SECUELA DE LA SAGA HIGHLANDS. PROXIMAMENTE
Se recomienda leer antes la saga Highlands (La Guerrera, El Invencible, La esposa, El Conde, La Duquesa, El Laird y La Bruja)
Este libro recoje las historias de sus hijos, de los descendientes de los clan...
Cruzó la plaza y se paró ante el carpintero, sacó el saco de monedas de su bolsillo y se lo tendió.
-Sí, señor -el hombre, se giró para tomar el saco y tendérselo -Están todas, como las pidió, de diferentes tamaños.
-Gracias -le soltó las monedas en su mano -Quédese con el resto.
-¡Gracias! -el hombre miró su mano sorprendido.
-¿Habéis venido al ducado para dejar una pequeña fortuna al carpintero? -Diane se paró a su lado, hablando mientras miraba el puesto de flores.
-Señora -Lucien se giró hacia ella, inclinando la cabeza hacia ella -Solo son...
-No os he preguntado lo que son -giró el rostro y le miró, sonrió -Tampoco necesito preguntar para quienes son. -volvió a mirar al frente, pero tomó el brazo de él, obligándole a caminar a su lado -La pregunta es. ¿Para que habéis venido al Ducado? -siguió caminando mirando de reojo su rostro viendo la duda reflejada en sus ojos y como su labio se movía, intentando responder pero terminando por cerrar la boca -¿Es una pregunta tan difícil? -suspiró rodando los ojos, le miró directamente -Habéis venido para ¿conocer las tierras? ¿visitar a la familia? ¿participar en los juegos? O quizás ¿para conseguir la mano de mi nieta?
-Yo... eh ...-Lucien se tensó mirando como ella le observaba intensamente -Diane yo...
-Tienes que moverte mas rápido muchacho, no eres el único que quiere quedarse La Amapola del Ducado -y soltó su brazo atravesó la plaza.
Lucien la observó dudando si seguirla, hasta que vió que se dirigía hacia el Marques de Sutherland que iba acompañado por dos de sus hombres que sostenían cestas con frutas. Maldijo para sí mismo, sabiendo hacia donde se dirigían y que no tendría posibilidad de llevar a cabo sus planes, no con él alli.
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-¡Lord Withword! -Diane llamó su atención, obligándole a desviarse de su camino y dirigirse hacia ella.
-Mi señora -Adrian se inclinó tomando su mano y besándola -Estáis maravillosa.
-Y vos tan adulador como siempre -y ella le tomó el brazo y lo palmeo -Veréis estaba pensando en dar un paseo. ¿Seríais tan amable de acompañarme?
-Bueno veréis, yo..-él miró a sus hombres, con las cestas.
-Me gustaría hablar con vos, conoceros, saber que pretendéis con mi nieta -ella le miró haciéndole saber que no podía negarse.
-Claro, será un placer acompañaros -miró a sus hombres -Llevad eso y regresad al castillo.
-Vayamos entonces -y Diane tiró de su brazo girando el rostro y mirando a Lucien, sonriendo levemente.
El la miró, una sonrisa se dibujo en sus labios y asintió, dándole las gracias. Espero hasta ver a los hombres del marqués adentrarse en la calle y volver a salir de la misma sin las cestas y entonces, avanzó hacia su destino.