Capitulo 1: Un viaje

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La puerta se abrió y como ya era habitual Thalia entro a la habitación, cargando la bandeja de comida. La dejo sobre la mesa, miró la ventana y después a la cama, donde Ayleen permanecía sentada, con las rodillas flexionadas contra su pecho y mirando a la ventana, ignorándola, como había hecho cada día.

-Cariño -se acercó a la cama, sentándose al filo, mirandola -No puedes seguir sin hablarnos. Tu abuelo no soporta más que no le dirijas la palabra. -al no obtener respuesta, alzo la mano y acarició su mejilla -Podrías ir con él a entrenar un poco.

-Claro. Me llevara de la manita hasta el patio y después me traerá de nuevo aquí para dejarme encerrada. -Ayleen hablo sin mirarla - ¿No estoy encerrada? Pues encerrada me quedo.

-Tus padres ya deben estar por llegar -Thalia suspiro -Todo seria mas fácil si te controlaras, tienes que controlar tu genio.

-¿Mi padre lo controla? -la miró, alzando una ceja -Soy su hija. La Diabla. ¿No es así como me llaman? -al ver como su abuela fruncía el ceño sonrió levemente -He escuchado muchas veces ese mote, aunque papa se empeñe en enfrentarse a cualquiera que lo diga. -se encogió de hombros -Estoy orgullosa de ser quien soy. La Diabla.

-Ayleen -Thalia negó con la cabeza -Tus padres solo quieren lo mejor para ti, te están protegiendo. No entiendes...

-Los que no lo entienden son ellos abuela -y miró a su abuela a los ojos -Soy una guerrera, soy como mi padre. Yo no soy como Kristal o Ania. Ni siquiera como Moira o Marga. No puedo estar encerrada, no puedo estar eternamente entre estas paredes. Necesito ser libre, necesito luchar, buscar mis propias aventuras. -se quedó pensativa -Se que este es mi hogar, que es mi gente. Pero también se -y miró hacia la ventana -Que no es mi lugar.

-Quizá deberías hablar así con tu padre -Thalia se incorporo mirandola con cierta melancolía.

-Ya -hizo una mueca acomodándose en la cama.

-Come -Thalia la miró una última vez y caminó hacia la puerta, salió cerrando despacio.

Y como cada ocasión que le habían llevado la bandeja de comida, Ayleen espero unos segundos y después saltó de la cama. Corrió hacia la cómoda que había al fondo de la habitación y la abrió sacando una bolsa. De esta saco la tela que envolvía la comida que había estado guardando por días. Y acomodo el pan, queso y parte de la fruta que le habían traído con lo demás. Metió todo de nuevo en su bolsa y la dejo sobre el sillón. Tomo una manzana y la mordió pensativa.

Esperó tranquilamente que la noche comenzara a extenderse sobre el castillo y entonces llegó el momento que tanto había esperado.

Se cambió de ropa atando bien el cinto de su espada y guardando sus dagas. Se paro ante el espejo y se miró sonriendo. Se dirigió a la ventana abierta y miró al exterior, fijando la vista en el lugar exacto donde se veía la pequeña fogata, donde sabia que los guardias estarían cenando, entretenidos en sus conversaciones. Se giró y caminó hacia la cama, de un tiro aparto las sabanas y comenzó a anudarlas unas con otras, para después atarlas con un fuerte nudo al poste de la cama. Tiró con fuerza, asegurándose de que resistía y las lanzo por la ventana.

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Los Hijos de Las Highlands.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora