SECUELA DE LA SAGA HIGHLANDS. PROXIMAMENTE
Se recomienda leer antes la saga Highlands (La Guerrera, El Invencible, La esposa, El Conde, La Duquesa, El Laird y La Bruja)
Este libro recoje las historias de sus hijos, de los descendientes de los clan...
-¿Me vas a contar lo que pasó madre? -Charles caminaba tras su madre por el castillo viendo como ella daba órdenes de como disponer todo para el almuerzo que tenían -La busque por todo el maldito castillo, casi aviso a la guardia que la habían secuestrado y entonces Oliver me dice que os habíais retirado.
-Estábamos cansadas y queríamos hablar -la reina se dirigió hacia la sirvienta que le mostraba el jarrón y asintió -Bien, ponlo en la chimenea.
-¿Y no podíais avisarme?-suspiró girándose para volver a perseguir a su madre, que atravesaba la sala observando la mesa dispuesta con la vajilla.
-Si no la hubieras dejado sola, lo habrías sabido -la reina respondió señalando una copa para que la sustituyeran.
-¿Qué?¿Que paso? -y el príncipe se interpuso ante su madre -¿Le hicieron daño? ¿Alguien se atrevió a...?
-Todo está bien, Charles -Alisa miró a su hijo sonriendo levemente, alzó la mano y acarició su mejilla -Simplemente queríamos hablar de cosas de mujeres.
-¿Ocurre algo? -Robert entró a la sala observándoles.
-Nada querido -y Alisa se apartó de su hijo y se acercó a su esposo.
-Majestad -el mayordomo se paró ante ellos -Los carruajes están llegando.
-Bien -Alisa tomó el brazo de su esposo y juntos caminaron hacia el vestíbulo, seguidos por su hijo. Kendrick estaba allí esperándoles y frunció el ceño.
-¿Y Davinia? -miró a los tres.
-Ahí esta -Charles miró hacia la escalera, viéndola alli. Le sonrió y su ceño se frunció al ver que ella no sonreía.
Davinia bajó las escaleras, intentando no mirar a Kendrick, temiendo romperse si le miraba a los ojos, sintiendo que ahora sí, le dolería mucho más que él la mirara como esa hermanita pequeña.
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Cuando llegó al final de la escalera, la mano apareció ante ella y sin necesidad de mirar supo que era su mano. La tomó, no como tantas otras veces lo había hecho y se colocó a su lado, mirando al frente.
Kendrick dejó de sonreír al ver que ella no le miraba, caminaron hasta pararse junto a Robert y la observó de reojo. Parecía triste, había una leve sombra de ojeras bajo sus ojos, su belleza tierna no estaba, parecía, escondida en sí misma. Apretó su mano en su brazo.
-¿Estas bien pequeña? -la vio cerrar los ojos al oírle y se preocupó -¿Te encuentras mal?
-No -pero ella respondió sin mirarle-Estoy bien.
-Entonces sonríe -el se inclinó sobre su oído, susurrándole -No puedo verte sin esa hemos sonrisa.
Y entonces las puertas se abrieron y los primeros invitados aparecieron, sucediéndose las correspondientes reverencias ante los reyes y el príncipe y los saludos ante Kendrick y ella.