Palacio Real.
Un maravilloso silenció se expandía por palacio, mientras a apenas unas horas del amanecer todos descansaban en sus habitaciones.
Robert giró en su cama, buscando el cuerpo de su esposa y cuando lo localizó, se acercó a ella abrazándola y acomodándose junto a su cuerpo. Sonriendo y aspirando el olor de su pelo, como hacía desde la noche en que la convirtió en su mujer. Aun prácticamente sumido en el sueño y totalmente relajado, sonrió acurrucándose mas junto a ella.
Y entonces los gritos llegaron a él haciendo que se incorporara bruscamente en la cama.
-¿Que pasa? -Alisa se incorporó también, mirando a su esposo asustada. -¿Eso son gritos?
Que me soltéis. Os arrancare la cabeza. Quiero ver a mi hija.
Ewan. Cálmate.
Cariño por favor.
¿Quieres que los guardias te decapiten? ¡Estas gritando en el palacio del rey!
-Esa es la voz de Eara -Alisa salió de la camada rápidamente, tomando su bata y colocándosela, mirando entonces a su marido, que salía tranquilamente de la cama -¿Que haces? Date prisa, los guardias habrán sometido a Ewan.
-No le vendrá mal una tunda -y Robert tomó su bata y se la colocó tranquilamente.
-¡Robert! -y Alisa tomó a su esposo del brazo y tiró de él hacia la puerta.
-Soy el rey, que espere -se encogió de hombros sin dejar de sonreír, mientras su mujer lo arrastraba hacia la puerta. Alisa abrió la puerta de sus habitaciones y los dos guardias que estaban inclinados en medio del pasillo, con el cuello estirado claramente intentando escuchar lo que pasaba, saltaron y se colocaron en su lugar.
-¡Buenos días! -y el principie paso corriendo ante sus padres, girando el rostro hacia atrás mientras corría por el pasillo -¡O más bien noches!
-Vamos -y Alisa empujo a su esposo obligándolo a acelerar el paso.
Y los reyes llegaron a lo alto de las escaleras justo en el momento en que su hijo bajaba a toda prisa.
-¡Eh! ¡Soltadle! -y Charles resbaló en el último escalón y calló de culo haciendo una mueca.
-¡¡Charles!! -Elsepth rió mirándole divertida.
-¿Estas bien? -Alec MacClain se acercó para extender la mano y ayudarle.
-Nunca había visto a un príncipe caer con tan poco elegancia -Kenneth se acercó a palmearle la espalda
-Viniendo del salvaje es todo un elogio -Charles respondió sobando su trasero, mientras volvía a mirar a los guardias .
-¡Soltadle! -Robert habló bajando las escaleras despacio.
-¡Oh! Robert lo siento mucho -Helen se acercó a las escaleras y el sonrió tomando su mano y besándola.
-No te preocupes prima -miró a Alexander y asintió y después a Eara extendiendo las manos hacia ella -Salúdame.
-Siento las horas que son -Eara se acercó y le abrazo.
-Bueno al menos ha servido para que mi sobrino el Salvaje pise la corte -Robert sonrió mirando a Kenneth que le sonrió rascándose la nuca -¿Y cuál es el problema?
-¡¡El problema!! ¡¡El problema es que me invitas a la fiesta de cumpleaños de mi hija!! ¡¡Y encima el hijo de este!! -y revolviéndose al soltarse de los guardias señaló a Alexander con un dedo -¡Pretende casarse con mi hija!
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Los Hijos de Las Highlands.
RomanceSECUELA DE LA SAGA HIGHLANDS. PROXIMAMENTE Se recomienda leer antes la saga Highlands (La Guerrera, El Invencible, La esposa, El Conde, La Duquesa, El Laird y La Bruja) Este libro recoje las historias de sus hijos, de los descendientes de los clan...
