CAPÍTULO 80

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Quién le puso al juego, todas estas trampas,

como desenredo, tantos nudos de palabras.(1)

Tantos puntos ciegos,calles sin salida,

un millón de suelos esperando mi caída.(2)

Quiero el poder

de desaparecer...(3)

Y ponerme un disfraz hecho de luz,

camuflaje total, blanco y azul.

Aprender a volar,

ser invisible,(4)

El corazón es muy débil, otra vez empiezo a andar por estos caminos ya conocidos, otra vez lloro por ella sin saber el motivo, otra vez vuelvo a empezar, como tantas veces...

Ada decidió quitarse la angustia con Marizza, la pequeña tenia temor de lo que pudiese pasar pero con Marizza siempre sintió algo especial y una protección inexplicable.

- Antes de que la tía Ale y el tío Pablo se vinieran a vivir acá, escuché hablar a mi papá con el papá de Pablo

- ¿Dónde? –

- Acá, en el despacho de papá

Roberto tenía un despacho en la parte baja de la casa que estaba cerrado con llave y era la única habitación que no enseñó a Marizza.

- La puerta estaba abierta y sin querer escuché que decían que vos eras mi mamá

Marizza sonrió lentamente

- Claro, por eso lo sabias

- Si, ese hombre nunca me gustó- explicó atemorizada mientras Marizza sostenía sus manos– siempre le vi una mirada que me asustaba...

- Decime mi amor, ¿Qué más pasó?

- Bueno, discutían, tu nombre salió varias veces, el papá de Pablo no te quiere mucho ¿verdad?

Marizza sonrió con ternura ante la astucia de la pequeña.

- No, no mucho

- Mi viejo te defendía no se...él decía que te amaba y que te lo iba a decir, después dijo que formaríamos una familia y que nada nos iba a separar, ese señor...Bustamante...estaba muy enojado con mi papá, después dijeron que fue el papá de Pablo el que te separó de mí, y no entiendo porque...

Marizza escuchaba la historia como la había entendido Ada, para ella Roberto no tenía culpa de nada y en esa conversación no salió toda la verdad, pues la niña solo se quedó con pequeñas pinceladas. (1. como desenredo, tantos nudos de palabras

- ¿Y por qué dejaste de hablar?

- Mi papá salió del despacho un segundo y yo me escondí detrás de la puerta para poder seguir escuchando. En ese momento Bustamante llamó por teléfono a un tal doctor Mejía...

- Mejía es el doctor que me atendió... – murmuró Marizza, ya no solo tenía la intuición, sino la certeza de que Bustamante y Roberto se aliaron – seguí

- le dijo que escondiera unos papeles, que no dejara rastro de nada, que vos no ibas a parar hasta que se descubriera toda la verdad. Y después de eso salió y me descubrió detrás de la puerta

- ¿Y qué te hizo?

La pequeña paró un segundo, suspiró y miró a su alrededor, no sabía si seguir contado. Pero ya había empezado y tenía que terminar.

MEMORIA TRAICIONERAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora