SECUELA DE LA SAGA HIGHLANDS. PROXIMAMENTE
Se recomienda leer antes la saga Highlands (La Guerrera, El Invencible, La esposa, El Conde, La Duquesa, El Laird y La Bruja)
Este libro recoje las historias de sus hijos, de los descendientes de los clan...
Sus pies se hundían en la húmeda arena mientras su mirada se perdía en el mar, un mar revuelto, como si estuviera mostrando su propio interior.
Las olas golpearon con fuerzas las rocas y las gotas volaron con el viento, llegando a ella, mojando su rostro, su pelo. Apretó el chal a su alrededor y alzó el rostro, dejando que el agua salada del mar se mezclara con sus lagrimas saladas.
Había pasado años escondiéndose, años viviendo una vida que no le pertenecía, siendo invisible para el resto y ahora, ahora que después de tanto desear alzar la cabeza con orgullo diciendo que era hija de Brog MacAlister, ahora tenía miedo. Porque no sería así.
Simplemente dejaría de ser la protegida de Alastair Ferguson, para pasar a ser la protegida de Connor Bukchaman. Debería seguir siendo la hija de Ernest Brandbury, la hija del hombre que mató a sus padres. Había nacido bajo el matrimonio de su madre y ese hombre, en la había reconocido como su hija y sabia que no la dejaría escapar. No ahora, que ella significaba la llave a lo que él tanto deseaba.
Connor paró su caballo al verla a lo lejos. Mientras controlaba las riendas la observó, caminando perdida en sí misma y algo se retorció dentro de él. Bajó del caballo y se quedó de pie observándola, hasta que un leve empujón le hizo dar un paso adelante. Se giró y observó a su caballo que relinchó como si le estuviera reclamando.
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-A ti también te gusta eh -se acercó a su animal y le palmeó el hocico sonriendo levemente -Seguramente sea porque a los dos os encanta sacarme de mis casillas. -y tras suspirar se giró y camino hacia ella.
Se había sentado en una roca, con sus manos apretando la tela sobre sus hombros, mientras su mirada estaba en la arena. Se paro ante ella, sabiendo que veía sus botas enterradas la arena de la playa.
-Cogerás frio -extendió la mano, colocándola ante su mirada -Regresemos a casa.
-¿Cual es mi casa? -ella alzó el rostro le miró, con los ojos llenos de lagrima.
-Los Ferguson son tu casa y la de los MacAlister, estas tierras son tu casa, Alastair es tu casa, Rhona es tu casa, el castillo es tu casa -mantuvo la mano extendida hacia ella -Y ahora yo seré tu casa.
-No tienes que hacer esto Connor -se incorporó, sin tomar la mano de él -No tienes que protegerme.
-No, no tengo que hacerlo. Pero quiero hacerlo -dio un paso acercándose, alzando la mano para apartar su pelo, colocando tras su oreja -Eres tu quien debe proteger a los suyos. Eres la señora del Clan MacAlister, eres la Baronesa de Addington, esos títulos te pertenecen, pertenecían a tu madre y a tu padre. Son tu derecho y ha llegado el momento de que reclames tus derechos. -acarició su mejilla y frunció el ceño -Estas helada -y sorprendiéndola, tiró de ella, abrazándola contra su cuerpo.
-Esto no acabara porque sea tu esposa, solo empeorara -sintiendo las lagrimas caer por sus mejillas, apoyó el rostro en el pecho de él -Él no lo permitirá. -sintió como Connor apretaba su agarre -Y yo no quiero que nadie sufra por mi culpa.