Capitulo 23: La unión

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-Pero...-Niara miró a Ayleen frunciendo el ceño.

-Tu no digas nada mama -Marga sonrió.

-Se lo merecen -Moira asintió.

-Todo está listo -Kristal habló asomada al ventanal, viendo el patio cubierto de la fina capa de nieve blanca, con un camino del que la habían retirado, que llevaba a un arco de piedras.

La puerta de la habitación se abrió y Duncan MacClain, cargando a su nieta Megan se paró alli, observando a Ayleen.

-Venga niñas vamos -Niara señaló la puerta y todas salieron, se acercó a su esposo y cargó a su nieta en sus brazos, dando un beso a Duncan y sonriéndole.

Cuando la puerta se cerró, Duncan dio un paso hacia su hija y entonces Bhean salió de detrás de la cama, caminando tranquilamente y parándose ante Ayleen, mirando a Duncan, que se quedó parado.

-¿Tiene que estar aquí este...? -la miró desconfiando.

-Bhean, se llama Bhean -Ayleen sonrió, inclinándose para acariciarla.

-¿Es de Kurgan? -Duncan observo a la loba cerrar los ojos recibiendo las caricias de ella.

-Se podría decir que si -rió, volviendo a mirar a su padre -Ella no es muy receptiva a las ordenes, hace lo que le da la gana.-al ver que su padre alzaba una ceja, sonrió -Si, parece que al idiota la vida se la juega constantemente.

-¿Sabes que te quiero? -Duncan se acercó a ella, colocando las manos en sus hombros -Estoy orgulloso de ti hija. Aunque me lo hayas puesto difícil.

-Soy como tu -Ayleen sonrió, pero su sonrisa murió unos segundos después -Papa.

-¿Que? -frunció el ceño, observando la tristeza en sus ojos.

-Yo nunca quise que mis decisiones perjudicaran a Catriona -las lagrimas se agolparon en sus ojos -¿Puedes pedirle perdón al tío Niaj y la tía Sienna de mi parte?

-Tu no tienes la culpa cariño -Duncan la abrazo -Habrían llegado a ella tarde o temprano, su destino era alejarse y Sienna lo sabía. Pero estoy seguro de que volverá a casa.

-Quiero que me prometas -se alejó para mirar a su padre a los ojos -que si Catriona necesita ayuda me avisaras. Yo y mi clan estaremos ahí para ayudarla.

-Tu clan -Duncan sonrió -No podrían tener mejor señora.

-¿Que señora? -ella alzó la barbilla -Yo seré el Laird y Kurgan mi segundo al mando.

Y ambos rieron.



Cuando Ayleen se paro ante el camino preparado y rodeado por familia, amigos, guerreros y aldeanos, agarrada del brazo de su padre, todas las miradas se posaron en ella.

Llevaba un vestido gris claro, entallado en su cintura, con un corsé de escote redondeado. Una piel blanca estaba sujeta en sus hombros, cubriéndola del frío y su pelo estaba recogido a un lado, de forma sencilla. La daga relucía en su cintura, en un cinto blanco.

Kurgan sonrió observándola, sin apartar la mirada de sus ojos cuando padre e hija caminaron hacia él, parándose bajo el gran arco de piedra.

-La cuidare -habló al Diablo, tomando la mano de ella.

-Suerte -y Duncan sonrió apartándose y parándose junto a su mujer.

-¿Que os dije? -Ewan alzó ambas cejas -Lleva un vestido.

-Perdiste Javrik -Mail miró a su sobrino sonriendo.

-Os lo dije, si ya se puso uno, como no se iba a casar con un vestido -Eder se cruzó de brazos observando.

-A pagar Javrik -Alexander golpeo la espalda de él.

-Shh -Niara les miró molesta, regañándoles.

-Yo Kurgan MacCarty, te tomó como mi esposa, mi señora, mi vida, mi amor eterno y prometo cuidar de ti y hacerte feliz. Mi clan, mi casa, yo, somos tuyos -Kurgan hablo mirandola a los ojos, sosteniendo sus manos.

-Yo Ayleen MacClain, te tomo y te reclamo como esposo y prometo complicarte la vida cada día, pero siempre a tu lado. Acepto mi lugar a tu lado, en tu clan, en tu vida. -y ella sonrió divertida.

-Aquí ante todos, bendigo esta unión -Aclair MacCarty deposito la cadena fina de metal sobre sus manos, uniéndolas.

Y los gritos y vítores llenaron el patio, mientras la gente celebraba al fin, la llegada de su nueva señora al castillo.

-Bienvenida a la familia Ayleen -Freya la abrazo sonriendo.

-Y la que nunca se iba a casar -Marga sonrió divertida -Y mírala.

-Con un vestido -Ewan se carcajeo.

-¿Estas seguro de eso tío? -Y Ayleen alzó una ceja, al ver que él fruncía el ceño y Eder, Alexander, Mail y Javrik la miraban, este ultimo sonriendo. Se agachó y tomando el filo del vestido tiro hacia ambos lados, separándolos, quitando la costura que lo unía y dejando ver los pantalones grisees que llevaba debajo. Ante lo que todos se quedaron en silenció. -A pagar -y pasó ante sus tíos riendo.

-Apostad mas anda -Moira les hablo mientras se agarraba al brazo de Sloan y al mirarle vió que él se había quedado igual que el resto -¿Tu también?

Sorteando a la multitud que se acercaba a felicitarla, Ayleen se dirigió hacia el único que se había mantenido más alejado y que ahora le daba la espalda, comenzando a marcharse.

-¡Kyle! -grito su nombre y el pequeño de los hermanos MacCarty se paró, se giró hacia ella con su habitual rostro inexpresivos. -¿Como estas?

-Bien -asintió, miró a su hermano Aidan que los observaba mientras hablaba con Kristal. -Este es tu lugar, mi hermano siempre lo supo.

-Y estoy aquí gracias a ti -Ayleen dio un paso hacia el -No voy a preguntarte como, simplemente lo hiciste. Me salvaste. Si algún día necesitas algo, lo que sea. Puedes venir a mí.

Kyle asintió y se giró para marcharse, bajo la atenta mirada de ella.

-¿Un pantalón bajo el vestido? -Kurgan la abrazó desde atrás.

-Alguien tenía que escarmentarles -Ayleen sonrió sintiendo como besaba su cuello.

-¿Que hablabas con mi hermano? -la giró para mirarla a la cara.

-De que eres un idiota y eso no tendrá remedio -y tras darle un beso se apartó y camino hacia el resto -¡Pero intentare hacer algo al respecto!

-Apuesto a que si -Kurgan sonrió observándola -Diabla. 

Los Hijos de Las Highlands.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora