Capitulo: Una flecha

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Se removió bajo la manta y frunció el ceño.

Abrió los ojos y miro a su lado.

No estaba.

Ese engreído se había ido sin despertarla.

Aparto la manta sintiendo el frio acariciar su piel. Caminó descalza hacia el banco donde tenía su ropa y se quedo allí, de pie, mirandolo.

El arco que ella había probado en la plaza, estaba apoyado sobre su ropa, junto con unas flechas.

Entrecerró los ojos, tomo el arco y lo sopeso en su mano, sonrió y lo dejo sobre la mesa y se dispuso a vestirse.

Cuando estaba cruzando el puente del castillo, todas las miradas estaban puestas en ella. Pero siguió su camino, con su arco sujeto y las flechas colgadas a su espalda.

Al entrar en el patio del castillo, vio como algunos dejaban su trabajo para mirarla con la boca abierta.

Le vio, parado ante las puertas del castillo, hablando con Murray y Beth.

Alzo el brazo, llevando la mano a su espalda y tomando una flecha, la puso en su arco y apunto, consciente de los jadeos que escucho a su alrededor.

-¡Sloan Sinclair! -al gritar su nombre él se giro y en ese instante disparo, haciendo que la flecha pasara ante su rostro, muy cerca, hasta clavarse en la puerta del castillo. Lo miro a los ojos -A mi no se me compra con regalos. -y se giro y se marcho caminando.

-¡Te ha disparado una flecha! -Beth miro al Cazador con los ojos abiertos de par en par

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-¡Te ha disparado una flecha! -Beth miro al Cazador con los ojos abiertos de par en par.

Los murmullos les rodeaban, unos referentes a que le había atacado con una flecha, claramente con el arco que el mismo le había provisto y otros, la gran mayoría, referente a que ella había utilizado su nombre, un nombre que el procuraba que nadie pronunciara. Y si ella lo sabía, era porque él se lo había dicho.

-Si hubiera querido herirme, ahora estaría atravesado por esa flecha -El señalo la flecha con la cabeza.

-Le has dicho tu nombre -Murray arranco la flecha de la puerta y se la tendió.

-Que todos sigan con el trabajo -y tomando la flecha caminó tras ella.

Cuando llego a la casa, abrió la puerta y entro. Se giro a lo justo de esquivar el cuerpo de ella y la agarro del brazo, apresándola contra su cuerpo y mostrando la flecha ante su rostro.

-Me has lanzado una flecha -le hablo al oído, acariciando este con su nariz -Delante de mis hombres. -mordió su cuello -¿Así me agradeces el regalo? Esperaba un beso, o quizás algo más de cariño.

-Me conoces Cazador -ella hablo en un susurro. -¿De verdad crees que te iba a agradecer con un besito?

-No -y el sonrió, soltando la flecha y girándola bruscamente, quedando uno frente al otro, muy cerca. Inclino su rostro sobre el de ella, apoyando la frente contra la de ella -Me has llamado por mi nombre, delante de todos. -caminó, haciendo que ella retrocediera, hasta que choco contra la mesa. Rápidamente enrolló el brazo en torno a su cintura y la levanto, sentándola en la mesa y colocándose entre sus piernas, lamio sus labios. -Y lo has hecho -sigue lamiendo su barbilla, la mordió y bajo a su cuello -Para que todos sepan que lo conoces. -se aparto, se miraron a los ojos.

-Y así dejo de ser tu secuestrada -sonriendo, llevo las manos a su blusa y le desato despacio -Ahora -dio un paso atrás mirándole -Todos saben que -le señalo a él y después a ella misma -mando yo.

-¿Estas segura de eso? -el alzo una ceja, dando un paso hacia delante.

Y Moira paso la lengua por sus labios, mirándole a los ojos.

En el instante en que él se lanzo a por ella, le esquivo y corrió alrededor de la mesa poniendo distancia entre ambos.

-¿huyes? -el camino alrededor de la mesa divertido -Te creía mas valiente.

-Y yo a ti mas rápido -y entonces él se lanzo sobre la mesa y ella corrió hacia la puerta. Pero cuando estaba abriéndola, esta se cerro de golpe ante el peso del brazo de él. Moira se vio aprisionada contra la madera, con el duro cuerpo de él tras ella, giro el rostro, apoyando la mejilla sobre la puerta y jadeo al sentir la mano de el acariciando la piel de su cintura, avanzando hasta su vientre y bajando, introduciéndose en su pantalón. -Um -se mordió el labio y cerró los ojos, sintiendo como la acariciaba, se arqueo hacia atrás, apoyándose en su cuerpo, gimió al sentir los labios de él en su cuello. Sus manos se crisparon sobre la madera, intentando sostenerse en ella. -Sloan. -Susurro su nombre y entonces él la giro rápidamente. Se miraron a los ojos y se lanzaron el uno al otro, en un intenso beso, mientras empujaban sus cuerpos hacia el colchón.





No estaba dormida.

Ella lo sabía, el lo sabía.

Sin embargo permanecían así.

Ella tumbada bocabajo, totalmente desnuda, sintiendo. Y el sentado a su lado, también desnudo, observándola y pasando la mano por cuello, su espalda hasta llegar a su trasero.

-¿Tienes hambre? -el pregunto inclinándose hacia ella y dando un beso en su espalda.

-¿Vas a alimentarme? -ella sonrió, aun con los ojos cerrados.

-Yo si tengo - y con una sonrisa perversa, se deslizo por el colchón, poso sus labios en su trasero y mordió, suavemente.

-¡Eh! -Moira abrió los ojos de golpe y se giro moviendo la manos para golpearle.

-¡¿Qué?! -y riendo él se aparto rápidamente antes de recibir el golpe -Tu me mordiste a mí.

-¡Mi acción estaba más que justificada! -le miro amenazante

-Y la mía -y el la miro de arriba abajo, observando su cuerpo desnudo -Tengo hambre -y volvió a mirarla a los ojos.

-Pues busca comida -y ella alzo ambas cejas.

Riendo él se incorporo, sin ningún pudor con su cuerpo desnudo y salió del colchón, caminando hacia la mesa, tomo la bandeja de fruta que había sobre esta y regreso a la cama. La dejo sobre el colchón, tumbados de lado, con la cabeza apoyada en su brazo y ella se sentó, con las piernas encogidas contra su pecho, frente a él.

Sloan tomo un racimo de uva y se lo mostro, ella alargo la mano y tomo una uva, llevándola a su boca. Entonces él lo alzo, llevándolo a sus labios y con los dientes arranco una uva.

-¿Por qué? -Ella pregunto sin mirarle, tomando una frambuesa y llevándola a su boca -¿Por qué me regalaste el arco?

-Perdiste el tuyo en nuestra trifulca -el tomo otra uva con los dientes.

-¿Trifulca? -ella le miro de reojo -Mi secuestro dirás.

-Supéralo ya guerrera, te gane y te secuestre -y el la miro sonriendo -Soy excepcional con la espada.

-Tu ego es más grande que tu barco -ella metió otra frambuesa en su boca. -¿Que viste?

-En mi sueño, estábamos en una sala el Invencible y La Señora del Clan del Hielo estaban ante ti, yo estaba, detrás y por algún motivo no podía avanzar hacia ti. Tu dijiste que eran un clan y se merecían ser reconocidos como tal. Los MacGabe y los MacCarty habían dejado atrás su odio y su lucha, ¿por qué no dar la misma oportunidad a los Sinclair? -el hablaba pensativo, entonces frunció el ceño.

-¿Y? ¿Que paso? -ella le miraba intrigada.

-No se -el suspiro -Por algún motivo sentí que empezaba a quedarme sin aire y me desperté.

-Pues vaya ayuda -ella bufo molesta.

-Lo siento por no tener el guión de como ayudaras a esta gente -el la miro con ironía.

-Pues deberías tenerlo, es lo menos que podías hacer después de secuestrarme, atarme...-ella hablo mirándole

-¿Algún día vas a superar lo del secuestro? -el rodo los ojos.

-Oh si -y ella sonrió -El día que estés ante mi padre. 

Los Hijos de Las Highlands.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora