-Una vez -Ayleen sonrió pensativa, sosteniendo el pan en su mano -Kristal estaba muy preocupada por una de las yeguas. Parecía estar enferma y a pesar de que la abrigamos y procuramos que se mantuviera caliente el establo. -dudo unos segundo -La verdad es que se veía muy mal.
-¿Y qué paso? -Lean frunció el ceño, acercándose a la mesa.
-Sentarte vamos -ella alzó la pierna y empujo la silla hacia él -Y come algo.
-No debo -el miró a su alrededor.
-Si no te sientas no te seguiré contando -se encogió de hombros, llevando el pan a su boca.
-De acuerdo, solo unos minutos -y se sentó rápidamente y tomo un racimo de uva, arrancando dos para llevarlas a su boca -¿Que hicieseis?
-Kristal decía que no aguantaría aquella noche de invierno, estaba empezando a nevar y venia una tormenta muy fuerte -dejó el trozo de pan en la mesa -Entonces a las gemelas y a mí se nos ocurrió algo.
-¿Qué? -se inclinó hacia ella -¿Qué?
-LLevarla al interior del castillo -y se reclinó en el sillón como si lo que acabara de decir fuera lógico, solo que viendo a Lean mirarla con la boca abierta, dejaba claro que no lo era.
-¿Metisteis una yegua en el salón del Diablo? -dejo la uva sobre la mesa.
-Era nuestro salón también -se encogió de hombros -Esperamos a que todos durmieran y con cuidado llevamos a la yegua hasta la sala. Encendimos la chimenea y la abrigamos. -suspiró -Todo habría ido genial si el idiota de Keith no hubiera bajado por un poco de leche y se hubiera puesto a gritar que había un monstruo en la sala.
-¿Un monstruo? -Lean reía con las lagrimas en sus ojos.
-El solo tendría unos cinco años -asintió sonriendo -lloraba como un bebe. Pronto papa estaba bajando las escaleras con la espada en la mano, mama con Keith en brazos, Kristal con Ania de la mano. Los guardias entraron rápidamente dispuestos a pelear. Y todos se quedaron mirando a la yegua abrigada en la sala.
-¿Y que hizo el Diablo? - Lean limpiaba las lagrimas de sus mejillas.
-Empezó a gritar, a decir de todo. ¡¿Que hacia un maldito caballo en su sala?! Se puso furioso, ordenó sacar al caballo y nosotras lo impedimos, nos pusimos ante la yegua, mirando a los guardias dispuestas a pelear. -rió divertida -Mama intentaba calmar a papa, pero era imposible. Entonces Kristal nos abrazó dándonos las gracias por hacer esto por ella. Y cuando miró a papa llorando y le pidió que dejara que la yegua se quedara, que si no podía morir, papa terminó cediendo.
-¡¿El Diablo dejo que el caballo durmiera en su sala?! -golpeo la mesa sin dejar de reír.
-Si -ella asintió -Y al día siguiente la yegua estaba muy bien, y el salón hubo que limpiarlo tres veces y tuvimos que tirar la alfombra.
Lean no podía dejar de reír, risa a la que ella se unió a carcajadas. Pero entonces Ayleen vio a Kurgan en la puerta del comedor y le miró con una ceja alzada.
-Lean -al escuchar su voz, Lean se incorporo de un salto y se apartó de la mesa -Voy a tener que estar fuera con un grupo de hombres unos días.
-¿Que ha pasado? -Lean preguntó, pero Kurgan tenía la vista en Ayleen, que claramente se moría por preguntar, pero se estaba conteniendo.
-Hay un grupo de rebeldes cerca, atacaron a varios granjeros -miró a Lean -¿Por qué no vas a asegurarte de que han preparado los víveres?
-Claro -y él asintió y salió de la sala.
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Los Hijos de Las Highlands.
RomanceSECUELA DE LA SAGA HIGHLANDS. PROXIMAMENTE Se recomienda leer antes la saga Highlands (La Guerrera, El Invencible, La esposa, El Conde, La Duquesa, El Laird y La Bruja) Este libro recoje las historias de sus hijos, de los descendientes de los clan...
