Capitulo: Envidia

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Despertó sintiendo los rayos de sol que entraban por la ventana, acariciando su rostro. Sintió el vacio tras ella, se giró y vio la cama vacía, su mano se deslizó por la sabana, acariciándola.

No estaba allí, pero aun podía sentir su calor. Recordaba el calor de su cuerpo pegado al de ella, su piel acariciando la suya. Sabía que había estado a su lado toda la noche, abrazándola.

Se incorporo en la cama, sosteniendo la sabana contra su cuerpo y se quedo allí, sentada mirando al frente, recordando. Recordando todo lo que había sentido anoche entre sus brazos.

Unos golpes en la puerta la sobresaltaron, apretó la sabana con fuerza mirando hacia el acceso de madera.

-¿Señora? -Una de las sirvientas apareció en la puerta -El Laird nos ordenó que le subiéramos el agua para el baño y el desayuno.

La mujer entro y dejo la bandeja sobre una de las mesitas que había en la habitación, después tomó la bata y se acerco a la cama. Marga la observo, esperando a que ella saliera de la cama para ayudarla a cubrirse. Salió de la cama, introduciendo un brazo en la bata y con la ayuda de ella, termino de cubrirse.

Sumida en sus propios pensamientos, caminó hacia la bandeja con su desayuno, su mano se alargo hasta la fruta. Escucho pasos y giro el rostro para ver a varios guerreros entrando con cubetas de agua caliente.

El vapor subió de la bandera formando una nube a su alrededor. Lo observo, desvaneciéndose.

-¿Te encuentras bien? ¿Marga? -sintió la mano en su hombro y giro el rostro parpadeando, para encontrarse con la mirada de Ciara. -¿Estas bien?

-Si -ella respondio asintiendo y volviendo a mirar el plato de fruta.

-Si no es de tu gusto puedes ordenar que te preparen otra cosa -Ciara la observo con el ceño fruncido.

-No, está bien -respondió tomando una uva y llevándola a la boca.

-El baño está listo señora -La sirvienta se dirigió a Marga, pero ella no aparto la vista de su desayuno.

-Retírate -fue Ciara la que dio la orden y la mujer asintió y salió de la habitación cerrando la puerta tras ella. Suspiró caminando por la habitación, mirando la bañera -¿Quieres que te ayude a bañarte?

-Nunca he necesitado ayuda para asearme -Marga respondio sin mirarla, tomando otra uva.

Todo quedó en silencio. Ciara caminó con indecisión, sus ojos miraron la bañera, después de nuevo a ella.

-Te envidio -cuando escucho su voz, Marga se giró mirandola con el ceño fruncido. Ambas mujeres se miraron en silencio. -Eres fuerte Marga, mucho. No has nacido y crecido bajo el yugo de los hombres -se giró caminando hacia la ventana, miró al exterior -Como una posesión mas. Yo nunca tuve elección alguna. Primero pertenecía a mi padre, después a mi hermano y él decidió entregarme a otro hombre. -cerro lo ojos con fuerza -Hice lo que debía hacer. Eso me repito una y otra vez. Por mi gente, por mi clan. Pero no era así. -abrió los ojos y giro el rostro hacia ella - Mi hermano jamás pensó en este clan y mi sacrificio, no sirvió para nada. -se giró y trago saliva -Fueron las peores semanas de mi vida ¿sabes? Me decía, solo cierra los ojos, permanece tumbada y deja que pase. -la miró a los ojos -He querido criar a mi hijo para que fuera diferentes a todos ellos y quiero creer -miró hacia la cama -Que lo es.

Marga siguió su mirada y vio la sangre en la sabanas, miró a la mujer rápidamente.

-Me entregue a él -y habló haciendo que ella la mirara -No me forzó, no me hizo daño.

Ciara suspiro aliviada, conteniendo las lagrimas en sus ojos y asintiendo. Caminó hacia ella mirandola a los ojos.

-Eres especial para él, Marga -se paró a unos pasos.

Los Hijos de Las Highlands.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora