Capitulo : Un clan

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Estaba en casa...

Todo era calma y tranquilidad.

La tranquila noche.

La calma que precedía a la tormentosa mañana cuando ella, Marga y Ayleen iniciaban su entrenamiento o salían a cabalgar.

Suspiro y se removió sobre la cama, sintiendo el maravilloso calor que la arropaba. Se pego aun mas al calor y aun con los ojos cerrados su ceño se frunció.

Era duro, un duro pecho estaba pegado a su espalda y un brazo sobre su cintura, un pesado brazo aprisionándola. Y una ¿Espada?

Sus ojos se abrieron de golpe.

-¡Ah! -Grito girándose y apartándose de él, todo lo que el colchón le permitió.

-¡¿Qué?! -El Cazador se incorporo sobresaltado.

-¡Bastardo! -y su puño se lanzo hacia él, golpeándole.

-¡Joder! -el giró alzando las manos para protegerse, pero entonces ella le empujo a patadas, sacándolo del colchón.

-¡Cerdo asqueroso! -Grito arrastrándose por el colchón hacia el -¡Desgraciado! -le pataleo.

-¡Estate quieta! -él agarro su pierna y tiro de ella, provocando que callera sobre él.

-¡¡No me toques!! -y le agarro del pelo.

-¡Mierda! ¡Estate quieta! -agarro sus muñecas y giró, quedando tendido sobre ella y obligándola a permanecer aprisionada bajo su cuerpo -¡Quieta!

-¡¡Quítate de encima!! ¡Te matare! -forcejeo, sintiendo como el depositaba más peso sobre su cuerpo inmovilizándola -Estas desnudo.

-¿En que lo has notado? -y el sonrió levemente, inclinando el rostro más hacia ella, haciendo que su aliento le rozara los labios -Eres toda una fiera, preciosas.

-Aun no lo sabes bien -ella le miro molesta, sin poder evitar mirar sus labios, donde un hilo de sangre mostraba la consecuencia del golpe que ella le había dado. Y alli se quedo mirando, como una idiota, a los labios de él.

-Si, me has hecho sangre -y el sonrió aun mas, mirandola divertido -Toda una fiera.

-Te metiste a la cama conmigo -ella entrecerró los ojos

-En mi cama, preciosa -y alzo una ceja -Te vi muy cómoda, parecías un angelito y me dio pena despertarte. ¿No pensarías que yo dormiría en el suelo?

-Eres un...-apretó los dientes furiosa, intentando moverse.

-Si, lo sé...-y el rodo los ojos -No parecías muy incómoda, de hecho te acurrucaste contra mí.

-¡Eso es mentira! -y se removió furiosa, al ver que el reía.

-Quieta, te harás daño -y el contuvo el aliento cuando ella pataleo e involuntariamente rozo la pelvis contra la de él.

Moira se quedo quieta, apenas respiraba y su corazón latía a toda velocidad. Le sentía, le sentía duro entre sus piernas y había visto el deseo en sus ojos, en ese instante en que sus cuerpos habían estado tan pegados.

El Cazador apretó la mandíbula y su cabeza cayó, inclinándose a un lado, sobre el cuello de ella. Suspiro y un escalofrió recorrió el cuerpo de Moira, al sentir el aliento en su cuello.

-No te recomendaría hacer eso de nuevo -El habló con la cabeza inclinada en su cuello, con voz contenida.

-Suéltame -fue una súplica, quería dar una orden y sonó como una súplica.

Los Hijos de Las Highlands.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora