Clan MacCarty
Iona MacCarty estaba de pie, en el muelle recientemente construido, observando los dos imponentes barcos que se acercaban. El escudo MacGanigan y Sinclair, ondeaban en las banderas.
Cuando los barcos atracaron, Logan MacGanigan y Sloan Sinclair, se alzaron ante las rampas que se desplegaron para facilitar el desembarco. Pero no bajaron, no fueron los primeros en pisar tierra. Ambos hermanos se hicieron a un lado y las gemelas aparecieron al lado de sus maridos y tras entregar a sus hijas a estos, caminaron por la rampa.
-¿Cuando, como y donde empezamos la batalla? -Marga se paró ante Iona sonriendo.
-¿Ya esta repuesto El Invencible? -Moira se paró junto a sus hermanas.
-La cura para mi padre está en camino y El Diablo junto con sus hombres llegaran esta noche. -Iona miró a los hombres, los Lairds parándose tras sus mujeres, con sus hijas acunadas en sus brazos. -Nos vendría bien que vuestros hombres se repartieran por las tierras MacGanigan y MacGabe.
-¿Y mi hermana? -Marga miró a Iona con cierto interés.
-Kristal está bien -respondio, de forma escueta.
-¿Y esta? ¿Donde exactamente? -Moira frunció el ceño.
-Aun no regresara, mi hermano la necesita -y se giró para comenzar a caminar -Vamos, necesitareis descansar y alimentar a vuestras hijas.
-A papa no le gustara que Kristal no este aquí -Moira negó con la cabeza, girándose para mirar a su marido -¿Está dormida?
-Si -el Cazador asintió mirando a su hija con orgullo -Le gusta el balanceo del mar.
-Pues que suerte -Logan suspiró acunando a su hija contra su pecho, que amenazaba con comenzar a llorar de nuevo.
-Mandaremos a uno de los guerreros a avisar a tu madre que estamos aquí -Marga habló caminando junto a su marido - Y que Dun sepa que ya tiene una hermanita.
Sur de las tierras del Norte.
-¿Siempre es así? -Kurgan preguntó a Kerten, apoyado en el árbol, mirando fijamente a su hermano, arrodillado junto a Kristal y limpiando su rostro, curando sus heridas.
-Desde que ella llegó -Kerten asintió, también mirándoles -Es como si no pudiera separarse de ella, como si necesitara tocarla.
-Gracias -Kurgan miró de reojo a su amigo -Has sido de gran ayuda.
-Y mi trabajo ha acabado -habló con cierto pesar.
-Te has encargado de vigilar a mi hermano, de lograr que nada le perturbe, que los hombres mantengan su distancia, que no se pierda en las sensaciones -Kurgan habló pensativo. -Cuando me tuve que hacer cargo de mi clan, mi único temor era no estar a su lado.
-Pero ahora la tiene a ella -Kerten miró a Kristal, la forma en que ella le sonreía -Ella es su pilar, su lazo a este mundo, a la realidad.
-Pero no creo que La Dulce pueda estar constantemente a su lado -Kurgan frunció el ceño, se giró hacia él para mirarle -Te necesita, confía en ti, eres su hombre. Tu seguirás cuidando de él.
Observo como la mandíbula de él se contraía, mientras sus dedos pasaban el paño húmedo por su rostro con delicadeza.
-Estoy bien -le miró a los ojos.
-Te lastimó -y Aidan dejo el paño en el cuenco de agua y sus dedos acariciaron el morado que se extendía en su mejilla -Se atrevió a tocarte. Le encontrare y...
-Pensé que no volvería a verte -ella alzó su mano, colocándola sobre la de él, sobre su propio rostro.
-Nunca -y se inclinó sobre ella mientras su otra mano se colocaba en su otra mejilla, sosteniendo su rostro -No te dejare, jamás.
-Perdón -Kurgan se paró ante ellos, mirándoles incomodo. -Deberíamos partir, papa necesita es planta. -frunció el ceño -¿Donde está?
-Ella la tiene -Aidan liberó su rostro, apartándose unos centímetros mirandola.
Sonrojándose, Kristal introdujo la mano en su escote y saco la planta, vio como Kurgan abría la boca, dispuesto a decir algo, pero la cerraba al ver la mirada de su hermano. Ella tomo el paño húmedo y envolvió la planta con él.
-Necesitas descansar -Aidan la agarró del brazo al ver que se tambaleaba al incorporarse.
-Estaré bien -ella le miró.
-No harás ese viaje así -y él miró sus manos, ensangrentadas, heridas y sucias.
-Yo la llevare -Kurgan extendió la mano hacia Kristal -Me llevare un grupo de hombres y unos cuantos se quedaran con vosotros.
-Hay que limpiar la raíz y hervirla, dársela de beber a Aclair tres veces al día -deposito la planta envuelta en su mano -Y las hojas estrujarlas y ponerlas al fuego para que se haga un emplaste, colocar el ungüento en la herida, no solo en el exterior, también dentro, limpiadla bien y colocarla. Cuando la fiebre haya remitido, mezclad las hojas con Fuego de Madre y haced la herida cicatrizar.
-Bien -asintió sosteniendo la planta -Estoy seguro de Iona sabrá cada paso. -se giró para irse, pero volvió a mirarla -Gracias Kristal. -y se dirigió al grupo de hombres para marcharse.
-Hay que lavarte las manos y curar las heridas -Aidan pasó el brazo por su cintura, tirando de ella hacia el arroyo que había a unos metros. Se agacharon junto al agua y ella sumergió las manos en esta, haciendo una mueca al sentir el frío en sus heridas. Cuando giró el rostro le vio mirandola.
-Deigh...-las lagrimas acudieron a sus ojos. -El estaba...
-Está bien -Aidan le sonrió levemente -Se pondrá bien, Kyle se lo llevo a casa.
-¿Está vivo? -y ella le abrazó.
Aidan envolvió sus brazos alrededor de ella, estrechándola contra su cuerpo, sus labios se posaron en su cuello, depositando un suave beso. Cuando la miró, alzó la mano y apartó el cabello de su rostro, después se agachó, tirando de ella para que le imitara. Arrodillados de nuevo junto al agua, él sumergió las manos en la misma y después las alzó, dejando las gotas caer sobre su cuello. Sus dedos se deslizaron sobre la piel de su clavícula, su hombro, limpiando su piel.
Y entonces él se perdió en sí mismo, de nuevo con su mirada fija, oscura.
-¿Que sucede? -Kristal colocó la mano en su hombro -Aidan.
-En el acantilado -él la miró con cierta preocupación en los ojos -Hay mas plantas -y entonces se incorporó tambaleándose.
-¡Aidan! -ella gritó, levantándose y sujetándolo del brazo -¿Que te ocurre? -y entonces miró su estomago, donde la tela de su ropa estaba manchada de sangre, vislumbrándose un corte en el estomago -Estas herido. -y la comprensión la golpeó. Alzó la vista y le miró a los ojos.
Y Aidan MacCarty se tambaleo, desvaneciéndose en el suelo mientras los gritos de ella, alertaban a los guerreros que se acercaron corriendo preocupados.
ESTÁS LEYENDO
Los Hijos de Las Highlands.
RomanceSECUELA DE LA SAGA HIGHLANDS. PROXIMAMENTE Se recomienda leer antes la saga Highlands (La Guerrera, El Invencible, La esposa, El Conde, La Duquesa, El Laird y La Bruja) Este libro recoje las historias de sus hijos, de los descendientes de los clan...
