"Totek Robira, señorita Sebrin." El hombre se presentó.
"Puede llamarme 'Piper'. Señor Robira-"
"Llámeme 'Totek'. Las formalidades están de más." Asentí.
"Primero mi pregunta:" era algo que ya tenía en mente desde hacía mucho tiempo. "¿Soy la esposa de Su Majestad?"
Se sorprendió. "No. La persona que sufrió el clanx toma el lugar de la otra persona, es verdad, pero no en ese sentido. Allí es completamente distinto."
Suspiré de alivio. "Ya con eso fuera del camino, necesito que escribas un documento que no me permita ser heredera o ascender al trono si Adregon muere." Era una suerte que en Arazem se hablase de muertes de manera natural.
"Eso es sencillo. Lo puedo tener listo para dentro de tres días."
"Gracias."
Luego de eso, me fui a dormir.
Abrí los ojos al escuchar los pajaritos. Era de madrugada pero los nervios no me dejaban dormir. Ese día se diría que yo no era Reinola Cassinger sin embargo ya el puesto de General en Jefe era 'mío'. Después de lavar mi rostro, me vestí y me senté en la cama.
Todo transcurrió de manera normal hasta que Adregon me mandó a llamar. Cuando llegué a su lado, no pude evitar notar que se veía hermoso en su atuendo -negro con dorado, se acomodaba de manera perfecta a su cuerpo y su collar que lo denotaba como rey- además de que estaba perfectamente afeitado, peinado y en su porte había algo de altivez (que dicho sea de paso, no le sentaba nada mal).
Me extendió su mano. "Recuerda que Reinola era mi pareja y al ocurrir el clanx, pasas a serlo tú."
No necesariamente, pensé tomando su mano. Me apretó la mano en un gesto de apoyo y le indicó a los guardias que custodiaban unas inmensas puertas que la abrieran. Cuando salimos, el sol me pegó en los ojos pero escuché la multitud. Mis pasos no titubearon pero no podía decir que no estaba nerviosa porque lo estaba.
Debajo del balcón, miles de personas nos veían a Adregon y a mí. Adregon levantó su mano y todos callaron.
"Ciudadanos de la Ciudad de Arazem. Hoy, los tengo reunidos acá para informarles de un evento poco escuchado y nunca antes visto en mi círculo más cercano: ha ocurrido un clanx." Las personas comenzaron a hablar entre ellos. "'¿Quién es la persona?', se preguntarán. El cambio ha ocurrido en la General Cassinger." Si antes se escuchaba algo, no era nada comparado a lo que ahora sí se escuchaba. "Pero no tienen que temer." La multitud calló. "Permítanme presentarles al reemplazo de la General Cassinger, la nueva General en Jefe, Piper Sebrin."
Gritaron de emoción. Adregon me señaló y siguió hablando.
No hubo necesidad de que yo hablase en ese momento, pero eso no quiso decir que cuando nos encontramos en el banquete real -no 'el almuerzo' (palabras de Adregon, no mías) que fue el día anterior- no lo tuviese que hacer.
Antes de entrar al lugar donde se celebraría dicho banquete, Adregon me detuvo. "Piper, quiero que tengas algo muy claro. Esas personas de allí," señaló detrás de la puerta hacia el salón, "querrán ponerte a prueba. Tratarán de insultarte con un halago y te provocarán para que actúes. No lo hagas. Actúa como si fueses mejor que ellos. Actúa como si todo lo que dices es una orden. Actúa como-"
"Una General en Jefe." Completé.
"Exacto." Asintió. Llevó mi mano a sus labios y sonrió. "Sabemos que puedes matar a alguien con tus habilidades físicas, ahora probemos las demás."
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Una General en Jefe
Romance[4/5] 1. Arazem: Piper Sebrin, un nombre normal para una chica normal. O eso era lo que ella pensaba. Piper se fue a la cama con las preocupaciones normales de una chica de su edad, sin embargo al levantarse, su vida dio un giro inesperado. Ahora s...