CAPÍTULO 118

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Ya no puedo sentir

Y no tengo más

Mi roto corazón

Que no puede palpitar

Fui solamente un cuento para ti

Sin un gran final

Ya no tengo argumento para más

La vida es como un cuento contado por un idiota,

Lleno de ruido y de furia,

Que no tiene ningún sentido

William Shakespeare

Pablo entró como un resorte al hall del colegio buscando a Marizza.

Eran los últimos días de clases antes de las vacaciones, había pocos alumnos. Los que quedaban eran alumnos que hacían recuperación

Se encontró a Tomás salir de la secretaria

- Tomy, ¿Dónde esta Marizza?

- En la sala de profesores, ¿por?

- Gracias-

Sin dar explicaciones a su amigo se dirigió hasta allí. Llamó a la puerta y entró sin ser invitado. Para su suerte, solamente estaba Marizza corrigiendo

- Pablo, ¿Qué hacés acá?

- Tenemos que hablar

Marizza suspiró y alzó las cejas

- Creí que ya nos lo habíamos dicho todo

- No, todo no

- Si venís a bardarme, andate

- No, vengo a hablar de Ada, es mi hija ¿no?

Marizza dejó el bolígrafo encima de los papeles y Pablo se acercó mas hasta ella. Tomó asiento a su lado

- ¿Qué querés?

- Si Ada es hija tuya, también es hija mía, eso está claro

- Para mi siempre estuvo claro Pablo, te recuerdo que fuiste vos el que no me creíste

Pablo torció el rostro y siguió

- Hablé con Rober y me ha dicho que estáis pensando en iros del país, ¿es verdad?

Marizza agachó la cabeza y en un susurro dijo:

- Si, es verdad

Pablo sonrió cínicamente

- Ya no me sorprende nada

- Te explique mil veces que entre Rober y yo no hay nada, pero está claro que no puedo seguir nadando contracorriente. Estoy recansada Pablo

- No voy a permitir que te vayas con mi hija

Marizza frunció el ceño

- Podrás venir a visitarla cuando quieras además...

Pablo se levantó de golpe

- ¿Visitarla?, no me hagas reír Marizza. Rober crio a Ada y no voy a permitir que haga lo mismo con el bebé

MEMORIA TRAICIONERAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora