Capitulo 17: La felicidad

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Inconscientemente se removió entre las sabanas, buscando el calor del cuerpo de Connor, aquel en el que se había refugiado durante la noche y que ahora no estaba a su lado. Su ceño se frunció mientras sus ojos se abrían, se incorporó apoyando los codos en el colchón y sujetando la sabana sobre su pecho. Sus ojos le encontraron agachándose para subir su pantalón, dejándole observar con descaro su perfecto trasero, ese que ella había apretado descaradamente cuando él la había despertado en mitad de la noche, entre besos y caricias para volver a hacerle el amor.

-Connor -habló en voz baja, pero él la oyó y se giró para mirarla. -¿Te vas?

-Tengo que revisar este lugar -caminó hacia ella mirandola con una gran intensidad -Tengo que saber en qué estado esta todo, los establos, graneros, la guardia, los aldeanos, los víveres de los que disponemos. -apoyó la rodilla en la cama inclinándose sobre ella y alzando la mano para acariciar su mejilla -Vuelve a dormir, aun no amaneció -acercó su rostro y la beso despacio, recorriendo sus labios con la lengua y después sosteniendo su labio inferior entre sus dientes. Se apartó unos centímetros -Estaré aquí para el desayuno.

Y ella se recostó de nuevo, observando como él terminaba de vestirse y tras mirarla una última vez, salía de la habitación.

Con una gran sonrisa de satisfacción en su rostro, Connor recorrió el pasillo observando la envejecidas paredes y sabiendo que necesitaban restaurarse. Bajó las escaleras de la casa pero antes de salir al exterior, se dirigió a las cocinas y su ceño se frunció viendo el mal estado en que se encontraban. Hizo una mueca, este lugar necesitaba que invirtieran tiempo y mucho dinero en él.

Salió del castillo y de nuevo sus ojos se centraron en la muralla que les rodeaba, sabiendo que no serviría de protección si eran atacados. Caminó hacia los establos, aliviándose de que al menos ese lugar estuviera en mejores condiciones, aunque prácticamente vacios.

-Señor -Ted le observo sorprendido, parado al otro lado del establo.

-¿Que haces aquí tan temprano? -Connor le miró con cierta desconfianza.

-Tome el turno de vigilancia señor -el hombre respondió sin saber muy bien cómo comportarse ante él.

-¿Tu solo? -frunció el ceño mirando a su alrededor -Si fuéramos atacados no podrías hacer mucho tu solo.

-Lo sé -asintió con cierta tristeza en su rostro -Somos pocos los que quedamos como guardias del castillo.

-¿Y eso porque? -avanzó hacia él mirándole fijamente.

-Bueno, la situación del castillo no puede permitirse pagar a guardias y los hombres tienen familias que mantener, algunos tuvieron que buscarse la vida en sus granjas, aunque no han logrado mucho cultivando -Ted hizo una mueca -Y otros, muchos, aceptaron la oferta del Marques y se marcharon para trabajar para él.

-¿Oferta? -Connor señaló con la cabeza al exterior -Voy a revisar el resto, acompáñame y quiero que me cuentes todo desde el principio.

-No sabría muy bien por dónde empezar -Ted le siguió saliendo del establo y dirigiéndose al granero, que estaba en bastante mejor estado que el resto.

-¿Cuando enfermó el Barón? -Connor hizo una mueca al entrar al granero y verlo prácticamente vacio.

-Hace unos seis años, aunque todos vimos como fue envejeciendo drásticamente tras la muerte de su hija. -Ted suspiró -Lord William enfermó gravemente hace unos seis años y fue entonces cuando el Marques comenzó a hacerse cargo de mas obligaciones. Tras la muerte de Alexandra, él había estado visitando constantemente estas tierras y guiando al Barón en las negociaciones. -pasó la mano por su pelo -Pero cuando enfermó, de repente tomó las riendas de todo. Exigió mas pagos de cultivos a los granjeros y se llevó prácticamente todos nuestros víveres, vendió los caballos, dejo de invertir en el mantenimiento de todo. Simplemente el dinero desapareció. Algunas familias se marcharon, la mayor parte de los guardias aceptaron irse a trabajar a sus tierras, incluso se llevaron casi todo nuestro arsenal. -sus ojos se entrecerraron con rabia -Ese hombre arrasó con todo lo que tenía esta tierra. Destruyó todo, empezando por nuestra querida...-cerró la boca, con los ojos llenos de lagrimas y miró a Connor nervioso -Discúlpeme, no debí hablar así del Marques....

Los Hijos de Las Highlands.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora