SECUELA DE LA SAGA HIGHLANDS. PROXIMAMENTE
Se recomienda leer antes la saga Highlands (La Guerrera, El Invencible, La esposa, El Conde, La Duquesa, El Laird y La Bruja)
Este libro recoje las historias de sus hijos, de los descendientes de los clan...
Connor se removió, sintiendo su nariz acariciar la suavidad, sus ojos se abrieron y observo la suave y pálida mano ante su rostro, con su muñeca rozando la nariz. Aspiró su aroma, volviendo a mover su cara, deslizando su nariz sobre la piel de su muñeca.
Se incorporó despacio, apoyándose sobre su brazo y mirandola dormir. Se había movido durante la noche, estaba recostada sobre su espalda levemente girada hacia él. Sus ojos permanecían cerrados con sus largas pestañas acariciando sus pómulos, alargó su mano, tomando un mechón de su pelo y acariciándolo. No podía creer que fuera suya.
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Puede que aun no por completo, pero ya era su mujer y nunca se había sentido tan completo, tan pleno. Entonces sus ojos se movieron, observando la pequeña silueta acurrucada contra ella, con su manita descansando junto a su carita y la sensación de orgullo llenó su pecho. Orgullo observando la que ahora era su cama, con ellas dos alli, perteneciéndole.
Frunció el ceño, entendiendo perfectamente lo que su corazón le quería decir, entendiendo lo que quería.
Salió de la cama, atravesando la habitación hacia el sillón y colocándose el pantalón para cubrir su desnudez, tomando después el resto de su ropa y saliendo sin hacer ruido, pensando en que tendría que solucionar el tener todas sus cosas en otra habitación. Observó una última vez aquella cama en la que había dormido y cerró la puerta despacio, girándose y viendo a Fiona en el pasillo observándole.
-Se...señor ...-ella tragó saliva recorriendo su cuerpo con atención.
-Buenos días -Connor caminó hacia su habitación pero antes de entrar, la miró -Encárgate de que hoy trasladen mis cosas a la habitación de mi mujer.
-Eh, si... -ella asintió mirándole desconcertada.
Cuando Lexia abrió sus ojos esa mañana, su rostro se giró en busca del hombre que la había abrazado por la noche. Si, había despertado en varias ocasiones y había sentido en todo momento la mano de él sobre su cintura. En un principió pensó en empujarle, apartarle e incluso sonrió pensando en sacarle de la cama de una patada, pero entonces vislumbro en la oscuridad como la mano de él permanecía sobre la espala de Juliet, como si la estuviera protegiendo, como si la sostuviera, asegurándose de que no se alejara de ellos. Y cerró sus ojos, por primera vez, sintiéndose totalmente segura.
Alargó su mano, acariciando el colchón donde había estado el cuerpo de él y se sonrojó, sabiendo que le había tenido abrazándola, desnudo, totalmente desnudo, solo cubierto por una sabana.
Sintió a Juliet moverse a su lado y se giró para mirar a la niña parpadear mientras estiraba sus bracitos.
-Buenos días cariño -la abrazo, besando su frente y se incorporó llevándola con ella -¿Tienes hambre? -y al ver que ella asentía sonrió -Pues vamos a desayunar -y cuando bajó de la cama y extendió los brazos para ayudarla, una parte de ella se encogió al ver que la pequeña buscaba con la mirada al otro lado de la cama. Entonces Juliet se giró hacia ella y extendió sus manos y dejó que ella la bajara de la cama.