CAPÍTULO 90

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El cielo se partió en Berlín
El tiro más preciso de mi vida fue a escogerte a ti
La vela se apagó, qué tonta discusión
Mirando las hojas caer
Cosiendo el tiempo a lágrimas, en el mantel me derrumbé
Crujió mi corazón, nunca tuve razón (1)

Y vivo sin vivir en mí (2)
Y muero a cada hora que se escapa sin saber de ti
Lo siento tanto, tanto amor
Me duele el corazón (3)
El día cero se acabó y yo sigo sin tu absolución

Esta madrugada llueve en la ventana de mi habitación

Veo las sombras de algunas palabras
me miran, se ríen, me culpan, señalan (4)
Me arañan con rabia al volar
No volverá a pasar (5)

Sé fuerte.

No importa por lo que estés atravesando...sé fuerte. Nada es permanente, todo es temporal. Cada cosa pasará y en algún momento tu vida mejorará. No te deprimas, pues tú haces de tus días lo que tú quieres que sean. Aprovéchalos, vívelos, sonríe, vence tus temores. Llora si tienes que hacerlo, saca lo que lleves dentro. Pero jamás decaigas. Pues en esta vida no tendrás carga tan mayor que no puedas soportar.

Mientras las parejas seguían conversando en el bar, Sergio pretendía entrar de algún modo a la mansión de los Venus y comprobar la estrategia de Marizza.

Allí se encontraba frente a la casa encapuchado y mirando las dos puertas, una principal y otra trasera que daba a la cocina cruzando el jardín por la parte contraria.

En el jardín se escuchaba jaleo así que supuso que habría una fiesta y la cosa estaría complicada para pasar.

Los empleados estaban en el jardín bebiendo amigablemente, eran pocos y el escandalo no era excesivo, había un chofer y un par de mucamas pero Eugenia interrumpió la reunión dándose cuenta de la hora y de que probablemente Ada ya descansaría habiéndose aburrido de los dibujos. Sergio divisaba todo detrás de unos arbustos por fuera de la casa.

Los empleados hicieron caso a Eugenia y se marcharon por la puerta del jardín, el ex intendente se escondió un poco más para que a la salida no lo vieran. Luego, puso atención a la puerta y vio como Eugenia entraba por la cocina. Una vez despejado el panorama, trepó y saltó la valla pasándose al jardín que ya estaba sólo, dio un vistazo rápido y corrió hasta la puerta de la cocina, se esperó apoyando su espalda en la pared con el cuerpo erguido y miró a ambos lados, se agachó frente a la puerta y sonrió al comprobar el tipo de cerradura, sacó una herramienta del bolsillo y pudo forzar sin problemas. Una vez dentro, fue más despacio con precaución de que no lo pillaran, pasó de la cocina al hall, Y en el hall subió las escaleras para llegar a la primera planta. Fue avanzando por el pasillo sin dejar de mirar atrás. No conocía la casa, pero entreabrió una puerta, se escuchaba el ruido de una televisión encendida, decidió abrir un poco más y entró del todo. Allí en esa cama de matrimonio estaba Ada plácidamente dormida. Solo los ojos azules de Bustamante era lo que se veían sobre ese pasamontañas, la miró perplejo unos segundos contemplando la belleza dormida de la criatura.

Dio un vistazo a la habitación con sigilo para no despertarla, abrió unos cajones, no sabía exactamente lo que estaba buscando.

Las grabadora que colocó Marizza grababa sobre todo durante la noche que era cuando Marizza y Roberto conversaban, aunque aun no había valido de mucho.

Se fue para el armario y al abrirlo, Ada abrió sus grandes ojos aterrorizada, lo vio allí de espaldas buscando algo, quería gritar pero se contuvo, agarró su peluche con fuerza, lo abrazó como queriéndose proteger. Sergio seguía de espaldas, en el altillo del armario había una caja que le inquietó pero estaba demasiado alto. La pequeña intentó salir de la cama, fueron cuestión de segundos Sergio se dio la vuelta y la vio, la mano de Ada posaba el picaporte de la puerta. Avanzó rápido, agarró su mano y tiró de ella apartándola de la puerta

MEMORIA TRAICIONERAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora