SECUELA DE LA SAGA HIGHLANDS. PROXIMAMENTE
Se recomienda leer antes la saga Highlands (La Guerrera, El Invencible, La esposa, El Conde, La Duquesa, El Laird y La Bruja)
Este libro recoje las historias de sus hijos, de los descendientes de los clan...
-¡Ay!-Davinia se quejó al bajar el escalón agarrándose con más fuerza al brazo que la guiaba. -Me voy a caer -alzó su otra mano para quitarse la venda, pero una mano se lo impidió.
-De eso ni hablar -Charles le apartó la mano sonriendo -Yo te guío.
-¡Pero si me he tropezado con la puerta, me he chocado con una columna y ahora casi me caigo! -Davinia tiró de su brazo, intentando obligarle a parar -Charles esto, no es lo tuyo.
-Confía en mi -y riendo, tiró de ella de nuevo, haciéndola caminar.
-¿Queda mucho? -con reticencia, Davinia volvió a ponerse en marcha, caminando muy despacio por miedo a tropezar con otro obstáculo.
-Si vas tan lenta si -él suspiró rodando los ojos.
-Si tú me guiaras bien, yo no iría tan despacio -y ella volvió a alzar la mano a la venda.
-Que no -y él se la apartó sonriendo. Entonces paro y Davinia se quedó a su lado moviendo la cabeza tratando de averiguar dónde estaba, a pesar de tener la venda puesta. Sabía que habían salido del palacio, sentía la brisa mover su pelo. -Ya estamos.
Y de un tirón, apartó la venda de los ojos de ella, haciendo que parpadeara ante la luz y cuando al fin pudo enfocar su vista, frunció el ceño.
-¿El jardín? -miró a su alrededor, viendo la tierra, las flores y los utensilios.
-La ampliación del jardín-y él se movió para pararse ante ella, sonriendo y alzando una ceja -¿Que pasa? ¿Ya no te gusta cuidar el jardín?
-¿Quieres...? Que plantemos nosotros el jardín -y sonrió, recordando como su abuela, su madre y la reina los enseñaban de pequeños a disfrutar de crear tu propio jardín.
-Como antes -y Charles se agachó y tomo una pequeña pala y una maceta -¿Que dices?
Davinia le miró unos segundos, apretó sus labios reprimiendo la sonrisa e inclinó la cabeza a un lado como si lo pensara.
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-Vale -y contestó sonriendo, se acercó a él y se agachó a su lado tomando el rastrillo.
Se arrodillaron juntos en el suelo y disfrutaron removiendo la tierra, haciendo los huecos y plantando las nuevas flores, entre risas y discusiones.
-¿Que? -el príncipe frunció el ceño cruzándose de brazos.
-Mas separadas Charles -Davinia rió volviendo a sacar lo que él acababa de plantar y trasladando la planta un poco más lejos.
-Si cada vez que hago algo tu lo deshaces no vamos a acabar nunca -bufó molesto.
-¿Ya estas cansado? -rió terminado de colocar la tierra sobre las raíces de la planta, replantada. -Fue tu idea.
-Si, bueno...-hizo una mueca -Recuérdame que no tenga más buenas ideas.
Y ella comenzó a reír, sentándose sobre la tierra, mientras el alzaba una ceja observándola divertido.