Los rayos de sol acariciaron su rostro y su ceño se frunció. Bostezó estirándose en la cama y abrió los ojos, parpadeando.
Recordó donde estaba, en la habitación que había ocupado en el castillo MacGabe. Sus ojos se posaron en la puerta, donde habían permanecido atentos toda la noche.
La noche, una noche que había pasado esperando que la puerta de su habitación se abriera y Kurgan MacCarty se presentara ante ella. Y él no había aparecido. Miró hacia la ventana, viendo los rayos del nuevo día, apretó los labios en una fina línea y saltó de su cama, entrecerrando los ojos.
Se vistió rápidamente y apenas paso las manos sobre su pelo para peinarlo, como su madre le había repetido mil veces que no hiciera. Pero no tenía la paciencia suficiente para sentarse ante el espejo y cepillar su pelo.
Cuando abrió la puerta de su habitación miró a ambos lados del pasillo, encontrándolo totalmente vacío. Salió de la habitación y se giró, apenas dio unos pasos y se paro ante la puerta de la habitación contigua a la suya. No llamo, simplemente abrió la puerta y entró con paso firme, pero se quedo observando la cama.
Una cama vacía, perfectamente cubierta, sin rastro alguno de que alguien hubiera dormido alli.
-No suele dormir -al escuchar la voz de Mirna, Ayleen se giró bruscamente, encontrándose con ella parada en la puerta de la habitación.
-¿No duerme? -Ayleen frunció el ceño, recordando perfectamente como había dormido con ella en la cabaña.
-Suele pasar las noches entrenando, vigilando o cabalgando -Mirna le sonrió -Viene unas horas antes del amanecer, toma un baño y se recuesta unas horas. Hoy, tomó su baño y volvió a bajar. Parece algo inquieto.
-¿Inquieto? -Ayleen caminó por la habitación hasta pararse en el ventanal, apoyándose en este y mirando al exterior. Sus ojos recorrieron el patio, encontrándole ante los establos, hablando con Sloan y Logan. -¿Por qué estaría inquieto?
-Siempre ha estado algo inquieto, como si necesitara algo, que aun no podía tener. O alguien. -Mirna se acercó a ella -Yo diría que ahora está preocupado, por perder lo que tanto estuvo esperando.
-¿Esperando? -Ayleen se giró hacia ella, mirandola, sus ojos se fijaron entonces tras ella, en aquel baúl que había estado lleno de vestidos. Mirna giró el rostro, siguiendo su mirada y sonrió.
-Mando confeccionar todos esos vestidos y los guardo ahí -volvió a mirarla -Siempre me pregunte para quien serian y entonces, te trajo a ti y comenzó a entregártelos uno a uno.
-Yo odio los vestidos y él lo sabe -Ayleen entrecerró los ojos mirando el baúl. -¿Por qué...?
-Eso deberías preguntárselo a él -y Mirna caminó por la habitación, saliendo de ella y cerrando la puerta.
-Tienes buenos ejemplares -Logan observaba los caballos que varios guerreros estaban domando. -¿Crías?
-Por supuesto -Kurgan respondió pensativo.
-Quizás podríamos traer algunas yeguas para que criaran -Sloan miró a Kurgan -En Skye nos vendrían bien mas caballos.
-Claro, sin problemas -respondió sin prestar atención.
-¿Y por qué no llevarte algunos de sus caballos ya? -Logan miró de reojo a Kurgan.
-Como queráis -Kurgan se apoyó en el cercado.
-Ese efecto solo lo causa una MacClain -Sloan negó con la cávea sonriendo.
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Los Hijos de Las Highlands.
RomanceSECUELA DE LA SAGA HIGHLANDS. PROXIMAMENTE Se recomienda leer antes la saga Highlands (La Guerrera, El Invencible, La esposa, El Conde, La Duquesa, El Laird y La Bruja) Este libro recoje las historias de sus hijos, de los descendientes de los clan...
