Capitulo 4: La historia

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Connor entró a la sala quedándose parado al ver a la pequeña sentada en la alfombra. Estaba de espaldas a él, así que no podía verle. Se la veía tranquila y relajada, con una pequeña muñeca de trapo en sus manos. Miró a su alrededor, buscando a Lexia y al no verla, volvió a centrar su vista en la pequeña. Extendió la mano, tomando una de las flores que había en el jarrón a su lado.

Se acercó despacio rodeando la alfombra para que la niña viera sus botas, para que le viera acercarse. Supo el momento exacto en que la niña le había visto, por como su cuerpo se tensó y sus manos apretaron la muñeca. Su corazón se encogió pensando en que le temiera, que le provocara tanto miedo el tenerle cerca.

No se acercó más, se agachó para estar a su altura, consciente de que ella había bajado la mirada al suelo y no lo miraba. Se sentó en la alfombra, alejando de ella.

-Juliet -pronunció su nombre y al ver que no había respuesta, ni un gesto, ni siquiera el mirarle, suspiró -Tienes una muñeca muy bonita -miró la flor en su mano y alargó el brazo, dejando la planta en la alfombra -Tengo un regalo para ella. ¿Crees que le gustara esta flor?

La pequeña mantuvo la mirada gacha concentrada en su muñeca pero él se mantuvo firme, simplemente quedándose allí sentado, cerca, dejándola que se acostumbrara a su presencia. Tras unos minutos ella movió sus ojos hasta mirar a la flor, su manita se extendió y la tomo, acercándola a su muñeca.

Connor sonrió levemente mirandola, viendo tanta fragilidad en ella, deseando protegerla, demostrarle que nadie volvería a hacerle daño.

-¿Que estás haciendo? -la mirada de protección que Lexia lanzo sobre la niña, mientras caminaba hacia ellos, le hizo admirar a esa mujer, pero algo se retorció dentro de él al entender que en ese momento ella creía que debía protegerla de él.

-Solo admiraba la muñeca tan bonita que tiene -Connor se incorporo y se apartó de la niña, mientras ella la miraba dudosa. Caminó hacia ella mirandola fijamente -¿Me buscabas? -esbozó una sonrisa ladeada -¿Necesitas que te ayude a coger mas manzanas?

-En este momento solo necesitaría una manzana -ella le miró mordaz -Para metértela en esa bocaza que tienes.

Y él se río a carcajadas mientras ella apretaba los labios en una fina línea.

-¡¡Lexia!! ¡Lexia! -Rhona entró a la sala nerviosa y al ver a Connor el miró -Oh, Connor, estas aquí.

-¿Que ocurre? -Lexia la miró con el ceño fruncido.

-Es...-ella miró a uno y después al otro -La casa de Gordon, un árbol se derrumbó sobre ella.

-¿Hay heridos? - Lexia dio un paso hacia la mujer -¿Su mujer? ¿Su hija?

-No, no se -Rhona miró a Connor que en silenció las observaba -Rehid te estaba buscando, pensaba que habías ido a recorrer el resto de las tierras.

-Rhona -Lexia se acercó a ella -¿Puedes encargarte de Juliet? Iré inmediatamente.

-Eh, si -y la mujer asintió para después mirar a Connor que estaba observándolas pensativo.

-Ordenare que nos ensillen unos caballos -él habló y Lexia se giró hacia él como si acabara de recordar que estaba alli.

-Yo...-Lexia sintió el nerviosismo en su cuerpo, acababa de actuar como la señora del castillo y aun no había podido decirle a él la verdad. -Iré a por mí capa -se giró rápidamente y se dirigió a la habitación.

-Connor -Rhona dio un paso hacia el, dudosa.

-No te preocupes -le sonrió, alzando la mano y colocándola en su hombro -Todo está bien -miró hacia atrás, a la niña que en ese momento los miraba -Encárgate de Juliet. -y se macho.

Los Hijos de Las Highlands.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora