EPILOGO

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Comenzaba la caída del sol, pintando de un naranja intenso el cielo en su atardecer. Los guardias se movieron entre los invitados, con las antorchas en sus manos, acercándolas a las que estaban dispuestas por el jardín para iluminarles.

Kendrick permanecía parado ante el arco de flores, las flores que tanto amaba Davinia, mientras los invitados esperaban algunos maravillados, otros sorprendidos.

-Sin duda la ceremonia se está convirtiendo en el tema principal para debatir la próxima temporada -Robert se paró junto a Kendrick le sonrió.

-He querido unir nuestros dos mundos -sonrió mirando a su alrededor.

Habían dispuesto la ceremonia en los jardines traseros, donde las flores que habían enamorado a Davinia años atrás, decoraban el lugar. El arcó había sido decorado con las mismas flores, al igual que la cadena de oro que Kendrick había pedido que prepararan. Tenían la suerte de que el rey dispuso todo para quien oficiara la ceremonia no pudiera negarse, a pesar de no ser en el lugar "adecuado", ni de la forma común.

Todo quedó en silencio cuando Ewan MacClain se paró ante la multitud, con su hija tomada del brazo. Robert los observó sonriendo y se apartó volviendo a su lugar junto a su esposa.

Kendrick se giró y la observo, su tímida sonrisa iluminaba su rostro mientras su padre la guiaba por el camino lleno de pétalos hasta él. El sencillo vestido blanco, descendía por su cuello pero con una suave tela transparente, dejando vislumbrar el escote blanco debajo, seguía pegado a su piel frunciéndose en su cintura para después descender suavemente ondeándose en una pequeña cola.

Cuando estuvo a tan solo un paso de él, Ewan paró y le miró

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Cuando estuvo a tan solo un paso de él, Ewan paró y le miró. Kendrick le miró a los ojos, haciendo de nuevo la promesa de protegerla, aunque ahora en silenció.

Se acercó al Duque volviendo la mirada hacia la que en breve sería su esposa y tomó su mano sin dejar de mirarla a los ojos.

Con la mano sostenida en la suya, sintiendo ese calor que le demostraba que estaba en casa Davinia permaneció a su lado, mientras avanzaba la ceremonia, sorprendiéndose cuando se interrumpía, distando de la forma usual de celebrarla.

Y entonces Kendrick se giró hacia ella y le sonrió. Ewan y Alexander se situaron ante ellos y alzaron al cadena de oro con las flores que ella admiro maravillada. Los murmullos de los nobles indicaron su sorpresa al ver lo que hacían.

- Cuando esta oscuro, tu eres mi luz, cuando voy por mal camino, tu eres mi luz, cuando me deprimo tu fe en mi me ilumina. En todo tu eres mi luz, eres mi luz en mi camino. Mi vida no tiene sentido sin tu luz. -Kendrick habló mirandola a los ojos, viendo como las lagrimas inundaban los suyos.

- Te mirare así, sin decirte nada. Hablándote con los ojos exhaustos, de palabras como si todo estuviera dicho, como si la intención fuera clara. Como si el hambre viviera encarnada en la mirada. Te mirare así, diciéndote todo sin decirte nada. -Davinia le respondió sonriendo mientras una lagrima descendía por su mejilla.

Los Hijos de Las Highlands.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora