"Cuando tengas miedo, cuando caigas, déjate llevar por el mar. El te llevara a tu nuevo hogar. Serán tu pueblo, te seguirán"
Sus ojos estaban fijos en el espejo, en el reflejo de sí misma. Una mujer que no reconocía.
Sus ojos recorrieron su propio cuerpo, desde la túnica del vestido que cubría sus piernas, hasta el cinto bordado en su cintura, subiendo hasta su cabeza donde la pequeña corona de flores sujetaba el velo.
Alzo su mano para tocar la corona y vio el reflejo de ella, temblando. Giró el rostro y miró su mano, su brazo. Temblando. Alzo su otra mano, para sujetar su muñeca. Pero era inútil.
Temblaba, toda ella temblaba.
Cerró los ojos con fuerza, intentando buscar la serenidad en su interior.
Por primera vez estaba asustada.
Tenía miedo y estaba sola.
Estaba fuera de casa, lejos de su gente.
Pero no era eso lo que le daba miedo. Era estar asustada, nerviosa, sentir ese desconcierto de lo que iba a pasar, de que sería de ella.
Todo en ella era un caos.
Su hermana estaba en manos de los mercenarios, demasiado lejos para llegar a ella. No sabía nada de sus padres, aunque estaba segura de que la estaba buscando. Estaba en las tierras del Clan MacGanigan, del enemigo.
No podía olvidar que eran considerados el enemigo, que habían traicionado en el pasado a sus propios vecinos. Y que si, habían sido los aliados de esos mercenarios. No podía confiar en ellos, no podía confiar en Logan. El la estaba usando, quería usarla. Para conseguir un lugar para su clan.
Hoy.
Hoy dejaría de ser Marga MacClain y el apellido MacGabe formaría parte de ella, igual que este clan, que esta gente.
No supo el momento exacto en que sus rodillas había cedido y su cuerpo se había dejado caer hasta el suelo, quedando sentada en el mismo.
La imagen que el espejo le mostró. Le hizo estar aun mas asustada.
Nunca había sido débil. No se lo permitía a sí misma.
Y ahora lo era.
Sus manos, su cuerpo temblaba sin poder controlarlo. El miedo se estaba apoderando de ella y no tenia forma de poder controlarlo.
Deseo tener a su madre a su lado, para que la abrazara.
Sus ojos se inundaron de lagrimas y a pesar del esfuerzo que hizo por no llorar, estas desbordaron sus ojos.
-¿Necesitas un abrazo? -su rostro se giró rápidamente y vio al niño, parado a unos pasos de ella, mirandola. Quiso hablar, pero su voz estaba atascada en la garganta. Sus ojos parecieron conectar de una forma extraña con aquel niño y simplemente, asintió.
Vio como Dun se acerco a ella, extendió sus brazos y rodeo su cuello, abrazándola.
Cerró los ojos y rodeo al pequeño con sus brazos, estrechándolo contra ella.
Se mantuvieron así, en silencio, abrazados el uno al otro.
-¿Estas triste porque estas con nosotros? -Duncan hablo apartándose para mirarla -Yo estoy contento de que estés aquí. Quiero que te quedes con nosotros.
Marga le miró a los ojos. Y volvió a abrazar al niño.
"Te necesitan"
Y ella necesitaba a este niño.
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Los Hijos de Las Highlands.
RomanceSECUELA DE LA SAGA HIGHLANDS. PROXIMAMENTE Se recomienda leer antes la saga Highlands (La Guerrera, El Invencible, La esposa, El Conde, La Duquesa, El Laird y La Bruja) Este libro recoje las historias de sus hijos, de los descendientes de los clan...
