CAPÍTULO 98

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(Muero por tus besos,
por tu ingrata sonrisa,
por tus bellas caricias eres tu mi alegría (1)

Pido que no me falles
que nunca te me vayas y que nunca te olvides
que soy yo quien te ama (2)
que soy yo quien te espera
que soy yo quien te llora
que soy yo quien te anhela los minutos y horas (3)

Me muero por besarte ,
dormirme en tu boca (4)
me muero por decirte que el mundo se equivoca
Me muero por besarte
dormirme en tu boca
me muero por decirte que el mundo se equivoca
que se equivoca)

"Te quiero a ti, con todo incluido, tus defectos, tu pasado, tus errores, tu sonrisa, tus bromas, tu sarcasmo, tus celos, tus enojos. TODO"

Pilar abrió la puerta y un tipo bajito con bigote barrigón que vestía traje marrón claro bastante pasado de moda y que cubría su rostro con gorra y gafas de sol pasó hacia dentro asentando con la cabeza a Pilar, ésta miró a Pablo con media sonrisa y cerró la puerta.

El rubio se quedó mirando a semejante personaje que no se inmutaba

- ¿Qué tal? Soy Pablo Bustamante- dijo alargando su mano pero el tipo no le correspondió- Mirá...estoy muy ocupado, ¿me puede decir que quiere?

El señor bajito trazó una línea ascendente con sus labios, Pablo le miró la boca con semejante bigote no se había percatado en sus labios pero ahora que los veía bien...

Pablo se acercó un poco y el señor bajito lo detuvo con su palma de la mano y negando con la cabeza, retrocedió dos pasos y se quitó el bigote de un rápido tirón. El rubio alzó las cejas y abrió más los ojos, progresivamente se quitó la gorra y las gafas y Pablo sonrió

- Estas re loca...

Marizza, una vez descubierto su rostro, se soltó el pelo que lo llevaba reliado en un moño, y se quitó esa espantosa chaqueta y los almohadones que había usado de panza.

- ¿Vos crees que alguien se dio cuenta?- murmuró

Él la miró embelesado con ojos de enamorado

- no...

Dio dos pasos hacia ella

- ¿Te puedo dar un beso? (4)Me muero por besarte ,dormirme en tu boca

Marizza sonrió

- Mi mamá dice que los besos no se piden, se dan

Le agarró el rostro con sus manos y la miró con los ojos brillantes y ardientes, la besó en los labios, le acarició la cintura, ella lo rodeó con sus brazos apoyando las manos en su nuca y haciendo surcos en su pelo entrelezando sus dedos en esos pequeños rizos de las puntas que había heredado Ada de su padre. Se perdieron unos segundos entre besos y mas besos.

Él la abrazó fuerte, la alzó, respiró en su pelo ese olor suave y fresco que le volvía loco. La tenía otra vez entre sus brazos, ¡era feliz!

- Te amo – susurró el respirando en su pelo

Ella sonreía apoyada en su pecho y sintiendo su sonrisa.

Nico estaba con Guido en la habitación del hospital, abrió los ojos

- ¿Cómo te encuentras?

- Aturdido. Recordé algo de lo que Pablo no me va a perdonar jamás

Lo miró, Guido estaba angustiado y con un gran sentimiento de culpa

- ¿Tan grave es?

- Si, muy grave. Yo soy culpable, vos sos inspector de policía, me tendrías que detener

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