Sus dedos se deslizaban suavemente sobre las teclas del piano, dejando que la música inundara la sala, mientras sus ojos miraban al hombre parado ante el piano, apoyado sobre este y mirandola con una sonrisa.
Cuando la observaban tocar se ponía nerviosa, sin embargo con Kendrick era diferente. Desde pequeña habían compartido estos momentos, el adoraba la música, le encantaba escucharla y a ella le gustaba tocar para él.
Sus dedos terminaron de deslizarse por las teclas, tocando las ultimas notas y cuando el silenció se instauró en la habitación, como siempre, Kendrick le sonrió mirandola maravillado y después se apartó y aplaudió para al terminar, hacer una leve inclinación ante ella.
-Tienes un don -rodeó el piano y extendió la mano hacia ella.
-Gracias -Davinia cerró el piano y tomó su mano, sintiendo el calor de su piel. Se incorporó de su lugar. -¿Damos un paseo por el jardín?
-Tendrá que ser en otro momento -el la miró con dulzura -Hay algo que tengo que hablar con nuestros padres. Pero te debo ese paseo.
-Bien -y asintiendo ella soltó su mano.
-Hasta luego pequeña -y ante ese apelativo de cariño, la sonrisa en el rostro de Davinia desapareció mientras le veía a él desaparecer por el pasillo.
Bajó su rostro, cerrando los ojos y acariciando su mano, que tan solo unos segundos antes el había estado tocando.
-¿Estas triste mi dulce niña? -Diane caminaba hacia ella observándola con cariño.
-Abuela -ella negó con la cabeza.
-¿Seguro? -y agarró sus manos sonriéndole levemente -¿Hay algo que quieras consultar con una vieja sabia?
-Yo...-Davinia suspiró -Abuela ¿Crees que yo podría tener lo que tienen mama y papa?
-Oh, mi dulzura. Por supuesto que sí -y Diane tomó su barbilla -Cualquier hombre sería afortunado de tenerte. -palmeó sus manos -Pero hay algo que debes tener en cuenta. Normalmente ellos son demasiado necios para aceptar lo que tienen en las narices y nosotras debemos hacerles entrar en razón. -sonrió ampliamente -Mira tu hermana y Lucien.
-¿Clere y Lucien? -Davinia abrió los ojos sorprendida.
-¿Por que crees que el muchacho vino hasta aquí? -Diane rió -Tu hermana se lo está poniendo difícil, pero ellos son el uno para el otro. -besó la mejilla de su nieta -No tengas duda cariño, persigue el amor. Si es el hombre de tu vida, no te dejara escapar -se encogió de hombros -Y si no lo es. Es mejor saber que preguntarse que habría pasado.
-Gracias abuela -y tras abrazarla, se alejó por el pasillo, sabiendo exactamente donde podría encontrar al futuro Conde de Winston.
Pero al llegar a la puerta del despacho, vislumbró la luz del interior, al estar esta entreabierta e hizo lo que nunca se le habría ocurrido. Se acercó a la puerta y escuchó con su corazón encogiéndose a cada segundo.
-Entonces -Ewan miró a Kendrick -Quieres buscar esposa esta temporada.
-Creo que ha llegado el momento -Kendrick asintió decidido.
-¿Y tú que dices? -Ewan miró a Alexander.
-Creo que él es mayor para decidir -Alexander movió el liquido en su vaso -Puede intentar conocer a alguna mujer esta temporada, quizás se enamore.
-¿Que os pasa a los jóvenes? ¿Por que tantas ganas de casaros? -Ewan dio un trago a su copa -Yo casi fui arrastrado.
-Fuiste arrastrado -Alexander le señalo sonriendo -A la bañera concretamente.
-Soy uno de los consejeros de rey, nombrado caballero honorable, futuro Conde de Winston -Kendrick habló pensativo -Me gustaria tener algo mas, una esposa, una familia.
-Bien -Ewan suspiró -Pues debes tener cuidado, se sabe que eres una presa suculenta para cualquier noble. Todos querrán que sus hijas sean la futura Condesa.
-No todos los días se emparenta con el Rey y con los clanes de Las Highlands -Alexander asintió.
-Muy bien -Ewan asintió -Cuando tengas posibles candidatas, manda sus nombres y Helen y yo daremos opinan. Aunque te aseguro que te costara encontrar una noble a la que mi esposa vea apropiada.
-En eso nuestras esposas se lo pondrán difícil -Alexander alzó su vaso y bebió.
Y al día siguiente Davinia MacClain había expresado a su padre su deseo de visitar la corte y disfrutar de la temporada de bailes y fiestas allí. Ante lo que el Duque se había negado en reiteradas ocasiones hasta que Helen, Clere y Diane intercedieron por ella, logrando que prometieran que esta temporada, ella, que siempre había estado alejada de esa vida, tendría la oportunidad de presentarse en sociedad y de intentar convertirse en la futura Condesa de Kendrick Algart.
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Los Hijos de Las Highlands.
Roman d'amourSECUELA DE LA SAGA HIGHLANDS. PROXIMAMENTE Se recomienda leer antes la saga Highlands (La Guerrera, El Invencible, La esposa, El Conde, La Duquesa, El Laird y La Bruja) Este libro recoje las historias de sus hijos, de los descendientes de los clan...
