Capitulo 7: El baile

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-Príncipe-una dama hizo la habitual reverencia ante Charles, recogiendo la falda de su vestido malva e inclinándose, para después alzarse y mirar a Kendrick -Lord Algart.

-My Lady -el príncipe asintió tomando su mano y besándola -Es un honor que haya aceptado la invitación a nuestro baile.

-Siempre estoy encantada de asistir -ella movió su cabeza levemente parpadeando a ambos hombres.

-Señores -uno de los mayordomos se paro ante ellos haciendo una leve inclinación -La reina reclama su atención.

-Si nos disculpa -el príncipe asintió hacia la dama y con una leve sonrisa, consciente de que Kendrick le imitó y procedió a seguirle entre la sala abarrotada. Asintió saludando con la cabeza.

-¿Quien era? -Kendrick habló en voz baja, asintiendo con una sonrisa correspondiendo a los saludos al cruzar la sala.

-No se -Charles se encogió de hombros levemente y apretó la mano del hombre que se paró ante ellos -Disculpe, mi madre nos reclama -y siguió su camino.

-¿Como no sabes? -Kendrick le miro de reojo y volvió a mirar al frente sonriendo -Te ha saludado.

-Y a ti también -y Charles giró el rostro y le miró -Te parpadeaba tanto a ti como a mí. ¿Por qué? ¿Vas a reemplazar a tu perfecta candidata? Probablemente se vaya con el primero de nosotros que le proponga ser su esposa. Princesa o Condesa. Un titulo, al menos.

-No creo que sea el momento adecuado para tratar esos asuntos, estamos en un baile, una celebración -el tono de voz del rey hizo que ambos giraran el rostro hacia donde Robert estaba hablando visiblemente molesto con otro hombre.

-¿Quien es ese? -Kendrick frunció el ceño.

-El Marqués de Collingwood -Charles observó a su padre unos segundos.

-¿Tanto se tarda en llegar a dónde estoy? -Alisa dio un último paso parándose ante ellos, haciendo que ambos la miraran.

-Cuando hay que atravesar una sala abarrotada de gente deseando besar tu culo si -Charles asintió hablando en voz baja a su madre.

-Ese lenguaje -Alisa miró a su hijo fijamente -Eres el príncipe.

-Disculpa madre -el príncipe suspiró, inclinándose hacia la reina y tomando su mano para llevarla a sus labios. -¿Para qué nos necesitas?

-Kendrick -ella fijó su mirada en el -Ve al vestíbulo. Davinia debe estar a punto de bajar y como su tutor debes guiarla en la entrada al baile, después podrás seguir buscando a la esposa perfecta.

-Tía -Kendrick asintió, obviando el tonó con que su tía había mencionado su idea de seleccionar la candidata con la que casarse.

-Yo tampoco estoy de acuerdo, pero...-Charles giró el rostro mirando a su madre -¿No eres la menos indicada para recriminar madre? Es decir, tu y padre estabais prometidos desde niños, una boda concertada. La perfecta reina.

La reina miró a su hijo y sonrió girándose y alejándose entre la multitud, dejándole observándola con el ceño fruncido.

Kendrick logró salir de la sala después de saludar a varias damas y estrechar las manos de algunos nobles. Se paró en el centro del vestíbulo y suspiró, miró hacia las puertas ahora cerradas, vigiladas por dos guardias. Ambos hombres permanecían mirando al frente como si absolutamente nada pudiera distraerles de sus obligaciones. Pero entonces, la cabeza de ambos giró levemente y sus ojos se ampliaron, quedando fijos en la escalera.

El futuro conde, giró el rostro para mirar hacia alli y todo lo que pudo hacer es quedarse mirando con la boca entreabierta.

Davinia estaba parada en lo alto de la escalera con un precioso vestido de tono oro y negro que se cernía sobre su cuerpo, su cintura, resaltando su pequeña figura. El encaje parecía tan suave, que era como si estuviera viendo su piel. La falda del vestido de tono claro con ramilletes dorados, se movió cuando ella comenzó a bajar los escalones. Su mano se deslizaba suavemente sobre la baranda de madera.

Los Hijos de Las Highlands.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora