Quemaba.
La piel de su pecho quemaba.
Un dolor tan extraño.
Le ardía la piel y después se expandía, como si la estuviera recorriendo por dentro.
Abrió los ojos, encontrándose con las cadenas ante ella. No estaba, se lo habían llevado.
-¿Irvin? -intentó convencerse a sí misma de que no sentía miedo, pero era una sensación tan extraña. Por primera vez en su vida, se sentía sola.
-¿Asustada Diabla? -la voz llegó a ella, pero no podía verla -Esa sensación que sientes. Es real, estas sola. Nunca antes lo has estado. Sienna siempre te ha visto, siempre te ha cuidado. -escuchó los pasos tras ella -Y ahora. No está.
-¿Que me has hecho? -Ayleen entrecerró los ojos, girando su rostro, intentando verla.
-He oscurecido tu vida. -y los pasos se acercaron mas, hasta pararse ante ella. Y un último avance, le permitió ver el rostro de la mujer. -Veras. Cuando una Meiga crea un lazo afectivo, su magia se extienda hacia esas personas. Las ve, las siente, las protege. Tu siempre has estado rodeada de esa magia. Mucha, he de reconocer. Sienna MacClairs, su hijo Lachlan, Aidan MacCarty, Iona MacCarty, Kyle MacCarty -sonrió -Catriona MacClairs.
-No te diré nada, no te ayudare a llegar hasta Kurgan -Ayleen apretó la mandíbula -Da igual lo que me hagas.
-El Laird MacGabe -rió, caminando por la cueva -Si. Era un buen principio. Tener su aldea, su castillo y a él. Doblegar al Frio -se giró para mirarla de nuevo -pero ahora, ahora te tengo a ti Diabla.
-¿Quien eres? ¿Que es lo que quieres? -trató de permanecer calmada, aunque sus dedos se retorcían alrededor de las cuerdas.
-Yo soy la oscuridad niña, yo soy lo que queda de aquellas a las que tu familia destruyo, yo soy la ultima. Y ha llegado la hora de la venganza, tu familia, tus clanes, pagaran por la destrucción de mis hermanas. -se acercó a ella, mirandola fijamente -Y tu tía Sienna, oh, tu tía, la Madre de las Meigas. Ella sufrirá eternamente su castigo, porque tú, pequeña Diabla, me ayudaras a conseguir lo que necesito. Gracias a ti, llegare hasta Catriona MacClairs, La Poderosa. Ella, será el principio, el principio de la oscuridad y el final de la luz.
-Puedes matarme, porque no voy a ayudarte -Ayleen alzó la barbilla con orgullo.
Los pasos y los gemidos inundaron la cueva y pronto, dos mercenarios aparecieron arrastrando a Irvin por el suelo, hasta dejarlo ante ella encadenándolo de nuevo.
-¿Es el turno de ella? -uno de los mercenarios se acercó, mirandola con una sonrisa y su mano se alzó para tocarla.
-Tócame y te corto la mano -cuando habló, él la miró molesto y la bruja rió divertida. Al ver que él se acercó más, se movió bruscamente, golpeando su cabeza contra la suya.
-¡Joder! -el mercenario se tambaleó hacia atrás -¡Maldita puta! -y alzo la mano y la abofeteo.
-¡No la toques! -Irvin gritó con rabia, escupiendo sangre.
-¡¿Tu no has tenido bastante?! -Se giró hacia él, desenvainando su daga.
-¡Atrévete a tocarle y te meteré esa daga por la garganta! -Ayleen gritó con rabia, tirando de las cuerdas. -¡Asqueroso bastardo! ¡Cobarde!
-Deslenguada, altanera, totalmente incontrolable -la bruja habló sonriendo, acercándose a ella, para alzar la mano y apartar la sangre que brotaba de su labio -La sangre de tu padre, del Diablo. -y llevó el dedo a su boca, para probarla.
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Los Hijos de Las Highlands.
RomanceSECUELA DE LA SAGA HIGHLANDS. PROXIMAMENTE Se recomienda leer antes la saga Highlands (La Guerrera, El Invencible, La esposa, El Conde, La Duquesa, El Laird y La Bruja) Este libro recoje las historias de sus hijos, de los descendientes de los clan...
