apresuró a cerrar la puerta - llévala a la habitación.
Henry depositó a Becca con cuidado sobre la cama. Anto que llegó enseguida detrás de él, le ayudó a descalzarla
- ¿Qué pasó? - Antonella inquirió preocupada mientras aflojaba el cinturón del pantalón de Becca para ayudarle a mejorar la circulación.
- No sé, estaba esperando el elevador y cuando las puertas se abrieron, vi a Becca que se desvanecía, alcancé a sujetarla antes de que se golpeara con el piso.
- Está ardiendo - informó la británica - hay que llamar a su doctor.
- Su médico está en Nueva York, por el momento llamaré a un doctor de confianza y luego le aviso a su médico.
****
Sentía el cuerpo dolorido, como si estuviera contracturado, sentía la rigidez de su cuerpo y el mínimo esfuerzo por moverse se sentía como miles de agujas atravesándole. Sus párpados pesaban, haciendo un enorme esfuerzo, intentó abrir los ojos, pero no veía nada, solo puntos de colores difuminados, ninguna imagen era clara y aunque intentaba no podía escuchar nada, todo era silencio infinito. Rendida, cedió ante el peso de sus párpados y los cerró.
- Parece que está despertando...
- ¿Becca?, ¿me escuchas?
- Volvió a cerrar los ojos.
- Está muy débil, denle tiempo... ya despertará.
- Gracias doc.
Pudieron pasar segundos, minutos o tal vez horas, no lo sabía, si embargo la rigidez de sus extremidades y el dolor agudo en su cabeza seguía ahí. La vista todavía estaba nublada, como cuando se intenta mirar a través de un velo, el silencio fue reemplazado por ecos lejanos, frases sin sentido de las cuales lograba escuchar una o dos palabras.
- Aún no puedo creer que hayas logrado contactarlos, si lo que el médico de Becca dijo es cierto, estos tipos son prácticamente inaccesibles, su agenda está llena todo el tiempo.. - Anto mantenía su voz calma y su cabeza ladeada centrada en el perfil de Henry.
- No fue fácil, sobretodo porque al inicio no contaba con la información completa, investigué mucho, pedí muchos favores también y recibí mucha ayuda - Henry empujó suavemente el cuerpo de Anto con el suyo.
La británica sonrió e incluso se sonrojó un poco, luego tomó aire y continuó - Te arriesgaste mucho, tienes suerte de que el médico no te haya denunciado..
- No soy el único que se ha arriesgado, tú también lo hiciste y las consecuencias para ti pudieron ser mucho peores al ser extranjera..
- Supongo que estamos locos o somos muy imprudentes - bromeó Anto y Henry sonrió - ¿la quieres mucho, no?
ESTÁS LEYENDO
Where we belong
Короткий рассказSinopsis Por un malentendido preferí escapar a luchar por decir la verdad, él no quería escucharme, en ese momento me odiaba, sin importarle cuánto le decía que la situación no era como él la veía, pero no me escuchó, así que sólo hice mis maletas y...
