Capitulo 6: A casa

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Connor salió de la casa sonriendo brevemente, observando la mirada emocionada de Gordon.

-Muchas gracias por todo -el hombre parpadeó intentando apartar las lagrimas de sus ojos, mirando su casa ya restaurada.

-No hay porque darlas -Connor alzó la mano, colocándola en su hombro.

-Quedo perfecta -Rehid se paró junto a ellos mirando el tejado -Nuestro trabajo se ha acabado. ¿No ha estado mal para unos días en este clan no Connor?

-Nada mal -y él asintió divertido.

El sonido de los cascos de caballo y el traqueteo de las ruedas llamaron su atención, como la del resto de hombres y mujeres que estaban alrededor. Los tres se giraron para ver el carro que Lexia guiaba, con Juliet sentada en su falda y Sarah y Conrad a su lado.

Connor se quedó observándola, viendo como detenía a los caballos y bajaba la vista para susurrar algo a Juliet, con una preciosa y reluciente sonrisa, al tiempo que alzaba la mano y metía un mechón de pelo de la niña tras la oreja.

Anoche, ya de madrugada, cuando habían regresado al castillo, ellas ya estaban durmiendo y mientras se relajaba sobre el colchón de su cama, no podía evitar sentir que le habían quitado algo, que le faltaba poder verla una vez más, cenar a su lado.

Vio como ella bajaba del carro tomando a la niña entre sus brazos y saludando y sonriendo a todos, se acercó a las mesas dispuestas para sentar allí a la niña, acariciándole el pelo e inclinándose ante ella para decirle algo. Después se alejaba, dirigiéndose de nuevo hacia el carro, donde algunas mujeres habían comenzado a descargar canastos con comida.

-Ustedes serán los mejores señores que podríamos tener -Gordon habló mirando hacia el carro y Connor frunció el ceño mirando al hombre. Rehid tosió levemente, pasando la mano por su pelo. -Oh, yo, lo siento ...pensé...-el hombre se sonrojó nervioso -Mi mujer dijo...

-No pasa nada -Rehid palmeó la espalda de él, tratando de quitarle importancia al tema.

-¿Que es lo que dijo tu mujer? -Connor le miraba fijamente.

-Oh, Sara dijo que ustedes formaban una pareja estupenda -Gordon bajó la vista al suelo incomodo -Bueno, ya sabe como son las mujeres. Ella dice que puede ver que hay algo muy fuerte entre ustedes.

Connor giró el rostro, volviendo a mirarla, casi corroborando las palabras de Gordon, pues realmente sentía algo muy fuerte tirando de él hacia ella, llamando a sus ojos, a su cuerpo. Observó como Jeremy se acercaba y tomaba el cesto de las manos de ella, diciéndole algo y ella le sonreía agradeciendo.

No se había dado cuenta que había comenzado a andar hasta que estaba a tan solo unos pasos de ella. De su cuerpo, inclinado sobre el carro, extendiendo las manos para tomar el cesto. Pensó simplemente en pararse a su lado, tomar el cesto y mirarla divertido. Pero de nuevo como si su cuerpo quisiera dar la razón a lo que Sarah decía y sin importar que todos los miraran. Se paro tras ella, colocando la mano en su cintura y estirando el otro brazo para tomar el canasto.

Lexia notó su presencia antes de sentir la mano en su cintura, tensándose cuando el calor de su tacto traspasó la tela de su vestido y sintiendo su pecho duro contra su espalda, estirándose sobre ella para tomar el canasto que ella había intentado alcanzar. Contuvo el aliento, viendo como su fuerte brazo tiraba del canasto y se mordió el labio cuando sintió la barba de él rozándole la mejilla, arañándola suavemente.

Entonces como si acabara de quemarse, Connor se aparto de ella, dando un paso atrás con el canasto en su mano y su otra mano apretada en un puño.

Lexia se giró hacia él con el rostro sonrojado, mirándole con cierta sorpresa. Se quedaron mirándose en silencio, hasta que ella se dio cuenta como los miraban los demás.

Los Hijos de Las Highlands.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora