SECUELA DE LA SAGA HIGHLANDS. PROXIMAMENTE
Se recomienda leer antes la saga Highlands (La Guerrera, El Invencible, La esposa, El Conde, La Duquesa, El Laird y La Bruja)
Este libro recoje las historias de sus hijos, de los descendientes de los clan...
Extendió la mano, sosteniendo la daga, internándola con cuidado en la tierra y moviéndola, apartándola. Sus dedos se crecieron alrededor del tallo de la planta y tiro de ella, cerciorándose de sacar también la raíz con ayuda de la daga.
Sostuvo la planta ante su rostro, sacudiéndola levemente, deshaciéndose de la arena y la dejo en el interior de su bolsa. Giró el rostro, mirando al lobo.
Deigh estaba sentado a unos metros, mirandola tranquilamente.
-¿No crees que es un poco abusivo utilizar a Deigh constantemente para poder vigilarme? -sonrió, con la vista fija en los oscuros ojos del lobo.
El lobo movió la cabeza, sacudiéndose y se incorporó, caminando hacia ella despacio, restregando la cabeza contra su muslo.
-Bienvenido de nuevo amigo -Kristal acarició su cabeza con cariño.
Vio a Deigh mover las orejas, alzar la cabeza en una dirección y apartarse de ella y caminar unos pasos hacia esa dirección, moviendo la orejas.
-¿Que pasa? -observo al lobo con el ceño fruncido y al ver que la miraba y volvía a mirar hacia aquel lado del bosque, dio un paso hacia él -¿Has oído algo? -tomo su bolsa y camino tras él, que constantemente giraba la cabeza para asegurarse de que ella le seguía.
El sonido de risas y gritos de niños llego a ella y Kristal acelero el paso, mirando con curiosidad a su alrededor. Y entonces vio al grupo de niños que gritaba y corrían, corrían alrededor de Aidan MacCarty.
No pudo evitar reír, al ver la cara de desesperación del Frio, perseguido por un grupo de niños, que le agarraba del brazo, de la ropa, de la funda del machete y que le hablaban todos al mismo tiempo. Se cubrió la boca, intentando amortiguar el sonido de su risa. Se puso seria, se cruzo de brazos y miró fijamente al grupo de niños.
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Aidan dejó de caminar y alzo la vista hacia ella, mirandola con aquella intensidad que le caracterizaba. Entonces los niños la miraron y dejaron de gritar.
-¿Se puede saber que estáis haciendo? -Kristal los observo sin un ápice de sonrisa en su rostro.
-Jugar -y uno de los niños respondió -Queremos que nos enseñe a cazar.
-¿Y creéis que podréis cazar si gritáis en pleno bosque? -caminó hacia ellos, mirando a los niños y de nuevo a Aidan -Además, estáis agobiando a Aidan. ¿Le habéis preguntado si os enseñaría a cazar?
Los niños fruncieron el ceño, miraron entonces a Aidan, claramente esperando que el interfiriera por ellos. Sin embargo el Frio solo miró a Kristal, suplicándole que le liberara de aquel suplicio. Y ella no pudo evitar sonreír, viendo al gran Aidan MacCarty, sobrepasado por un grupo de niños que claramente le habían perdido el miedo y se atrevería a decir que también el respeto.
-Para aprender a cazar, primero debéis aprender a utilizar las armas -se acercó, parándose junto a Aidan, colocando las manos en sus caderas -¿Sabéis usar el arco? ¿o la espada? ¿o lanza? ¿o machete? -y al ver a los niños mirandola alzó una ceja -Ya veo que no.