Cuando estaba en el salón, comencé a buscar a Delion con la mirada. Cuando lo encontré, lo miré y supongo que al sentir mi mirada levantó la suya y nuestras miradas se encontraron. Le indiqué que saldría y esperaba que me siguiera.
Cuando estuve lo suficientemente lejos y segura de que estaba sola, escuché y vi que Delion se acercaba. "¿Qué pasó?" Preguntó mirándome. "¿Qué te hizo Adregon?"
Me eché a reír. Una risa cruel, supongo. Delion se acercó a mí y quiso tocarme pero Neroa apareció rugiéndole de manera amenazante lo que hizo que Bell apareciera y le rugiese. Entonces frente a mí tenía a Neroa mostrando todos sus dientes mientras soltaba terribles rugidos y a Bell con su extraño rugido mezclado con grito de águila.
"Hanolu, sepáralos." Ordené. Hanolu se interpuso entre los dos acompañantes, su cola hacia Bell y su cabeza hacia Neroa. "¡¿Qué coño está pasando acá, Neroa?!"
Neroa se acercó más a mí y dejó de gruñir. "Adregon ha dado la orden de que nadie te toque. Especialmente Delion Anoryth."
Respiré profundo. Uno, dos, tres.... Diez. Lo voy a matar.
"Neroa, si sabes lo que te conviene, llama a Adregon y dile que venga. Ya." Dije en voz baja. Sabía lo que podía decir, por lo que me adelanté. "Eres fuerte, Neroa, tan fuerte como Lanaedo, pero no vas a poder con dos acompañantes y dos personas así que te sugiero llames a Adregon antes de que pierda los estribos." Me fulminó con la mirada. "¿Quieres que te lo recuerde?" Desapareció.
"¿Qué hizo?" Preguntó Delion.
"Me voy a casar con él."
Delion se congeló por un momento y luego su rostro se endureció. "¿Con qué te amenazó?" Era bueno, aunque no había que ser muy inteligente para saberlo.
"Con una guerra."
"Pero no liderarías un ataque contra Walktar y si no lo haces, tus hombres no te seguirían."
"¿Y qué pasa si él es el que decide liderar el ataque?" Comenté apretando los dientes.
Delion sonrió. "Es bueno." Mi mirada lo hizo desechar la sonrisa.
Escuché pasos y supe que Adregon había llegado.
"Piper, Neroa me dijo que querías hablar conmigo." Dijo calmado y de lo más fresco. ¡COMO SI EL GRAN HIJO DE PUTA NO ME HUBIESE AMENAZADO CON UNA GUERRA!
Maldito.
Lentamente, me di la vuelta y lo miré. "¿Qué es eso de que nadie puede tocarme?"
"Ah, pues una sencilla manera de asegurarme de ello."
"¿Temeroso, Restien?" Preguntó Delion. "Digo, ¿tan poca confianza tienes en Piper que tienes miedo de dejarla sola?"
"Tú no tienes nada que ver en esto." Dijo Adregon sin dejar de mirarme.
"Dudo mucho que ese golpe que tienes en el rostro sea porque yo no tenga nada que ver en esto."
"No sé si eres idiota o tienes bolas para estar en mi presencia." Ahora Adregon miraba a Delion.
"No creo que haya hecho nada malo," Delion se encogió de hombros, al parecer de manera relajada. "Piper es libre y lo dice la falta de respeto que hiciste hoy." Su estancia cambió a una más seria mientras se acercaba a Adregon. "Digo, ¿qué idiota en su sano juicio persigue escobas con falda cuando la tiene a ella?" Delion me señaló con la mirada. "¡Ah! Ya sé: el mismo idiota que la culpa por buscar consuelo en otros brazos."
Tampoco es que me estaba cortando las venas, Delion, pensé. Me congelé brevemente cuando vi que Adregon se colocó frente a Delion.
"Repítelo." Dijo en voz gélida.
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Una General en Jefe
Romance[4/5] 1. Arazem: Piper Sebrin, un nombre normal para una chica normal. O eso era lo que ella pensaba. Piper se fue a la cama con las preocupaciones normales de una chica de su edad, sin embargo al levantarse, su vida dio un giro inesperado. Ahora s...
